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Las medidas de etiquetado en Australia y Chile para lograr mayor seguridad alimentaria

El gobierno australiano introdujo un mandato en el que se obliga que todos los alimentos especifiquen en sus etiquetas el porcentaje de componentes locales y extranjeros, con el fin de entregar información verídica a sus consumidores.

08 de Diciembre de 2015

Tanto en nuestro país como en Australia durante el año 2015 se han tomado medidas concretas para regular el etiquetado de alimentos, con el fin de ayudar a los consumidores a discernir entre los productos que son saludables de los que no lo son. Estas nuevas reglas han sido consideradas por algunas compañías como medidas proteccionistas que obstaculizan el comercio, sin embargo para expertos en salud es una buena iniciativa que debe perfeccionarse en el tiempo. A continuación una exposición de ambos casos.

Nuevas normas para identificar alimentos saludables en Chile

Todos los envases y etiquetas de alimentos destinados para el consumo humano tendrán que indicar sus ingredientes, incluyendo aditivos como azúcares, sodio, grasas saturadas, energía, entre otros. Esta exigencia que comenzará a regir en nuestro país a partir del 27 de junio de 2016 con la modificación del Reglamento Sanitario de los Alimentos, responsabilizará a fabricantes, productores, distribuidores de alimentos, incluso a importadores para que incorporen un rótulo especial en sus productos.

De esta manera todos los alimentos altos en grasas saturadas o azúcar tendrán que ilustrar la imagen de un disco pare de color negro que contenga la frase “Alto en” que alerte a los potenciales consumidores sobre los componentes nutricionales que pudieran ser perjudiciales para la salud. Luego de que esta modificación se aprobara en el Congreso, la ministra de Salud, Carmen Castillo, explicó que esta iniciativa nació con el objetivo de que Chile cuente con un reglamento que obligue a la industria a rotular de manera clara, nítida y categórica.

Al respecto, la secretaria de Estado agregó que es una medida transparente que orientará la producción de alimentos. “Esta norma impedirá que se siga disfrazando a los alimentos como saludables cuando en realidad no lo son, por tal motivo esperamos que a partir de su entrada en vigencia la industria comience a adecuarse”, señaló. A esto, Castillo agregó que esta medida permitirá una mayor comunicación entre los productores y los consumidores finales.

La modificacion fue valorada por Consumers Internacional en su oficina de América Latina y el Caribe, para quienes es importante la rotulación correcta de alimentos por cuanto América Latina presenta uno de los mayores índices de obesidad en el mundo con un 50% de personas afectadas en la región y cuya causa es el alto consumo de bebidas y alimentos ultraprocesados con altos niveles de sal, azúcar y grasas. En este contexto, nuestro país es el segundo país con más obesidad infantil en la región.

En un comunicado emitido por dicho organismo el 11 de junio de 2015 -a raíz de la modificación del Reglamento Sanitario de Alimentos- se elogió la medida adoptada por nuestro país. “el etiquetado frontal de alimentos y bebidas propuesto brinda información sencilla y útil para los consumidores. Este etiquetado responde a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud”, detalló el documento.

Las exigencias en el etiquetado de alimentos en Australia

Una situación similar vive Australia respecto a la creación de una normativa de etiquetado de alimentos más exigente. Aunque con características distintas a las de nuestro país, la intención ha sido similar en ambos casos, es decir, proteger a los consumidores de alimentos de componentes que pueden ser perjudiciales.

En julio de 2015, el gobierno australiano introdujo un mandato en el que se obliga a todos los productos nacionales e importados especifiquen en sus etiquetas si son australianos o no. Esto rige tanto a los alimentos ingresados, como en aquellos que han sido elaborados en el país, pero que contienen una mayor cantidad de ingredientes provenientes de otros lugares. Esta medida tomada por el primer ministro de Australia, Tony Abbott, responde a una amenaza de hepatitis ingresada en unos berries contaminados provenientes de China.

El nuevo reglamento determina, por lo tanto, que la etiqueta de los alimentos debe mostrar a los consumidores donde los productos fueron hechos, procesados o empacados. Los alimentos elaborados domésticamente, por su parte, tendrán que identificarse con un canguro verde y dorado a lo largo de la etiqueta que muestre la proporción de alimentos provenientes de Australia. “Esta medida evita que cualquier alimento solo sea puesto en una lata en Australia y eso es lo que ha pasado. Esta ley hace que se le de un claro entendimiento al consumidor”, señaló Abbott en una conferencia de prensa luego de adoptar la medida.

En la misma ocasión, Barnaby Joyce, ministro de Agricultura del país oceánico negó las críticas en contra de la ley por ser supuestamente xenofóbicas, e insistió en que es solamente el cierre de un vacío legal. “En el pasado siempre fue un caso de frustración ver una lata decir Made in Australia en su etiqueta, pero luego de una breve indagación determinar que ese producto es cualquier cosa menos un producto australiano”, informó.

