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Portal Asia Pacífico - Biblioteca del Congreso Nacional
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Asia Pacífico es la región más exitosa en sus leyes de porte de armas y bajos índices de homicidios en el mundo. Mientras unos países abrazan políticas restrictivas que heredaron de potencias colonialistas, otras han fabricado su propia nomenclatura a lo largo de la historia. Ambos casos conducen a sociedades pacíficas con poco crimen y bajos índices de homicidio a mano armada. Conozcamos algunos casos del Asia Pacífico.

El caso de porte de armas toma relevancia en Chile con el proyecto de la Comisión de Defensa del Senado que busca perfeccionar las medidas cautelares y sanciones a quienes portan armas ilegales y a quienes las entregan a menores de edad.

En la mayoría de los estudios se plantea una relación directa entre la cantidad de homicidios y la permisividad del código legal de cada país respecto del acceso de la sociedad civil a las armas de fuego. De acuerdo a las estadísticas de las Naciones Unidas, Asia Pacífico concentra las naciones con los índices más bajos del planeta, que oscilan entre 0.4 homicidios por cada 100 mil habitantes (Singapur y Japón) y 1.0 para China, Australia y Nueva Zelandia. Como contraparte, América Latina se ubica en la tercera zona con menos homicidios, poco más abajo de Europa. En nuestra región se mezclan naciones con índices relativamente bajos, como Chile y Argentina, que oscilan entre 3.2 y 5.3 homicidios por cada 100 mil habitantes, pero que se destacan frente a Brasil (21 homicidios por cada 100 mil hbts) y Colombia (33 homicidios por cada 100 mil hbts.).

La Ley de propiedad de armas en China


El régimen para el porte y tenencia de armas en China es uno de los más regulados de la región del Pacífico. Salvo muy contadas excepciones, los civiles no pueden tener armas en ese país. Las armas de fuego en general están reservadas para las fuerzas armadas y de orden, además de algunas entidades civiles colectivas, nunca individuales, tales como servicios privados de seguridad, clubes deportivos, reservas de cacería autorizadas y organizaciones de administración e investigación. Sin embargo, la razón más común por la que se permite la posesión de armas a civiles en China, es la práctica de la cacería. En estos casos, se necesita una licencia y registro . Aquellos que tengan armas sin un permiso de cacería, se enfrentan a un mínimo de 3 años de cárcel y un máximo que sólo topa en la pena de muerte.

En la Región Administrativa Espacial (SAR por sus siglas en Inglés) de Macao, por ejemplo, la ley es igual de restrictiva, pero permite que los ciudadanos porten pistolas de aire con una fuerza de 2 joules de energía cinética, equivalente a lanzar un libro de 1kg a una velocidad de dos metros por segundo. La ley que se aplica en Hong Kong y Macao, es una herencia directa de su pasado bajo el dominio colonial de Inglaterra y Portugal respectivamente. Esta Ley exige una licencia especial para el porte de armas, de lo contrario, los ciudadanos se enfrentan a multas cercanas a los 13 mil dólares y hasta 14 años de cárcel.

Más allá de los bajos índices de homicidios que acusa Naciones Unidas en China, el resultado de esta ley de porte de armas se puede ver en la percepción que los ciudadanos extranjeros tienen de China en comparación con sus propios países.

El empresario chileno Marcelo Olate, gerente general de SENKO Ltda., afirma desde China que “aquí se respira un aire de tranquilidad que yo no conocía. La verdad es que en mis tres visitas, primero en el 2010 y luego dos veces en el 2012, nunca he tenido una mala experiencia. También he estado en muchos lugares de la ciudad de Guangzhou además de mis visitas a la ciudad de Shenzhen. Por lo que mis amigos chinos me cuentan, aquí existen los robos a turistas y me han recomendado que tenga cuidado cuando salgo a recorrer la cuidad por algún u otro motivo, pero lo cierto es que nunca tuve que lamentar ninguna situación desafortunada. Es más, los mismos amigos que me recomendaron tener cuidado ( ellos viven en Guangzhou) tampoco han sufrido robos aquí, lo que indica que los índices de delincuencia son bajos. Hay dos elementos que destacar: primero que la gente le tiene mucho respeto a la policía porque según entiendo la ley es dura para castigar los delitos. El segundo elemento es que los chinos son muy respetuosos entre ellos y más respetuosos aun con los extranjeros”.

Japón


Por razones culturales e históricas, Japón es uno de los países con menos homicidios y más problemas para conseguir un arma de fuego. La Ley mantiene en principio que nadie debería tener un arma de fuego o una espada. Sobre eso, se establecen algunas excepciones muy controladas bajo licencia, para lo que es necesario pasar por un lento y aparatoso proceso. Parte de ello, es la visita de la policía a cada uno de los vecinos del solicitante, entrevistas sicológicas, físicas y una muy bien documentada razón para pedir la licencia. También se exige contar con un lugar específico y adecuado para guardar el arma, y la renovación de la licencia exige repetir todo el proceso desde cero cada tres años. Casos relativos a la violencia entre mafias, han hecho que en ocasiones se plantee la posibilidad de hacer aún más restrictiva la ley de tenencia de armas.

Sin embargo, la fuerza de esta Ley no radica tanto en su carácter prohibitivo como en la forma en que la sociedad japonesa vive y respeta sus leyes. El profesor Ariel Takeda, autor de "Japoneses Chilenos, primera mitad del siglo XX" (Santiago, 2006), afirma que “las conductas sociales de corte milenario han hecho del cumplimiento de las leyes como un quehacer prácticamente sagrado porque regulan el comportamiento comunitario. Cada ley se cumple con plena fidelidad en todos sus aspectos. Esto se internalizó profundamente en la Era Tokugawa con una rigurosa práctica de dos siglos y medio. De ahí adelante el "ser japonés" incluye el desarrollo de sus vidas dentro de estos carriles que difícilmente de rompen. Eso hace a los japoneses tan estructurados. A eso se agrega su constante preocupación por conservar el equilibrio emocional. Cada cual acata las leyes y costumbres y se atiene a ellas. Desde luego que a ello se agrega el respeto "al otro" impuesto milenariamente por los mandatos del Colectivismo. Actualmente, sólo las nuevas generaciones post-guerra presentan conflictos conductuales que contribuyen a elevar las cifras de crímenes que, en este caso, se hacen parte del drama de la "no pertenencia". Hasta la famosa mafia japonesa no ofrece ofensas de muerte por la fidelidad con que cumplen sus componentes sus fieras disposiciones internas. Hay más suicidios que asesinatos. Todo es parte de la costumbre".

 












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