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11 de Noviembre de 2007 MBA-UC aprende de los negocios en China


UNIVERSIDAD DE TSINGHUA
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La economía del mundo empieza girar en torno a Asia, a la vez que China parece convertirse en la fábrica del mundo. Por eso no es extraño que ejecutivos y hombres de negocios viajen constantemente a ese país en busca de nuevas oportunidades. Concientes de la necesidad de conocer la realidad de esta pujante región del mundo, La Pontificia Universidad Católica de Chile (UC), decidió enviar a un grupo de estudiantes de post-grado para aprender la manera en que se hacen negocios en esa nación.

Fueron 17 los estudiantes del MBA de la UC los que viajaron junto a tres profesores a la Universidad de Tsinghua en Beijing. El propósito de este viaje era que los estudiantes aprendieran la manera de hacer negocios en el país oriental, no sólo mediante cursos y talleres, sino también con visitas a empresas, donde analizaron el mercado y el sistema de comercio exterior chino.

El acuerdo de intercambio


Este viaje se logró gracias a un acuerdo firmado el año pasado entre Tsinghua y la UC, donde se estipula el intercambio de estudiantes, el que se concretó gracias a la ayuda de la Fundación Andrónico Lucksic. El convenio consiste en que el intercambio de unos 20 estudiantes y profesores de sus MBA´s al año para participar de un programa de 10 días.

En opinión de Jorge Andrés Ibáñez, director del MBA–UC, esta es una gran oportunidad para la Universidad. "Y como Escuela de Negocios, es aún más necesario tener contactos con China, por su importancia alcanzada a nivel mundial y como fuente de información”, recalca. La razón por la cual se firmó un convenio con esta Casa de Estudios china es simple, mientras que la Universidad Católica está entre el 400 y el 500 del ranking de universidades del mundo, Tsinghua se encuentra entre el puesto 150 y 200. No por nada de los 35 millones de postulantes a las universidades chinas que se presentan al año, los mejores son seleccionados por este centro ubicado en Beijing, comenta Ibáñez.

El primer grupo de 12 alumnos y cuatro profesores chinos llegó en abril a Chile, asistiendo a cursos sobre los tratados de libre comercio que nuestro país posee con el extranjero, el mercado financiero local y la estrategia económica nacional, además de visitar compañías mineras y viñas. Durante septiembre les tocó el turno a los chilenos. Ambos grupos fueron apoyados por el “Programa de Intercambio Banco de Chile – Andrónico Lucksic”, donde el propio empresario se encargó de la mitad de los gastos del viaje, incluyendo pasajes aéreos, alojamiento y alimentación. La otra mitad estuvo a cargo del Banco de Chile (del cual Lucksik es el mayor accionista y que acaba de fusionarse con Citibank).

El grupo de estudiantes chilenos estuvo compuesto además por tres profesores del MBA de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la UC. Dentro de la delegación viajó el propio director Ibáñez, quien indica que lo importante era presentarles a sus alumnos casos de empresas del gigante asiático, y como están han logrado posicionarse en el mundo. “Tener el privilegio de ver lo que es China y los cambios que se están produciendo”, comenta.

A China los boletos


Uno de los seleccionados fue Pedro Valencia Zunino, ingeniero civil, para quien este viaje fue una experiencia muy gratificante. "Aunque ya había ido a China, no fue un viaje de esta envergadura. De hecho me gustó tanto, que volveré pronto”, dice con respecto a la misión de negocios que debe efectuar en noviembre para la empresa donde trabaja.

En tanto, otra escogida, la químico farmacéutica Cecilia Glusevic Ferreira, dice que fue una experiencia increíble, que no sabe si podrá repetir. "Ver un país tan lejano y diferente, conociendo su realidad social y política, su desarrollo económico. Observar su cultura y aprender de su historia fue increíble”, enfatiza.

Durante el viaje el grupo visitó la Gran Muralla y la Ciudad Prohibida además de la ciudad de Tianjin, cercana a Beijing. Recorrieron además la fábrica de computadores Lenovo e instalaciones de industrias siderúrgicas. Esto mientras el grupo asistía a algunos cursos sobre macroeconomía, recursos humanos, logística, aprendiendo sobre la reforma y la estructura económica de China.

Respecto a las clases, Cecilia y Pedro opinan que lo más constructivo fue aprender de la manera en que ellos ven los negocios. “Conocimos sus estrategias comerciales, como hacen la logística. Nos presentaron su filosofía y sus creencia, que influyen en su forma de hacer negocios, y como éstas han evolucionado”, dice Cecilia, pero agrega que además de las presentaciones, se realizaron muchas actividades donde convivieron con estudiantes chinos.

En tanto, a Pedro le llamó la atención la libertad de los profesores para dar las clases considerando la imagen de una China totalitaria. “Eran muy críticos con el sistema y el modo en que se están haciendo las reformas, principalmente por las enormes diferencias sociales que se han generado", agrega.

No todo lo que brilla es oro


El director Ibáñez está de acuerdo en que existe una visión crítica. “En China se ve mucha incertidumbre por los cambios que ocurren, por las cosas que pueden pasar. De hecho la gente joven critica un poco, dicen que antes éramos iguales y ahora no”, comenta.

Las diferencias culturales fueron otro aspecto importante del viaje, pero más que el idioma o las costumbres, los más significativo eran las formas pensamientos tan disímiles. Para Cecilia, su machismo fue lo más sorprendente. Cuando preguntaban por Chile no entendían que tuviéramos una presidenta mujer. “Además comentaban que una alumna intentó presentarse al centro de alumnos y no se lo permitieron”, dice.

En tanto, Pedro considera que hay cosas que si debiéramos aprender de ellos, como la humildad. “En occidente somos demasiado soberbios, mientras que ellos, que realmente tienen por que serlo mantienen siempre el respeto al otro”, señala. Cuenta el caso de la persona encargada de asistirlos y ayudarlos, que hasta les llevó las maletas. “Era un alumno del doctorado en finanzas, que ya contaba con un MBA, pero que no tenía problemas parea realizar ese trabajo”, relata.

Durante el próximo año se espera que otro grupo de estudiantes realicen el intercambio. A largo plazo se busca continuar con este tipo de programas y extender sus alcances. Aún cuando tienen límites, como dice Ibáñez, ante la posibilidad de instalar una sede del MBA o de la misma UC en China, como han hecho algunos importantes centros de educación e investigación en el mundo. “Es difícil, pues son palabras mayores. No es sólo el gasto de instalarse, los profesores deben vivir allá, conocer la realidad de China”, concluye.


Por Enrique Ahumada Benítez











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