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En relación al llamado que están realizando diversos parlamentarios para acelerar el proceso de reconstrucción en Chile, les presentamos el caso de Wenchuan, ciudad epicentro del terremoto de 8 grados que hace dos años golpeó a China y por el que tuvo que volver a levantar hospitales, colegios, casas y universidades. Hoy tiene el 90% de la tarea cumplida gracias a la concreción de más de 25.000 proyectos, que le han dado un reimpulso a la zona.

Los resultados del buscador de imágenes de Google para la palabra "Wenchuan" son deprimentes. Construcciones destruidas, víctimas fatales y rostros desolados aparecen en pantalla, solo matizados por alguna solitaria foto del panda gigante, otrora símbolo de la ciudad. Sin embargo en terreno los resultados son bastante más alentadores: hace sólo algunas semanas, el gobernador de Sichuan, Jian Jufeng, declaró que la reconstrucción en Sichuan estaba al 90% y que la provincia terminaría todos los proyectos un año antes de lo previsto.

Las declaraciones han marcado pauta de lo que se puede lograr en torno a reconstrucciones post-terremotos y de las estrategias que pueden llevar a que el proceso se desarrolle lo más rápido y eficientemente posible, de la mano de medidas ingeniosas que promueven el trabajo en conjunto no sólo entre los territorios afectados, sino también con los que no han sufrido daño alguno y que están pasando por un buen momento económico.

El programa de Hermanamientos (The Twinning Scheme)

En 2008, el gobierno central de China implementó un ingenioso plan para ayudar a reconstruir la zona: asoció ciudades y pueblos afectados por el desastre con las provincias ricas de otras partes del país que no fueron afectadas por el terremoto.

Así, las empresas de Guangdong, Fujian, Zhejiang, Shanghai, Beijing, Shandong, entre otras provincias, comenzaron la construcción de viviendas temporales, re pavimentación de caminos, construcción de puentes y se hicieron cargo también del cuidado de huérfanos y ancianos.

A modo de ejemplo, algunos pueblos muy subdesarrollados de Sichuan, de apenas 20.000 habitantes, se asoció con pueblos muy ricos de 100.000 personas y más grandes. Los resultados fueron sobresalientes. Algunas aldeas en Sichuan se ampliaron a dos o tres veces su tamaño inicial, tuvieron acceso al control de los sistemas de gestión del agua y sus habitantes recibieron aportes tecnológicos que nunca ni siquiera habían visto.

Las autoridades provinciales y centrales se reunieron y establecieron un equipo internacional de urbanistas y especialistas en infraestructura regional que elaboró una serie de planes, no sólo para reconstruir la zona, sino que además ha buscado aprovechar esta contingencia para desarrollar el norte de Sichuan, a través de un crecimiento autosuficiente.

Estos planes se centraron en la reconstrucción de Wenchuan y Beichuan, estableciendo una red de carreteras conectadas con Dujiangyan, para transformarlo en un centro turístico con conexiones rápidas, y con Chengdu y las ciudades circundantes. El plan incluía el concepto de múltiples centros de desarrollo que se irradia a las zonas desarrolladas. Es así como, por ejemplo, Dujiangyan se beneficiaría de Chengdu y Qingcheng se beneficiaría a su vez de Dujiangyan.

Wenchuan: resucitando gracias a la eficiencia de Guangdong

El distrito de Wenchuan, epicentro del terremoto y también una de las zonas más destruidas. El terremoto destruyó todas las instalaciones de servicios públicos, como hospitales y escuelas y el 70 por ciento de las casas del condado. Su industria se hundió, y el 80 por ciento de las tierras agrícolas sufrió daños. Las pérdidas económicas totales ascendieron a 63,4 millones de yuanes (casi US$10 billones). Demasiado daño para los miles de habitantes que quizá aún no se enteran que tres fallas geológicas pasan justo por debajo de su ciudad.

Sin embargo, a pesar de toda la destrucción, la ciudad de Wenchuan se ha levantando con la ayuda de la provincia de Guangdong. Después del sismo, esta provincia se convirtió en “socio” de Wenchuan, e invirtió allí 82 billones de yuanes (US$12 billones) en un total de 702 proyectos de reconstrucción.

Esto permitió que todas las escuelas de Weizhou se reabrieran o reinauguraran en agosto de 2009, junto a la entrega de 10 grandes programas, que incluían la construcción de casas, hospitales, carreteras, plazas de refugio, sistemas de drenaje, gimnasios y centros culturales. Además, aldeas de minorías étnicas, como Sanjiang y Shuimo, se han reconstruido y abierto a los turistas en diciembre pasado.

Los ingresos fiscales de distrito de Wenchuan fueron de 96 millones de yuanes (US$14,16 millones) el 2009, casi el 80 por ciento del ingreso antes del terremoto. Y no solo eso. Wenchuan ya cuenta con planes para nuevas exploraciones naturales de recursos como el aluminio y la energía hidroeléctrica. Los agricultores han comenzado a sombrar cultivos de tipo comercial, como el té, el kiwi y han empezado la venta de verduras a Chengdu, capital de la provincia de Sichuan.

Por otra parte, Guangdong ha prometido que el turismo volverá a ser reconstruído, al igual que todas las ciudades del distrito, a lo que sumó también un ofrecimiento de por lo menos 2.000 puestos de trabajo para los habitantes de Wenchuan.

Críticas a la reconstrucción

En muchos sentidos, este sistema ha tenido mucho éxito, aunque también ha contribuido a la aparición de diversas voces que critican la existencia de focos de opulencia rodeados de campos de pobreza extrema. Es así como, mientras ciudades enteras han sido reconstruídas, aún a dos años del terremoto quedan miles de personas que viven en refugios temporales.

La gran crítica que los medios chinos han realizado al proceso de reconstrucción guarda relación con que, aseguran, ha sido un proceso muy desigual, que ha transformado a Wenchuan, Beichuan y Dujianguyan (“consentidos” de los medios de comunicación en los primeros meses después del terremoto) en pueblos que han tenido una gran mejoría, pero ha dejado a lugares como Deyang, Shifan, Hanwang y localidades que rodean a estas ciudades en incluso peores condiciones que antes del terremoto.

A pesar de las críticas, lo concreto es que casi el 90% de la ciudad está hoy de pie, transformandola en un ejemplo de que las pérdidas materiales de un terremoto de grandes proporciones pueden ser recuperadas en plazos breves, y que incluso puede traer mayor prosperidad a zonas que pensaron haberlo perdido todo.











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