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Portal Asia Pacífico - Biblioteca del Congreso Nacional
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Estados Unidos ha regresado a la esfera de influencia en Asia, lo que ha disparado la especulación de analistas alrededor del mundo. ¿Equilibrio de poder, desconfianza solapada o sinceros interés en crear lazos? Revisemos las principales aristas del caso.

Clave 1: La autosuficiencia de China

La gira de Barack Obama a Asia generó una serie de reacciones positivas que revelan la bienvenida de Estados Unidos como una potencia decisiva en el equilibrio de poder en Asia, lo que se explica en gran medida por la actitud de China hacia Japón en el conflicto territorial que protagonizan desde septiembre pasado, que viene además a cristalizar percepciones de desconfianza frente a las intenciones del gigante asiático en el área.

En líneas generales, el carácter de la gira del presidente de Estados Unidos por Asia durante noviembre, en el marco de la reunión anual de APEC en Japón, la de G-20 en Seúl y su visita a India, se anunciaron como un hito en la presencia norteamericana después de dos décadas de relativo alejamiento de Asia y concentración en el oriente medio. Y el momento no es casual, pues la serie de tensas situaciones desarrolladas a partir del impasse territorial que se gatilló entre China y Japón han perfilado a Beijing como un actor poderoso y de gran potencial de agresión.

La asertividad y autosuficiencia China en este caso, generó que los países vecinos comenzaran a montar alianzas y a ver la participación de Estados Unidos como un factor determinante en la paz del vecindario. A esto se suma el acelerado crecimiento de India, que cuenta con el pleno favoritismo de Estados Unidos para ser promovida como miembro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, pese al descontento manifiesto de Beijing.

Clave 2: La importancia del poder militar

Uno de los temas que más unen a China y Estados Unidos tiene que ver con el poderío bélico. China cuenta actualmente con el ejército más grande del mundo y uno de los presupuestos más onerosos, con un 4.3 por ciento de su PGB destinado a defensa, sólo comparable al presupuesto de Estados Unidos, con un 4.06 por ciento del PGB.

A pesar de su creciente influencia en esta materia, lejos de atacar a otros países, China ha usado su desarrollo militar para cimentar sus relaciones internacionales. Y la gran necesidad que tiene la industria china por asegurar el abastecimiento de materias primas, ha hecho que países en desarrollo vean con buenos ojos la entrada de capital chino.

Al ampliar la oferta de armamento, China les permite negociar en mejores términos con los grandes proveedores occidentales. En este terreno, la nación asiática compite suavemente con Estados Unidos y Rusia en la venta de armas en América Latina, aunque a un nivel tan marginal que no ha reflejado un conflicto de intereses en la zona.

Aunque no es posible hablar de una escalada armamentista en el caso chino, si lo es de su predominancia y capacidad potencial ofensivo en Asia, lo que pone las reglas del juego a favor del gigante, dejando una posición incómoda a los vecinos del área a la hora de negociar. Y a Estados Unidos muy atento.

Clave 3: Estados Unidos y sus esfuerzos por retomar la confianza de Asia

A pesar del alejamiento político de Estados Unidos en las últimas dos décadas, la presencia militar de Estados Unidos en Asia no disminuyó en lo absoluto desde el fin de la II G.M. Junto con ello, la voluntad norteamericana para confrontar asuntos de seguridad que afecten sus intereses y los de los países asiáticos, permitió que el país del norte mantuviera un rol importante en la región.

En la medida en que EE.UU. se mostró menos duro en el manejo de la situación con Corea del Norte, también fue creciendo gradualmente el apoyo de los asiáticos y disminuyendo la desconfianza hacia la presencia norteamericana en la región. También sucedió así con la política de Washington frente a otros puntos candentes en Asia, como el Estrecho de Taiwán y la cuádruple disputa que afecta a Kashmir.

En resumen, más que animosidad y confrontación, la entrada de Estados Unidos en Asia vendría a compensar la capacidad de negociación y a regular el poderío militar que podría desarrollar China y los crecientes conflictos con carácter bélico de Corea del Norte.











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