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Australia es uno de los países en el mundo con más experiencia en la aplicación de consultas ciudadanas. Esta práctica podría ser una ventaja en un contexto global en que los ciudadanos piden más espacios de participación política, y donde los mecanismos de democracia directa más que un tema de discusión, se convierten en una necesidad para muchas sociedades. Una breve descripción teórica de estos mecanismos, además de una revisión a las medidas que impulsa el gobierno australiano y un análisis desde la realidad chilena a continuación.

La democracia directa para fortalecer la toma de decisión de los ciudadanos

Ciudadanos más participativos y demandantes de espacios públicos para poner en el tapete sus anhelos de reivindicación, forman parte de un fenómeno global que llama la atención a diversos gobernantes del mundo. En la Asamblea General de Naciones Unidas de 2015, esta preocupación quedó demostrada en el discurso de Julie Bishop, ministra de Relaciones Exteriores de Australia, quien en alusión a una de las metas del milenio -de crear sociedades pacíficas e inclusivas- señaló que debe oírse la opinión de los ciudadanos. “Los derechos humanos, los buenos gobiernos e instituciones abiertas e inclusivas son fundamentos cruciales para el desarrollo”, expresó.

Esta idea, reafirmada en el mismo contexto por otros países democráticos, se condice con el planteamiento que hace el PNUD en su último informe para Chile, respecto de que la construcción de la democracia es un proceso que requiere de que los ciudadanos puedan ejercer su rol de sujetos democráticos. Por lo tanto, es un objetivo de las instituciones del Estado que puedan adaptarse “para dar cuenta de nuevas y más complejas demandas de la sociedad, a modo de fortalecer los mecanismos de representación y ampliar la participación, son todos objetivos permanentes en un sistema democrático que se perfecciona y consolida”, manifiesta el informe.

Para lograr lo anterior, desde la ciencia política se reconoce a la democracia directa como un conjunto de mecanismos que si son bien empleados, pueden fortalecer el poder político de los ciudadanos en cuanto a la toma de decisiones e incluso podrían considerarse complementarias en cuanto a que permiten que los ciudadanos sean oídos durante los períodos entre las elecciones y sus campañas. Esto es planteado por el politólogo David Altman en un libro publicado el 2010 sobre democracia directa.

Sin embargo, la democracia directa más que una forma particular, corresponde a distintos tipos de procedimientos que acercan a los electores a la toma de decisiones públicas. Según señala un documento explicativo de la Red de Conocimientos Electorales (ACE) sobre este tema, son tres los tipos de votación que “ponen el poder en manos de los ciudadanos”:

  1. - Los referendos, que son votaciones sobre temas específicos que no implican la adhesión o preferencia por un partido político, incluso un candidato.
  2. - Las iniciativas ciudadanas, donde los ciudadanos proponen reformas constitucionales. Para activar este procedimiento es necesaria la recolección de un determinado número de firmas, que luego deben ser oficializadas.
  3. - Revocatorios de mandato, procedimiento electoral por el que los ciudadanos pueden poner fin a la permanencia de un cargo elegido democráticamente.

Si bien estos mecanismos son ampliamente aceptados por la ciencia política y reconocidos en muchos países con gobiernos democráticos, como puede ser el caso de Australia o Nueva Zelandia, según Altman, pueden tener distintos nombres en distintos países, pese a que se trate de los mismos procedimientos. Por esta razón –alude su autor- lo que en unos países se conoce como referéndum, en otros se llama plebiscito, por lo que urge un acuerdo sobre esta conceptualización.

Sin ahondar en disquisiciones teóricas, la importancia de estos mecanismos radica en que sean fruto de una voluntad ciudadana, más que una necesidad del gobierno. Esta idea es respaldada tanto por el propio Altman en su trabajo, como por Fernando Rosenblatt, cientista político e investigador de la Universidad Diego Portales, para quien muchas veces el resultado de la aplicación práctica de estos mecanismos puede llevar a abusos por parte de las autoridades. “Los mecanismos de democracia directa son buenos o saludables para la democracia y su legitimidad cuando son activados desde abajo. Es decir, desde la sociedad civil y no como un instrumento de reafirmación de autoridad desde arriba, desde las autoridades políticas”, coincidió.

Ahora bien, estos mecanismos son descritos como una forma de ampliar la democracia y empoderar a la ciudadanía en cuanto a la toma de decisiones, lo que no supone necesariamente obtener mejores resultados en las políticas públicas. “Cuando la ciudadanía se moviliza y logra la activación de un mecanismo como el referéndum, los resultados pueden ser buenos en términos de actitudes y opiniones respecto a la legitimidad de la democracia, es decir, cómo la gente se siente respecto de la democracia. No sé qué efecto tiene respecto a la calidad de políticas públicas. Es decir, el resultado no tiene por qué ser bueno en términos macroeconómicos”, sostuvo.

El referéndum en Australia para la aprobación del matrimonio igualitario

Australia es uno de los países del mundo donde se reconocen mecanismos de democracia directa. Desde el año 1906 que el país oceánico ha celebrado referendos, siendo el último en 1999. No obstante, estos no son mecanismos activados exclusivamente por la ciudadanía, sino que también pueden ser iniciados por el Primer Ministro, incluso por parlamentarios, a través de un proyecto de ley en donde se establezca claramente una modificación a la Constitución y que debe ser aprobado por ambas Cámaras del Parlamento.

La votación del referéndum es igual a una elección de carácter federal, solo se diferencia del tipo de voto, ya que para este mecanismo solo hay dos alternativas de votar: sí o no. En el caso de que aprueben las disposiciones consultadas, el proyecto cuenta con el respaldo del gobernador general, que es la autoridad que brinda legitimidad a la aplicación territorial de las decisiones.

