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El sistema de votación australiano contempla en sus procesos electorales la existencia de protocolos especiales, orientados a facilitar el sufragio de personas con discapacidad que no pueden asistir a sus centros. Gracias a la organización de personal capacitado en equipos móviles, permiten el sufragio a través de aparatos inalámbricos en hospitales y centros de rehabilitación.

 

Votación inalámbrica

 

La Comisión de Elecciones de Australia es el organismo encargado de efectuar los procesos electorales. A través de un sistema interactivo controlado por el personal de los equipos móviles, acuden a todos los lugares donde se encuentran personas con discapacidad para evitar que utilicen sus propios medios de desplazamiento a los centros de votación.

 

Este sistema electrónico, cuenta con miles de equipos portátiles y está dirigido principalmente a pacientes de todos los hospitales y centros de rehabilitación del país. Asimismo, este sistema móvil por sus características electrónicas permite que los equipos de votación puedan ser desplegados en zonas geográficas aisladas donde la movilización se hace difícil.

 

Para el caso de aquellos votantes ciegos, el sistema de votación inalámbrica les permite realizar el sufragio a través de una llamada telefónica, pudiendo contar con la asistencia de un familiar, persona de confianza o un apoderado de mesa, previamente capacitado para supervisar todos los tipos de votos especiales.

 

La alternativa del voto ausente

 

El sistema de votación australiano en sus formas de emitir el voto reconoce la modalidad de sufragio ausente, que se complementa con el sistema de votación móvil y permite mayor flexibilidad a aquellas personas que cuentan con impedimentos físicos para ejercer su derecho cívico.

 

Este voto ausente puede ser emitido a través de una carta postal dirigida a la Comisión Electoral de Australia por una persona con discapacidad que se encuentre en un hospital y no pueda sufragar el día de la elección en el sistema de votación móvil. Incluso pueden utilizar este medio aquellas personas que se encuentren convalecientes en su casa y no dispongan de los medios idóneos para desplazarse al centro de votación.

 

La modalidad de voto ausente también se aplica a aquellas personas que se encuentran en un estado distinto al de votación, o en el extranjero previa coordinación con las embajadas y consulados australianos. Eventualmente, si un votante no encuentra su nombre en los registros consulares puede sufragar a través del voto provisional, el que solo se cuenta como voto una vez que ha sido comprobado al momento de la totalización.

 

Para el caso del voto ausente realizado por correo y el voto provisional en las oficinas consulares de Australia en el extranjero, el sistema de votación permite a las personas con discapacidad emitir un sufragio anticipado, condición que facilita el conteo de votos y disminuir los niveles de abstención.

 

Inclusión de personas con miedo

 

Como se ha señalado anteriormente, los votos ausente y anticipado, pueden ser emitidos por personas que no se encuentren disponibles para asistir a sufragar por presentar una discapacidad física, ser pacientes de hospitales o incluso a mujeres que puedan dar a luz durante la jornada de votación.

 

Sin embargo el sistema de votación australiano permite que personas que sientan temor por su seguridad personal en caso de acudir al centro de votación, puedan hacer una justificación razonable frente a la Comisión de Elecciones y emitir su sufragio de manera anticipada vía correo.

 

Posibilidad de aplicación en nuestro país

 

Respecto a la eventualidad de que un sistema automatizado de similares características pueda ser implementado en nuestro país, el diputado Miodrag Marinovic comentó que este tipo de sistema que funciona en Australia se hace necesario en nuestra realidad, ya que el Estado y en particular el Servel deben facilitarles a las personas con discapacidad la participación en los procesos electorales.

 

Asimismo, el parlamentario señaló que “actualmente en nuestro país hay una falta de normas que impiden conocer la voz de las personas con discapacidad. Por eso una urna electrónica que asista a los lugares donde hay ciudadanos con impedimentos de salud permitiría que puedan ser integrados sin ningún tipo de discriminación y en igualdad de condiciones que el resto de los ciudadanos”.

 

Los riesgos que podría traer el sistema inalámbrico

 

Una postura distinta sotiene el académico y experto electoral del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile, Tomás Duval, para quien el voto electrónico es una manera de expresión del sufragio que pueda ser aplicable según al desarrollo tecnológico de los países.

 

Según el experto la introducción en nuestro país hace necesaria la realización de un estudio con el fin de saber si se cumple con un objetivo específico y luego hacer una aplicación de programas pilotos para observar la experiencia, “lo peor sería hacerlo de una manera rápida. En nuestro país tenemos un sistema expedito y en ese sentido el voto electrónico no tendría mayor relevancia”.

 

En relación al caso australiano, Duval señaló que “facilitar el voto a las personas con discapacidad es un deber, pero hay que empezar porque los locales tengan todas las condiciones para que puedan asistir. El procedimiento de votación inalámbrica no está todavía en nuestra cultura política, lo que podría producir más desconfianzas que certezas, ya que se debe definir muy bien quiénes son los que votan y quienes ejecutan los aparatos portátiles”.












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