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Conozca la experiencia de las farmacias público-privadas en Filipinas

Luego de un año de funcionamiento, esta iniciativa demostró avances respecto a las farmacias privadas, ya que lograron porcentajes más altos en cantidad de antibióticos dispensados y en la aplicación de inyecciones, actividad que superó a sus pares particulares en un 31%.

10 de Diciembre de 2015

Mediante un proyecto del Ministerio de Salud de Filipinas con dos instituciones bancarias asiáticas, se creó el 2010 la figura de las farmacias público-privadas con los objetivos de mejorar las condiciones de salud de niños en las zonas más pobres del país y contribuir con la meta del gobierno de lograr cobertura de universal para 2016. Una revisión de esta política y sus implicancias en la salud pública del país asiático, en la siguiente nota.

Una institución orientada a alcanzar las metas del milenio

Una farmacia de administración público-privada que pueda ofrecer a los ciudadanos una mayor disponibilidad de productos y precios más accesibles, fue el resultado de una iniciativa del gobierno de Benigno Aquino cuyo fin es que Filipinas logre reducir la mortalidad infantil, que actualmente se encuentra en 28 de cada mil nacidos. Este objetivo -consagrado en las Metas del Milenio de Naciones Unidas- es considerado como un asunto de urgencia para el gobierno, ya que tiene una de las tasas más altas en el Sudeste Asiático.

Tomando en cuenta esta realidad y la necesidad de una política orientada a mejorar la salud de mujeres embarazadas, el gobierno filipino en conjunto con el Banco Asiático de Desarrollo (ADB) y el Banco del Desarrollo de Filipinas (DBP) dieron curso el año 2010 al Proyecto de Crédito para el Cuidado de la Salud, orientado a pequeñas inversiones particulares que además de emprender un negocio propio, vayan en beneficio de los segmentos socioeconómicos más pobres en las zonas geográficas con mayor densidad demográfica.

El programa funciona a través de un préstamo sin intereses, donde el Estado luego de asegurarse de que la ubicación de la futura farmacia beneficiará a sectores vulnerables, pone un monto base que luego es complementado con financiamiento de los bancos. Adicionalmente el rol del Ministerio de Salud filipino es ayudar a los inversionistas farmacéuticos a determinar las prioridades de salud en el lugar donde se van a establecer, principalmente en cuanto a las necesidades en maternidad y pediatría.

De esta manera, el Estado se asegura de aumentar la cobertura en salud y mejorar la calidad del servicio. A esto se suma que cada farmacia cuenta con espacios para realizar exámenes y brindar atención en primeros auxilios, lo que en consecuencia permite que personal capacitado pueda, en algunos caso, recetar medicamentos para realizar tratamientos.

El rol técnico de las instituciones bancarias

Podría pensarse que el aporte de los bancos en las farmacias público-privadas en Filipinas solo se reduce al financiamiento compartido con el Estado, sin embargo, el papel de estas instituciones va más allá. Según Tsolmongerel Tsilaajav, economista filipino especializado en temas de salud y autor de un informe del Banco Asiático de Desarrollo para evaluar esta experiencia, las dos instituciones privadas en el proyecto han jugado un rol importante en crear y fortalecer las estrategias de estas farmacias, principalmente en la orientación de los pequeños inversionistas y empleados para que sean más eficientes y brinden un servicio de calidad.

Según Tsilaajav, la labor del ADB ha sido crucial en cuanto a la asistencia técnica. “La capacitación se ha hecho a pequeña escala, a los proveedores farmacéuticos, tanto para el acceso al crédito como al personal en la realización de sus operaciones, para luego evaluar sus resultados. Hasta el momento todo indica que hay avances en la atención de niños y sus madres”, señaló.

De esta manera, para que la sociedad público privada sea exitosa, el ADB ha trabajado mediante una guía de cinco pasos para llevar adelante esta iniciativa. A tal propósito, empleados y empleadores deben asistir a charlas de capacitación en dependencias del banco, donde son instruidos por profesionales. Los pasos a seguir son:

  • 1. Determinar las necesidades y revisar los servicios disponibles en el área
  • 2. Identificar los distribuidores de productos farmacéuticos y sus roles
  • 3. Desarrollar un plan de retribución económica
  • 4. Desarrollar un plan de marketing social
  • 5. Conducta ética en la adquisición de productos
  • 6. Implementación de un servicio público- privado de monitoreo y evaluación

Esta guía es considerada como una parte de las etapas de capacitación, orientadas mejorar la administración de los recursos y dirigir de manera más eficiente los servicios de atención al público.

Evaluación de la experiencia público privada

La experiencia de las farmacias público privadas ha sido bien evaluada en Filipinas por sus resultados obtenidos a corto plazo. Según el documento evaluativo publicado por el Banco Asiático de Desarrollo, estas iniciativas han sido exitosas en el tratamiento de enfermedades como la tuberculosis y en la educación de la población infantil sobre temas de salud.

Aunque el informe concluye que es necesario superar dificultades comunicacionales, relacionadas principalmente con la capacidad de involucrar a otros sectores públicos. “Aún hay un entendimiento pobre del concepto de farmacia público-privada, lo que repercute en que algunas agencias educacionales o políticamente afines no sientan la necesidad de comprometerse con ellas”, afirma.

Sin embargo, el documento reconoce que la evaluación de esta experiencia es positiva por cuanto ayuda a las instituciones públicas de salud y brinda oportunidades a técnicos de la salud para que desarrollen actividades de ayuda a la comunidad que a la vez puedan ser remuneradas.

Una valoración similar realizó Julio Alvarado, químico farmacéutico de la Universidad Austral e investigador de la Asociación de Diabéticos de Chile, para quien la posibilidad de una iniciativa público privada puede ser una solución a la cobertura deficiente de las farmacias en nuestro país. “Es interesante que entre el Ministerio de Salud y entes privados puedan crear alternativas a los grandes conglomerados de farmacias. El problema que vivimos en Chile no es solo local, otros países también han tenido que regular este tema y la política adoptada en Filipinas podría contribuir en la discusión”, señaló.

No obstante, Alvarado relativizó el papel de las instituciones bancarias en esta iniciativa y su posible aplicación en nuestro país. “Los laboratorios farmacéuticos y las universidades deberían liderar una alternativa de esta envergadura. Hoy nos encontramos con una gran cantidad de profesionales que no tienen conexión con las necesidades reales del país, lo mismo sucede con los grandes laboratorios –nacionales y extranjeros- que hacen una gran labor investigativa, pero que dadas las circunstancias de precariedad en la salud, podrían hacer más”, concluyó.












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