Si bien en los últimos 17 años no se han realizados referendos en la isla, el gobierno de Malcolm Turnbull planea convocar a uno para decidir sobre la posibilidad de aprobar el matrimonio igualitario. Para ello, ha anunciado una partida presupuestaria de 100 millones de dólares para llevar a cabo dicho proceso. Si bien esta consulta no es vinculante, para el actual gobierno es fundamental como un primer paso para comenzar el trámite legislativo.

El tiempo programado para realizar este referéndum sería a finales de 2016, justo después de que se conforme el nuevo Parlamento. La encuestadora Ipsos Australia que ha venido sondeando la posibilidad del matrimonio homosexual desde 2011, muestra que un 69 por ciento de los encuestados apoya esta iniciativa, mientras que un 25 por ciento se manifiesta en contra. El último sondeo realizado el segundo fin de semana de agosto de 2016, reveló que las opiniones favorables han aumentado en un 12 por ciento.

A pesar de que este referéndum sea consultivo y no tenga incidencia vinculante en la Constitución, es reconocida por el gobierno como una forma de conocer la opinión de los electores. “Nuestra política es muy clara, que cada australiano debe votar sobre el tema”, señaló el Primer Ministro Turnbull luego de asistir al tradicional Gay Parade de Sidney.

Reconocimiento de los pueblos indígenas en la Constitución australiana

Otro de los temas que se propone resolver mediante consulta ciudadana en referéndum es el reconocimiento de los derechos indígenas en la Constitución. Si bien esta consulta estaba programada inicialmente para mayo de 2017, la comisión creada para realizar esta votación comunicó el 9 de agosto de 2016 que las negociaciones con grupos indígenas y otras agrupaciones sociales relacionadas continúan llevándose a cabo, por lo que se dificultaría la posibilidad de celebrar tal votación en la fecha originalmente propuesta.

Esta situación ha creado controversias, ya que en 1967 se reconoció por primera vez a los indígenas como ciudadanos, asimismo como electores, razón por la cual en mayo de 2017 se cumplirían 50 años de este acontecimiento. Frente a esta dificultad, el titular del consejo creado para efectuar la consulta, Mark Leibler, declaró que si se quiere garantizar el éxito del proceso, “se tiene que entender que hay otros asuntos alrededor, un tratado puede ser uno de ellos, por lo que se tiene que lidiar con esta posibilidad. Más que el simbolismo de la fecha, es asegurarnos de realizar las consultas apropiadamente”, explicó.

El tratado al que se refiere Leibler dice relación con el reconocimiento a personas que no son puramente indígenas en los beneficios otorgados por el Estado, como pueden ser las reservas territoriales, excepciones legales, ayudas y políticas de conservación. Adicionalmente, en los lugares donde se encuentran los asentamientos indígenas existen altos índices de pobreza, razón por la cual se discuten formas de superar la situación de marginalidad.

Posibilidad de implementar mecanismos de democracia directa en Chile

En nuestra Constitución no existe la figura del referéndum, pero sí una normativa sobre plebiscitos que permite consultas a nivel comunal. Sin embargo, frente a la posibilidad de ampliar los mecanismos de democracia directa, Fernando Rosenblatt señaló que esto es una necesidad, pero que se tiene que hacer con cautela. “Mejorar la participación política en Chile es un problema, pero no un problema de ahora. La democracia chilena siempre ha sido de élites, nunca tuvo de grandes espacios participativos, ni en sus partidos políticos, ni en sus instituciones políticas en general. Siempre fue una cosa más bien de unos pocos. Me refiero a la vida cotidiana de la democracia”, comentó.

Sin embargo, el cientista político añade que mejorar esto mediante reformas institucionales es complicado. "Soy escéptico en transformar la intensidad con la cual la ciudadanía participa en la democracia. Creo que en la medida que sean activados desde abajo, pueden ser mecanismos que permitan canalizar mejor ciertas decisiones que son difíciles de tomar. Pero es muy difícil de lograrlo de la noche a la mañana. Hay otras instituciones para fortalecer, especialmente de la democracia representativa, que podrían tener incluso mayor impacto en la calidad de la democracia en Chile”, explicó.

En cuanto a la posibilidad de implementar mecanismos como los referendos en nuestro país, el diputado Pepe Auth manifestó su acuerdo en contar con esta instancia, aunque con ciertos cuidados. “No creo en la democracia plebiscitaria, pero sí las consultas ciudadanas vinculantes. Tienen que estar muy bien definidas las circunstancias que tienen que confluir para determinar un referéndum, tienen que ser preguntas entregadas en toda su complejidad porque en manos de un mal gobierno, el referéndum puede servir para tomar decisiones totalmente equivocadas”, sostuvo.

En relación a cómo Australia está resolviendo a través de referendos algunos de sus problemas más discutidos, el parlamentario se mostró de acuerdo. “A mí me gusta la existencia de la figura del referéndum, pero que esté extremadamente regulado en la complejidad de las preguntas y las circunstancias que tienen que confluir para que se reemplace en la práctica al Parlamento por la decisión refrendaria. Sería simple para un gobierno si se quiere seguir o continuar con las AFP, por ejemplo, sin informar sobre las consecuencias que tiene uno u otro camino. O cuando un gobierno que está en dificultades para ganar, consulta a la ciudadanía con preguntas simples. Por lo tanto el referéndum debería ser usado una cantidad limitada de veces, en un mandato y en determinadas circunstancias”, señaló.












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