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Panthea Lee y la equidad de género: “Necesitamos un cambio de narrativa”

Segunda parte de la entrevista realizada a la cofundadora de Reboot y expositora en la versión 2021 del Congreso Futuro. En su opinión, a pesar de que en el contexto de la pandemia han sido mujeres las que han destacado en el liderazgo a nivel global, aún existen creencias arraigadas en la cultura que devienen en discriminaciones, sobre todo en cuanto a la toma de decisiones políticas y representación.

25 de Febrero de 2021

Panthea Lee es cofundadora y directora ejecutiva de Reboot, una organización comunitaria, sin fines de lucro, dedicada a promover la colaboración entre activistas y grupos provenientes de la sociedad civil, el gobierno y el sector privado. Aprovechamos su participación en la 10º versión del Congreso Futuro para conversar sobre los desafíos de la democracia como la representación de grupos vulnerables, liderazgo femenino, entre otros temas. Más de la entrevista, a continuación.

 

Crisis climática, pandemia y desafíos para la democracia

”Creo que la clave para superar los desafíos está en invertir esfuerzos en comprender realmente las experiencias de las poblaciones más vulnerables. Pero también como los definimos, porque hablamos de quienes son vulnerables, marginales y los que no. Esta es una forma de descripción que encuentro en los espacios en los que trabajo y donde muchos intentan resolver problemas haciendo una conexión entre nuestras acciones y la que tienen otras personas en sus vidas, incluso poniéndose en el lugar como si fueran vulnerables, pero ¿Cómo las personas llegan a ser vulnerables?. Están marginados, de acuerdo, pero ¿quién los margina?. Mi posición es que a menudo hablamos de esto como si fueran entidades discretas o como si fueran parte de decisiones humanas.

Entonces, ya sea por la crisis climática global o la pandemia, la vulnerabilidad existe. Frente a eso solo tenemos una pequeña cantidad de decisiones provenientes de una élite diminuta y poderosa que luego de la complicidad de muchas personas a su alrededor produce grandes impactos y causa una gran cantidad de sufrimiento en personas de todo el mundo. Esto es algo que no vemos y, desde ese punto de vista, no tenemos medios de comunicación mejores que nos muestren lo que no queremos ver. Entonces lo ignoramos. Esto hace también que los países se vuelvan cada vez más insulares y nacionalistas.

Pienso que necesitamos tener una especie de revolución humana interior, porque siempre las corporaciones necesitan dinero y los países buscan aumentar su PIB, pero ¿cuánto es suficiente? ¿Sabemos realmente cuánto es suficiente y a qué costo?. El costo no es abstracto porque son vidas humanas y hay esfuerzos para decir que no necesitamos medir el PIB, sobre todo después de la crisis financiera de 2008, de hecho la postura ha sido que no utilicemos el PIB nunca más. Entre ellos Joseph Stiglitz y Amartya Sen, que han estado desarrollando estos índices de felicidad, pero esas mediciones aún consideran a cada país como una especie de entidad insular.

Pero ¿qué tan feliz es nuestra gente? Es una buena pregunta porque hoy ponemos nuestra felicidad en competencia con nosotros mismos. Aunque entiendo la lógica, en teoría estamos tratando de incentivar a los países para que tengan mejores políticas sociales a nivel nacional, pero eso no habla de la interconexión de nuestras decisiones y en esta área no he encontrado buenas ideas que inspiran. De hecho, he estado buscando lo que podríamos llamar una especie de espiritualidad que considere el bienestar mental porque creo que debemos cuestionarnos dónde radica esta profunda codicia y el deseo de aferrarse al poder. ¿Será que todos los costos provienen de ello?. Posiblemente la ciencia política responda a esta respuesta, pero no sé si lograrla a través de la etnografía. No sé si es fácil responder a esto”.

Pobreza y brecha tecnológica

”Esto es algo que trata de cómo nos aseguramos de que no sea un grupo pequeños de personas el que decida por todos los demás. En este caso, que un pequeño grupo de personas decida cómo escribir los algoritmos. Si esto ocurre, se utilizarán con sesgo a favor de quienes deciden y en contra de los demás, sin que vean nada malo en ello y, por el contrario, les guste. Aunque creo que hay muy pocas personas malvadas en el mundo, con eso me refiero a que sean realmente codiciosas y quieran lastimar a la gente.

Creo que la mayoría de las personas son en su mayor parte buenas, pero creo que muchas personas de la clase política simplemente han tenido los privilegios, ventajas y están haciendo cosas que no saben. Tienen una visión tan sesgada que determina su lógica, porque nunca han experimentado el daño que proviene de datos y algoritmos sesgados, como perfiles raciales, brutalidad policial, sistemas de injusticia, o lo que sea. Entonces, esto nos da a pensar, en primer lugar ¿cómo difundimos una nueva forma en la toma de decisiones?

