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Portal Asia Pacífico - Biblioteca del Congreso Nacional
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Continuamos revisando la sexta versión de los "Perfiles Económicos Asia Pacífico", lanzado recientemente por la Fundación Chilena del Pacífico, que analiza los principales antecedentes macroeconómicos, de comercio exterior y relaciones económicas de los países de la región con Chile. En esta ocasión nos centraremos en China, una de los países que mejor ha sorteado la actual crisis económica y que se transformó durante 2009 en el principal destino de nuestras exportaciones.


China - Chile: una relación comercial al alza

El comercio de Chile con el gigante asiático ha aumentado notablemente en los últimos años, fomentado fuertemente por la exportación de cobre, que China necesita para el desarrollo de su industria. Al respecto, el informe destaca que, más allá del reinado del cobre, existe un enorme potencial para el desarrollo futuro de Chile derivado de la relación comercial con China, en la medida que la exportación de una serie de bienes alimenticios se vuelva más competitiva y pueda aprovechar la demanda de China, que está creciendo rápidamente y se diversifica de forma paulatina. Chile debería, en consecuencia, estar bien posicionado para aprovechar el Tratado de Libre Comercio con los chinos, y aumentar sus exportaciones de carnes, frutas, productos del mar y vino.

La expansión de las exportaciones de carne porcina en la última década ha sido vertiginosa, y si bien hasta ahora los principales mercados para Chile han sido Japón y Corea, el mercado chino tiene un potencial enorme y para cuando termine el período de degravación, los productores chilenos debieran estar en condiciones de acceder a él en forma totalmente libre.

Las perspectivas económicas de China

En un año golpeado por la peor crisis económica de las últimas décadas, llama poderosamente la atención que las perspectivas para China sean, en el largo plazo, indudablemente positivas. Sus abundantes recursos de mano de obra, las capacidades empresariales que ha evidenciado el país y la fortaleza de su sector exportador parecen haberse coludido para que el gigante asiático no sintiera tanto el golpe de este depresivo 2009. Sin embargo,  el crecimiento económico si se vio afectado por la recesión, revelando de paso su dependencia del comercio internacional, especialmente de su principal socio comercial: Estados Unidos.

La demanda interna se recuperará, es cierto, pero sólo hacia fines de 2010. El superávit comercial seguirá fuerte y, de no mediar un cambio en la política cambiaria, se observará una creciente acumulación de reservas internacionales. Por otro lado, la menor actividad a nivel mundial, reducirá los ingresos por turismo abultando el déficit de la balanza de servicios de China. La entrada de capitales se mantendrá por debajo de los niveles históricos, pese a que se ha observado una incipiente recuperación en la medida que los precios de los activos se han comenzado a recuperar no sólo en China, sino que en todos los mercados.

La demanda interna, por otro lado, recibirá el impacto positivo de la expansión fiscal anunciada para recuperar la economía. No obstante, la demanda del sector privado probablemente no se reactivará hasta finales de 2010, en gran medida porque no se avizora una recuperación rápida del mercado de la vivienda. Por otro lado, el empleo se ha visto afectado por la crisis, lo que ha llevado a una menor expansión de los ingresos de los trabajadores, lo que impedirá contar con una recuperación del consumo privado, el que podía crecer a cerca de 8% el 2010.

La recuperación y el crecimiento de la economía china dependerán también del éxito de las distintas medidas que el gobierno ha anunciado para enfrentar la crisis. De ser exitosas, tendrán un efecto retrasado en el tiempo por cuanto los proyectos de inversión pública madurarán lentamente. Asimismo, no se espera un efecto inmediato en las medidas destinadas a reactivar industrias específicas como el acero, los automóviles y textiles.

La autoridad monetaria aún tiene espacio de maniobra, toda vez que la inflación ya ha caído a niveles cercanos a cero. Según el informe, el crecimiento anual de 2009 se ubicará en torno al 7% y podría subir a 9% en 2010 si la recuperación internacional sigue su curso. Un panorama nada de negativo para nuestro principal socio comercial.











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