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El programa “Ganar y aprender” impulsado por el Ministerio de Educación de Singapur, comenzó a implementarse en enero de 2015 con el fin de emplear a más trabajadores politécnicos que a profesionales universitarios. Este programa diseñado en colaboración con la industria, se implementará progresivamente en diferentes sectores de la economía singapurense hasta lograr una fuerza de trabajo amplia y diversa. A continuación más detalles de esta política.

Más técnicos, menos profesionales

Según el informe Indicadores Mundiales de Desarrollo 2014, del Banco Mundial, Singapur es el país con mayor cantidad de profesionales universitarios per cápita, con una proporción de seis de cada diez entre los 24 y 30 años, lo que se mantiene desde el año 2010. Estas cifras muestran una ventaja comparativa que es mucho mayor a la de los otros países de la región Asia Pacífico, donde esta relación se da en cuatro de cada diez trabajadores.

La iniciativa de Lee Hsien Loong, primer ministro de Singapur, se basa en que los astilleros, fábricas y hoteles que dinamizan la economía de su país necesitan menos graduados universitarios y más trabajadores técnicos para dotar su personal. Esta necesidad tiene un desafío importante, convencer a los jóvenes para que luego de concluir sus estudios en los liceos politécnicos, se incorporen inmediatamente a la fuerza laboral, para después darles la posibilidad de continuar con su educación a tiempo parcial.

Según Guillermo Schaffeld, decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma de Chile, esta estrategia mejora la productividad y la calidad del trabajador, pues los hábitos laborales desarrollan capacidades en las personas. “El alumno aprende directamente con las tareas industriales, formándose en la práctica y no exclusivamente en los conceptos, sino que en las destrezas cooperativas para realizar el trabajo de mejor manera. Esto es absolutamente deseable que siempre sea así”, dijo.

Esto es precisamente lo que pretende lograr el programa “Ganar y aprender”. Sin embargo la base de este modelo se comienza a estructurar desde la educación básica, donde sus jornadas de educación son más extensas que en Europa o Estados Unidos, y la educación media tiene un énfasis especial en carreras tecnológicas que permitan generar valor agregado a la economía.

Para Schaffeld, la clave del éxito técnico y profesional está en los primeros años de enseñanza. “La educación pre escolar y básica en Singapur es potente, por eso sus estudiantes están mejor preparados que muchos países desarrollados. Esto explica porqué alguien que sale de la enseñanza secundaria con una formación técnica es muy competitivo en relación con un estudiante de similar grado en otros países. Es decir que sus habilidades y destrezas es superior, porque ha tenido un alto nivel de formación desde la educación básica y pre escolar” afirmó.

Beneficio a los jóvenes trabajadores y a la economía

Si bien los principales beneficiarios de esta política son los graduados de instituciones secundarias politécnicas, podrán emplearse todos los estudiantes que quieran lograr una experiencia relevante y desarrollar habilidades a través del trabajo. La manera cómo se legalizará este conocimiento será mediante certificaciones otorgadas por la propia industria.

Para ser elegible por este programa quienes apliquen deben ser graduados de enseñanza secundaria. Como primer incentivo para ingresar a “Ganar y aprender”, quienes sean seleccionados por una empresa recibirán un pago de 5 mil dólares singapurenses.

En relación a los efectos que este programa tiene en la economía, el académico valoró la rapidez con que los jóvenes comienzan a producir. “En el proceso de formación incorporado al trabajo en una organización, acorta el tiempo en que se empieza a ser más productivo. Es decir que en vez de seis años para llegar a un nivel satisfactorio de producción, un joven se demora dos, entonces a su empresa le va mejor, por lo tanto, repercute directamente en la productividad del país”, señaló.

Los beneficios de este programa incluso podrían verse reflejados en las propias universidades, que en una primera instancia se podría creer perderán parte importante de sus estudiantes, pues en vez de ingresar a sus carreras, optarían por incorporarse al mercado laboral. Sin embargo, para el decano de la Universidad Autónoma de Chile, la tendencia beneficiaría a la academia en diversos ámbitos.

“Un técnico que es exitoso en su trabajo, después puede aspirar a diplomas superiores. Por otra parte, un mecánico que luego de varias certificaciones seguro querrá ser ingeniero mecánico. Esto a nosotros como universidad nos conviene, porque además vamos a tener alumnos mejor preparados. Hoy los alumnos ingresan con poca formación en ciertas habilidades, tanto conceptuales como de destrezas procedimentales, entonces nos estamos demorando más en formarlos y en vez de tener una carrera de ingeniería civil de cinco años se podría reducir a la mitad”, sostuvo.

Pertinencia de un programa “Ganar y aprender” en Chile

Si bien no se podría hacer aún una medición exacta de los resultados de este programa en Singapur, pues recién comenzó a implementarse en enero de 2015, la posibilidad de que una iniciativa similar se lleve a cabo en la realidad chilena fue valorada.

Para Guillermo Schaffeld esta experiencia debería ser considerada en la reforma educacional de nuestro país que se encuentra en discusión legislativa. “Es importante que en este debate se ponga énfasis en la preparación que se entrega en las salas cuna y en la educación básica, esto hace que los alumnos salgan mejor preparados para trabajar en diferentes rubros”.

Respecto a la utilidad de la experiencia laboral en la formación académica, Schaffeld comentó que esta es una necesidad que ya se manifiesta en nuestro país. “Paradójicamente está pasando en la formación profesional, en algunas universidades para la carrera de informática, en la especialización en redes, hay que certificarse y tener ciertos años de experiencia supervisado por alguien que tiene las certificaciones. Luego de esto vienen los exámenes y las posibilidades de seguir progresando”, afirmó.

Sin embargo, la razón principal del porqué un programa así podría ser pertinente para nuestra realidad pasa por el incremento en la productividad que supone una mayor cantidad de trabajadores técnicos. “Nosotros tenemos un problema, nuestra productividad es del 10% al 15%, comparado con un país de la OCDE que su promedio está entre 50% y 60%, entonces un programa así influiría directamente en la productividad, porque la mano de obra estaría mejor capacitada y con más habilidades”, sentenció Schaffeld.












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