En consecuencia, la explicación de este mandato emitido por el Primer Ministro australiano se estructura sobre la base de que los consumidores disponen de más información en virtud de la ley, lo que permite tomar decisiones más informadas. Adicionalmente, los datos que se exigen en los productos no necesitan detallar la procedencia de los países de origen, es decir que solo los ingredientes australianos deben identificarse.

Controversia con la industria de alimentos

Serios cuestionamientos a las medidas adoptadas en materia de etiquetado de alimentos ha recibido tanto Australia como nuestro país de parte de algunas compañías productoras de alimentos por considerarlas excesivas, limitantes y que estarían atentando en contra de los principios de buenas prácticas comerciales de la OMC. Adicionalmente -según las opiniones críticas- estas nuevas regulaciones estarían sobrepasando las directrices establecidas por el Programa Conjunto FAO/OMS y que ejecuta la comisión Codex Alimentarius para normar internacionalmente la inocuidad de los alimentos y su comprobación.

A esto se sumaría que tanto Australia como nuestro país forman parte de numerosos Tratados de Libre Comercio (TLC) con diversas potencias económicas y bloques regionales, que les asegura continuidad en las reglas de comercio. Por lo general, los inversionistas provenientes de los países socios buscan protección en contra de prácticas discriminatorias en la legislación local, pero que al no proceder acuden al arbitraje internacional.

Sin embargo, expertos de la industria australiana de alimentos han estado debatiendo en privado si interponer un recurso ante la OMC. Si bien existe consenso en que esto es poco probable, ya que las marcas podrían verse desfavorecidas, los intentos por menguar sus consecuencias -principalmente para la importación de productos- seguirán su curso en instancias locales.

Mayores niveles de transparencia en la información

Tanto el caso chileno como el australiano representan una tendencia mundial de transparentar la utilización de ingredientes y procesos químicos en los alimentos. La experiencia australiana fue valorada por Patricia Vera, nutricionista y magíster en trastornos alimenticios de la Universidad de Valencia. A su juicio, todo lo que vaya en función de transparentar la información es positivo para prevenir. "Es útil conocer la procedencia, ya que en algunos lugares hay más uso de pesticidas, o un tipo de alimentación especial para los animales y sus consecuencias. Entonces hacerlo aquí en Chile no sería malo. Por ejemplo para el caso de los transgénicos, o para saber si los alimentos son orgánicos o no, sobre todo por su diferencia en el valor de mercado", señaló.

En consecuencia, para esta nutricionista la medida de entregar más información sobre el origen y valor nutricional de los componentes, podría mejorar nuestra calidad de vida. "Todos los tipos de información ayudan, más aún con nuestra forma de vida actual y la falta de tiempo nos impide preparar nuestras comidas con alimentos naturales, por lo tanto lo más fácil es comprar productos elaborados, porque es más práctico. Entonces si conocemos qué es lo que tienen y cuál es la procedencia de sus componentes -porque para muchos productores es más fácil importar que producir- podemos tomar una mejor decisión a la hora de alimentarnos en ese poco tiempo que tenemos", agregó.

En relación a las nuevas medidas de etiquetado de alimentos en nuestro país, la nutricionista se manifestó conforme, ya que podrían tener consecuencias positivas para las personas que en la actualidad tienen trastornos alimenticios. "La obesidad y el sobrepeso representan la mayor tasa de muerte en nuestro país, por lo tanto cualquier cosa que podamos hacer para prevenir está bien. El problema hasta ahora ha sido que se consumen productos sin saber, y según lo que existe hasta hoy, no siempre las etiquetas nutricionales son fáciles de interpretar para los consumidores. Por este motivo, alertas para informar que un producto no es saludable, o tiene un alto nivel de grasa son muy eficientes porque utilizan términos comunes, no con tecnicismos, por lo tanto las personas pueden medir sus consecuencias", comentó.

Sin embargo la modificación de la ley no sería suficiente para esta especialista, ya que se necesitan otros requisitos para lograr mejores resultados en la alimentación. "La etiqueta por norma debe decir todos los ingredientes que tiene, por más mínimo elemento que esté en el producto, debe estar explicitado. Por ejemplo, en una salsa de tomate hay muchos otros ingredientes, por eso es necesario que una ley como esta vaya acompañada de un programa de información y educación para que la gente lea las etiquetas, porque es necesario interpretar. Para el caso de los celiacos, después de años de pelea hoy se especifica cuando un producto es libre de gluten o no, incluso hay muchos productos que nosotros creemos como naturales pero que en realidad tienen un pequeño compuesto de gluten, entonces no son aptos para celíacos. Por consiguiente, una etiqueta que lo advierta es algo bueno aunque no adviertas de todas las alergias y enfermedades, solo con una detallada descripción nutricional es suficiente", explicó.












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