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La legislación australiana sobre caza establece la protección de especies silvestres y nativas de manera descentralizada, confiriendo competencias especiales a los gobiernos federales. Sin embargo, a la hora de fijar controles las leyes son claras, permitiendo incluso la participación de asociaciones de conservación animal. A continuación revisamos los elementos más importantes de esta ley y las características que pueden aplicarse a la realidad chilena.

 

Características de la ley australiana de caza, pesca y recolección

 

La ley de caza en Australia es regulada de forma separada según las zonas geográficas del país y su gobierno territorial, esto quiere decir que existen distintos tipos de regulaciones y leyes, como también multas y licencias en un mismo país. Esta diferenciación tiene como objetivo poder controlar las especies originarias de cada área, poniendo atención en factores como la estacionalidad y las cadenas alimenticias.

 

La división geográfica de la aplicación de la Ley de caza, pesca y recolección se realiza en las zonas oeste, sur, Tasmania, Nueva Gales del Sur, Territorio Capital, Queensland, Territorios del Norte y Victoria. En cada una de ellas se establece una lista con las especies que son protegidas, o con permiso para ser cazadas, solo cuando se está en posesión de una licencia.

 

Uno de los términos que emplea esta ley es la de especies originarias, refiriéndose a la fauna nativa australiana claramente descrita en listados oficiales, donde recae la protección legal y la prohibición de cacería, ya sea con fines recreativos o comerciales, vigilada por los cuerpos policiales locales y por personal municipal. Pese a que cualquier violación a las leyes puede variar entre multas y penas de cárcel, quedan exentos de esta ley los pueblos nativos, o personal de los parques nacionales que deban cumplir con alguna operación especial para la conservación de otra especie amenazada.

 

Si bien esta ley tiene sus ventajas, por cuanto la descentralización ayuda a una mejor identificación de las especies en peligro según su hábitat, se pueden generar riesgos producto de la diferenciación de sanciones. Según Juan Carlos Campos, representante en Chile de la Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas (Cites por sus siglas en inglés) “mientras más globales sean las regulaciones y similares sean las sanciones para una misma causa, menor es la probabilidad de crear zonas exclusivas de ilícitos”, señaló.

 

Sin embargo, el caso australiano está condicionado por características particulares, ya que se han introducido especies, principalmente provenientes de Europa, que luego se han convertido en plagas, como es el caso de los zorros y gatos que amenazan a la fauna nativa. Es por esta causa que en algunos estados existen leyes más flexibles que permiten la cacería recreacional.

 

Legislación sobre la pesca recreacional y los grupos de conservación de ballenas

 

Vinculada a las actividades de caza recreacional se encuentra la pesca, cuya legislación también está diferenciada según las regiones geográficas, aunque no existen tantas excepciones entre las zonas como en el caso de la cacería. La excepción más importante es la que se reserva a los pueblos originarios, quienes constituidos en una asociación de pescadores pueden obtener una licencia para pescar con fines comerciales.

 

Entre los productos que pueden ser explotados se encuentran las truchas y langostas de roca. Esta forma de pesca es reconocida como pesca tradicional, que recibe el título de “protegida” por un principio de conservación de las especies, específicamente en los territorios del norte, donde existen territorios marinos exclusivos para los pueblos nativos, reconocidos como “tierras aborígenes”.

 

No obstante la protección que reciben las especies marinas dentro del territorio, existen otras como la ballena australiana, que no son controladas con la misma eficacia y que su caza indiscriminada está causando un problema a nivel global. En este contexto el Fondo Internacional de Bienestar Animal, asociación fundada en 1969 con el fin de resguardar la vida animal y sus hábitats ha estado creando programas de formación donde dan a conocer las especies en peligro de extinción, ya sea por obra de pesca y caza comercial como por alteración del ambiente natural.

 

Así, por ejemplo, esta asociación en conjunto con los gobiernos federales, se encuentra realizando programas de capacitación sobre el impacto de la caza de las ballenas, además del ruido de las industrias y las actividades marinas en las zonas donde habitan estos cetáceos, como Logan Beach y la isla Kangaroo, ya que pueden ocasionar daños permanentes, como afectar su audición, o alterar sus patrones reproductivos.

 

La ley de caza en Chile y conveniencia de aplicar el modelo australiano

 

A diferencia de Australia, donde son las autoridades locales las responsables de proteger las especies de la caza ilegal, en nuestro país la legislación vigente se aplica a nivel nacional, por lo tanto otorga funciones de control de caza a Carabineros, a la autoridad marítima, al Servicio Agrícola y Ganadero y al Servicio Nacional de Pesca o “la entidad que el Estado designe como administradora del Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas” que hoy en día recae en Conaf.

 

Actualmente solo está permitida la caza a quienes obtengan un permiso expendido por el SAG, cuya duración es de dos años, sujeto al pago de una tarifa anual. Asimismo, la caza a especies protegidas solo se encuentra permitida en áreas determinadas por dicha institución, toda vez que se demuestren fines de investigación, o para controlar la acción de animales que causen perjuicios al ecosistema.

 

Respecto a aplicar algunas características de la ley de caza australiana en nuestro país, Juan Carlos Campos señaló que “los modelos de conservación de especies nativas pueden ser imitables, sin embargo es deber del Estado hacer un catastro actualizado de todas las especies en peligro de extinción y perseguir a los grupos ilícitos que cazan o capturan animales silvestres para su comercialización interna o al exterior”.

 

Según Campos, “a diferencia de Australia, Chile comparte amplias fronteras terrestres con otros países, por lo que la compra y venta de especies silvestres puede tener mayor actividad. Esto repercute también en la caza de animales con el fin de comercializar su piel, u otros componentes, como es el caso de las especies marinas, por eso es importante una institucionalidad permanente que asegure el control en todo el territorio”, sostuvo.












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