Cambiar a contenido. | Saltar a navegación

Portal Asia Pacífico - Biblioteca del Congreso Nacional
Compartir       
volver   
Usted está aquí: Portal AP |
Singapur tiene una población de 5,3 millones, una alta densidad de población de 7.800 habitantes por km2 y recursos naturales muy limitados, escenario que ha servido como incentivo para la búsqueda de ideas que hagan más eficiente el manejo de los residuos. Los esfuerzos han dado frutos y hoy cuenta con una de las tasas de reciclaje más altas del mundo -60%- y suma constantemente nuevas iniciativas y políticas con miras a optimizar aún más el sistema.

Cuando se adoptó el Plan Verde 2012 (Singapore Green Plan) en el año 2006, el país comenzó una estrategia de jerarquización de residuos para garantizar que los "no valorizables" (que no sean reutilizables) se redujeran al mínimo absoluto y que el resto sea reciclado, especialmente en el caso de los hogares.

Para ello, lo primero que se hizo fue llegar a un acuerdo voluntario con la industria de alimentos, de bebidas y de embalaje para reducir la cantidad de envases generados, lo que sirvió como primer paso para la creación del "Programa Nacional de Reciclaje", de carácter voluntario para hogares y locales comerciales. Este consistía en la clasificación de la basura en bolsas y contenedores que se recogen cada dos semanas.

Uno de los mayores problemas de las recolecciones quincenales de desechos reciclables por hogar fue la predominancia de rascacielos en Singapur, lo que conllevó tiempo y el esfuerzo extra. Para incentivar que los recolectores no dejaran edificios sin "reciclar", se comenzó a pagar por el tonelaje de residuos recogidos y además se le entregó una pequeña comisión a los hogares.

En el caso de los desechos industriales y comerciales, hay una variedad de iniciativas de reciclaje que han sido desarrollados por empresas locales, incluyendo el compostaje de residuos hortícolas. Los residuos de madera además son triturados para hacer tableros que permiten alcanzar una tasa de reciclado del 37%, y de un 12% en el caso de los plásticos.

Para retirar estos desechos, Singapur cuenta con 3 tipos de vehículos, cada uno de los cuales necesita un permiso especial para circular:

  • Clase A: Los residuos inorgánicos (desechos de construcción, tierra, troncos de árboles, muebles usados, electrodomésticos, cajas de madera, paletas y otros artículos voluminosos) y reciclables de propiedades residenciales y otras instalaciones.
  • Clase B: Los residuos orgánicos (alimentos y otros residuos perecibles de instalaciones domésticas, comerciales e industriales, mercados y centros de comida).
  • Clase C: lodos y grasas (lodos de plantas de tratamiento de agua, los interceptores de grasa, letrinas de cierre hidráulico, plantas de tratamiento de aguas residuales, tanques sépticos y residuos procedentes de instalaciones sanitarias en los buques y aeronaves).

Respecto a los residuos de la construcción y demolición (C & D) se estableció reciclar principalmente materiales no incinerables y entregar a las empresas US$ 57 dólares por tonelada de residuos eliminados, lo que se convirtió en un incentivo para que reducieran sus residuos a través de mejores procesos de trabajo.

Para el 2006, la tasa global de reciclado de Singapur fue de 51%, que ascendió al 54% en 2007 y actualmente ronda el 62%, lo que ha sido complementado con la eliminación de impuestos a los vertederos y una serie de políticas públicas tendientes a educar a la población en el manejo de la basura.

A incinerar se ha dicho


Singapur ha logrado poner en marcha un completo plan de incineración de residuos, gracias a la construcción de seis modernas plantas especializadas. Actualmente el 57% de los desechos provienen de los hogares y sólo el 43% de la industria y el comercio. Diversos estudios sostienen que la quema de los residuos resulta conveniente, ya que la tecnología empleada permite que tengan un muy bajo contenido de carbono.

Luego que los desechos se reducen al 10% de su volumen original, son transportados al vertedero Semakau. Este el primer y único relleno sanitario costero del país, abarca un área total de 3,5 kilómetros cuadrados, tiene una capacidad de 63 millones de m³ y se encuentra totalmente "forrado" y cuidadosamente diseñado, por lo que se espera que perdure hasta el 2045. La transferencia se hace a través de la estación de transbordo marítimo Tuas que está integrada además con el incinerador Sur Tuas.

En líneas generales, Singapur tiene un sistema de gestión de residuos envidiable. Sin embargo, parece no haber descanso en los intentos por optimizarlo y subir las tasas de reciclaje: recientemente el Gobierno anunció un castigo ejemplar para los ciudadanos que tiren basura en la calle -lo más común es arrojar cigarros-, consistente en obligar a los sorprendidos en esta acción a trabajar como basureros en zonas concurridas vistiendo un traje naranja fluor, tras una tercera advertencia infructuosa.

Las multas para quienes infrinjan la disposición pueden llegar a las US$3.500 y todas ellas se enmarcan en una nueva ofensiva gubernamental "contra la suciedad" que incluye patrullas policiales en los puntos donde suele haber más desechos orgánicos y la instalación de contenedores nuevos y más grandes.

"El año 2008 intentamos incorporar una legislación que abordara esta materia, considerando que el reciclaje ya se incorpora dentro de los procesos industriales e, incluso, se ha ido considerando crecientemente en lo que se refiere a residuos de carácter doméstico. Por ejemplo, el 60 u 80 por ciento de los residuos de los hogares que hoy se botan corresponden a materia orgánica que perfectamente se puede reciclar y convertir en tierra de hoja, humus, que tiene un alto valor. Lo mismo sucede con los vidrios, metales, cartones, papeles y plásticos. Dicho asunto obedece más bien a una política que requiere fomento y por esto valoro lo que ha hecho Singapur, ya que se ha preocupado de fomentar el reciclaje, y no ha dejado cabos sueltos ya que además ha concientizado a la población para que no bote basura en las calles, y al mismo tiempo ha invertido fuertemente en infraestructura", declaró el senador Antonio Horvath.

El parlamentario añadió que "la creación de un Plan Verde es imprescindible para que en Chile el crecimiento sea sustentable, ya que la toma de conciencia no solo debe ser por parte de los ciudadanos, sino que también de las empresas, y para eso debe existir, tal como en Singapur, toda una estrategia encaminada al mejor manejo de nuestros residuos", concluyó.











    Comentarios publicados





 

Comentar artículo

(Requerido) Por favor escriba su nombre.
(Requerido)

Comentario

Print this page Print this page Add Bookmarklet