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Portal Asia Pacífico - Biblioteca del Congreso Nacional
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El senador Francisco Chahuán se refirió a la política de migración en Nueva Zelandia que protege a los territorios maoríes y a las islas del Pacífico. En su opinión, es necesario que Chile tenga una ley de migraciones propia que proteja a los habitantes de Isla de Pascua y considere su capacidad de carga. Más de esta política y la opinión del congresista a continuación.

Controles migratorios para proteger las islas del Pacífico

El aumento de habitantes en zonas protegidas con un alto patrimonio cultural es tema que preocupa hoy a las autoridades de Isla de Pascua, principalmente porque este incremento se da en una cantidad de dos mil personas en un período de cinco años, situación que podría amenazar a la sustentabilidad del territorio, pues carece de fuentes de agua potable y no cuenta con espacios suficientes para acumular la basura de sus habitantes.

Esta realidad presente en Isla de Pascua ha sido también un problema en Nueva Zelandia, país que desde 1970 ha observado como se ha producido un doblamiento de neozelandeses blancos en territorios maoríes como la isla Chatham, además de la inmigración masiva de nativos provenientes de las islas del Pacífico que buscan una mejor vida en los centros urbanos neozelandeses.

Estas causas llevaron a la creación en 1974 de las Cuotas del Pacífico, que forman parte de la Política de Migración, que afirma el libre acceso a Nueva Zelandia de los nativos de las islas del Pacífico, como de neozelandeses en las islas del Pacífico y Chatham, pero con restricciones en los tiempos de estadía y cuotas que determinan la cantidad de personas que pueden fijar su residencia permanente en el territorio.

Para Francisco Chahuán, senador por la 6ª circunscripción Costa de la Región de Valparaíso, es importante que los controles migratorios se hagan mediante una ley que considere la capacidad del territorio, no obstante quienes deben definir sus propias normas son los habitantes en cuestión. “Nueva Zelandia y muchos otros países tienen una ley de migraciones que protege a las poblaciones nativas, considero una necesidad ineludible que tengamos una ley propia que permita proteger a la isla según sus requerimientos”, señaló.

¿Por qué es importante limitar la cantidad de residentes foráneos?

La respuesta a esta pregunta está en el trabajo permanente de la Oficina de Comunidades Étnicas (Te Tari Matawaka), organismo gubernamental de función independiente que trabaja en la preservación del idioma y cultura de los pueblos nativos de Nueva Zelandia. Entre sus estudios se encuentra “Efectos sociales de la migración” donde se detallan las consecuencias negativas que traen las migraciones masivas desde y hacia lugares donde habitan las etnias maoríes.

Entre los efectos negativos más importantes se describe el descenso de la mano de obra en edad productiva en las islas. Si bien se han hecho intentos de promover la creación de empleos desde la inversión privada, los jóvenes son escépticos de sus beneficios y optan por irse a las grandes ciudades. Esta situación ha llevado a que esos puestos de trabajo sean tomados por inmigrantes de Fiji, Tonga, Filipinas, incluso China, que además están dispuestos a trabajar por menos remuneración.

El informe sobre los efectos sociales de la migración, también señala que un gran número de nuevos residentes –asiáticos como neozelandeses blancos- producen una pérdida de habilidades tradicionales, principalmente en las actividades marinas, donde los nativos son expertos en la navegación, construcción de canoas y técnicas de pesca que son altamente valoradas por la pesca deportiva. A estas habilidades se suma la pérdida progresiva del lenguaje.

Frente a los efectos sociales de la migración, el senador Francisco Chahuán señaló que la protección cultural es un elemento importante que debe tomarse en cuenta a la hora de legislar. “No solo en una política de migraciones, sino en todas las políticas debe resguardarse la cultura ancestral, más aún cuando estamos frente a pueblos vulnerables como es el caso de las islas en el Pacífico y nuestra Isla de Pascua”.

Medidas para evitar los efectos sociales y culturales de la migración

La primera medida adoptada por la Política de Migración fue el establecimiento de cuotas, tanto para que los neozelandeses accedan a los territorios maoríes, como para que los naturales de otras islas del Pacífico y el extranjero puedan acceder a las reservas. Un ejemplo de esto se da con los habitantes de la isla de Chatham, perteneciente a Nueva Zelandia y donde los neozelandeses no pueden fijar su residencia a menos que cuenten con un empleo del gobierno o estén autorizados a permanecer ahí por un período determinado.

Un ejemplo distinto se da con Samoa, isla independiente del Pacífico donde se establece que solo 1100 personas de ese país pueden fijar residencia en Nueva Zelandia al año, solo si cuentan con una oferta de empleo. Esta cuota no se tiene con otros países y su baja cantidad se explica por una intención de conservar su cultura e identidad.

Frente a estas medidas de limitar las residencias el senador Chahuán se expresó a favor, sin embargo no cree que esto deba hacerse por cuotas. “No podemos limitar a nadie en ese sentido, no creo que la preservación pase por un control de ese tipo, sin embargo una ley de migraciones debe hacerse cargo de la protección cultural, ambiental y patrimonial de los pueblos”, afirmó.

Marco regulatorio para fijar residencia y permanencia en Rapa Nui

Para mayo de 2015 está contemplado el envío al Congreso de un proyecto de ley para regular la residencia y permanencia en Isla de Pascua, este proyecto se realizará luego de que autoridades locales de la isla, junto a representantes de la etnia y la Comisión de Desarrollo de Isla de Pascua (Codeipa) divulguen a la ciudadanía un documento elaborado en conjunto.

Tal proyecto considera cinco categorías migratorias comprendidas en tripulantes, turistas, investigadores, habitantes de la etnia rapa nui y residentes que hayan llegado dos años antes de la promulgación de la ley, o que acrediten estar bajo contrato de servicio público.

“Esto se relaciona con el estatuto especial que hoy es un proyecto que está estancado en la Comisión de Gobierno interior en la Cámara de Diputados y que en definitiva hoy necesita tener una puesta a punto. Este es uno de los temas que ha significado uno de los hitos más complejos es la administración del parque, que culminó con un acuerdo entre las partes donde el parlamento Rapa Nui decidió liberar el ingreso, pero ciertamente esto requiere una disposición distinta del Ejecutivo, entendiendo que Rapa Nui es Chile y que se requieren condiciones distintas de gobierno donde el pueblo tenga más eficiencia en la toma de decisiones” señaló el senador Chahuán.

Sobre la posibilidad de que en nuestro país se legisle de una manera parecida a la política de migración de Nueva Zelandia, el senador Chahuán fue claro en señalar su disposición. “Estamos abiertos a estudiar todas las iniciativas, si Nueva Zelandia se acomoda a lo que quiere el pueblo Rapa Nui, bienvenido sea, pero más que eso es el pueblo Rapa Nui quien tiene que estar de acuerdo con el tipo de normas que quiere”.












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