Aquí es donde pienso que entra lo que está pasando con el referéndum constitucional y la reescritura de la constitución en Chile, esto es fascinante. Tengo entendido que todas las personas que vienen a reescribir esto no pueden ser legisladores en ejercicio. Estoy segura de que hay matices en cómo se está desarrollando el proceso, porque buena parte del trabajo se centra en la distinción entre el tipo de política y su implementación”.

Espacios de deliberación y justicia

”Al igual que en Chile, a nivel mundial, especialmente en los últimos 10 años, hemos visto un aumento de los procesos deliberativos, tanto en la formulación de políticas y de democratización en general como asambleas ciudadanas, jurados ciudadanos, entre otros. Entonces, ¿cómo planteamos aquí nuestras interrogantes?. Podemos mirar a través de una selección aleatoria, demográfica y políticamente clara como la psicografía, a una amplia gama de personas que toman decisiones e intentan responder a estas grandes preguntas sin el sesgo de un pequeño grupo. De hecho, el trabajo de incidencia en este momento se centra en convencer a este pequeño grupo de que la realidad es diferente al de sus experiencias de vida.

Por el momento, se requiere que la justicia, que sigue dependiendo de estos pequeños grupos, logre cambiar de opinión. Dedicamos mucho tiempo a convencer a estas personas y creo que realmente necesitamos expandirnos a las experiencias que ya están sobre la mesa. Los estudios muestran que la gente común toma decisiones realmente buenas, no es que las personas que han sido elegidas para un cargo tengan superpoderes especiales que la gente común no tiene.

Al menos tienen el tiempo y los recursos para buscar información y francamente, en los EE.UU tengo la impresión que el 70 por ciento del tiempo lo dedican a recaudar fondos por teléfono y pedir dinero. Entonces, ¿cómo le damos ese privilegio y esa responsabilidad a otras personas que realmente han vivido la experiencia?. Responder a esta pregunta puede ser importante para nuestro futuro en cuanto a cómo podemos romper este estancamiento”.

Representación y brechas de género

”Durante la pandemia, los principales liderazgos a nivel global fueron de mujeres, como el caso de Nueva Zelandia y otros países. Se requiere de un tipo de reacción rápida, que a los países con mujeres líderes, les va mejor. Esta idea podría ser cuestionada y hay artículos realmente interesantes analizando esto. Lógicamente hay muchos factores que influyen, no es como si una líder femenina no provocara una buena respuesta. Ciertamente hay ahí una correlación, pero ¿cuál es esa correlación?

Por una parte las sociedades tienen diferentes formas de entender el momento y tienen distintos valores que les permitieron elegir a una mujer líder. Por otra parte, están los otros factores que comprenden el tipo de cooperación e igualdad social que permite trabajar en conjunto. Esto es lo que ha hecho que algunos pensadores sostengan que tener una mujer líder es una señal de otras cosas están bien.

Esto es realmente interesante porque solo por el hecho de tener una mujer en el poder, no significa que todo se vaya a resolver, pero nos ayuda comprender cuáles son las barreras mentales de toda una población y qué se tienen que superar. En 2016, Hillary Clinton enfrentó una gran cantidad de misoginia que se opuso a ella, pero la gente no quería hablar de ello. Nadie quería decir que no iban a votar por ella, porque eso no es lo políticamente correcto.

Entonces, sabemos qué es lo correcto, pero es algo que está profundamente arraigado dentro de nosotros. Recuerdo ver a las mujeres en la televisión decir: “bueno, votaría por ella, pero no creo que una mujer deba estar en el poder”. El 2020 fui voluntaria cuando Elizabeth Warren todavía estaba en las primarias, hice llamadas telefónicas solo a los votantes. Trabajé en su campaña. Hice varias llamadas telefónicas y algunos hombres me dijeron: “Oh, ella es genial, hablé con ella sobre algunas políticas públicas, sin embargo, a pesar que me gusta mucho su forma de pensar y votaría por ella, no creo que nadie más vaya a hacerlo, entonces siento que voy a tirar mi voto”.

Frente a ese comentario, mi conclusión es que no es elegible porque es mujer. Mi respuesta siempre es “ella es elegible si votas”. El problema está en que si todos piensan que ella no era elegible porque otras personas no van a votar, pero si todos votamos ella sería elegida. Esto me da a entender que aún hay muchos tipos de barreras mentales que tenemos que superar.

Buena parte de la lucha del movimiento ha girado en torno a la equidad salarial porque ha sido una especie de política de discriminación. Y claro, forma parte de los síntomas más obvios de las brechas y es obvio porque lo podemos ver, pero hay hechos más profundos, todavía hay creencias arraigadas alimentadas desde hace mucho tiempo que no van a ser resueltas por iniciativas como la discriminación salarial o el acoso. Entonces, tenemos que comprender y profundizar sobre qué es lo que está en el corazón de todo esto, con el fin de producir una especie de cambio cultural, porque aquí necesitamos un cambio narrativo”.

Vea la presentación de Panthea Lee en la versión 2021 del Congreso del Futuro, en el siguiente video.

 

Por equipo Asia Pacífico: asiapacifico@bcn.cl












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