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A propósito del proyecto de acuerdo presentado recientemente por los diputados Fuad Chahín, René Saffirio, Mario Venegas y Jorge Sabag, que busca entregar bonos a los pequeños agricultores de la Araucanía perjudicados por la "helada negra" de noviembre 2012, les presentamos el caso de Nueva Zelandia, país que desde hace algunos años combate este fenómeno climático de forma proactiva.

El combate a las heladas en Nueva Zelandia

La noche del 22 y 23 de noviembre de 2012, la mayoría de los campesinos de la Araucanía no durmieron, preocupados por la intensa helada que afectaba a sus terrenos. Lo que no sabían, era que las bajas temperaturas se confabularían con la baja humedad para configurar la temida "helada negra", que es considerado el fenómeno meteorológico más dañino en el campo, ya que congela toda la estructura molecular de las plantas, terminando con los cultivos en pocas horas.

El fenómeno que afectó a los agricultores chilenos se ha hecho cotidiano en Nueva Zelandia, país en donde decidieron no entregar bonos monetarios, pero sí financiar una serie de acciones tendientes a evitar las pérdidas de cultivos por esta causa cuando se trate de pequeños agricultores.

En este sentido, el país -a través de su Ministerio de Agricultura- coordina la aplicación de métodos pasivos y activos para responder ante las heladas. Los primeros, se utilizan mucho antes que la helada represente un peligro real, siendo más económicos y eficaces. Estos incluyen un mapeo de los terrenos -para que los nuevos agricultores tengan claro dónde hay mayor riesgo de heladas-, el endurecimiento de las semillas, exponiéndolas a edad temprana a diferencias extremas de temperatura y el recubrimiento de ciertas partes de las plantas por debajo de la superficie del suelo, entre otros. Además, anualmente el gobierno realiza campañas informativas entre los agricultores, y jornadas de capacitación.

Por otra parte, los métodos activos son considerados como "plan b", y se utilizan horas antes y durante la ocurrencia de una helada, cuando la advertencia del pronóstico del tiempo así lo indica y las temperaturas disminuyen considerablemente respecto a lo esperable. Con el de determinar si es rentable invertir en la aplicación de estas medidas, el ministerio evalúa factores como la posible duración de las heladas, su gravedad y el valor de la cosecha.

Al igual que Chile, Nueva Zelandia es un gran productor de arándanos -los más sensibles a las bajas temperaturas- por lo que la aplicación de medidas activas, que se basan generalmente en la adición de calor para mantener la temperatura por encima del punto de peligro, se han hecho bastante frecuentes durante el último tiempo. Entre estas acciones destacan:

Cobertura de las siembras: Es uno de los métodos más básicos y busca reducir la pérdida de calor de la superficie. Horticultores y cultivadores de pequeñas extensiones de tierra lo utilizan a menudo utilizando cajas y plásticos. Sin embargo, el costo de los materiales, el gran espacio que requiere su almacenamiento y el tiempo y mano de obra necesarias para colocar las cubiertas son sus principales desventajas, en especial cuando se trata de grandes extensiones de cultivos.

Riego: A pesar de los problemas que puede traer consigo, otra técnica muy utilizada por los agricultores neozelandeses es la aplicación de bajas cantidades de agua a las plantaciones. Se ha reportado incluso la "salvación" de cultivos de uvas a 6 grados bajo cero con esta técnica, que no puede ser utilizada si la helada dura mucho tiempo, ya que las plantas no son capaces de soportar demasiado peso añadido del hielo que se acumula en las hojas y ramas.

Uso de calefacción: Por medio de este método se añade calor a la capa de aire que rodea al cultivo para mantener la temperatura por encima del punto de congelación. Muchos calentadores pequeños ubicados uniformemente a lo largo de la plantación son eficaces para lograr el cometido, pero la utilización de calentadores pueden crear un "efecto chimenea" y extraer el aire frío en la superficie, lo que puede redundar en condiciones aún más frías. A este peligro se añaden los altos costos del combustible.

Uso de helicópteros como máquinas de viento: Es el método de "extrema emergencia" más utilizado últimamente, y que ha captado atención a nivel mundial, no solo por lo llamativo de la técnica, sino porque también refleja el compromiso de los agricultores con sus cultivos y del gobierno con los campesinos, al subsidiar parte de los costos. Se aconseja el uso de helicópteros cuando la helada se produce en noches tranquilas y claras, ya que la capa de aire cerca del suelo es más fría que el aire en altura, por lo que las hélices pueden llevar el aire más caliente hasta el nivel de cultivo y así reemplazar la capa de aire frío de la superficie, lo que se conoce como inversión de temperatura. Aunque los costos son elevados, la efectividad es amplia en el intervalo de 1 a 4 grados bajo cero.

El proyecto chileno

Pensado como una ayuda para que los pequeños agricultores de la Región de la Araucanía superen el impacto que significó la “helada negra” del pasado 22 y 23 de noviembre, la Cámara de Diputados aprobó recientemente un proyecto de acuerdo presentado por el diputado Fuad Chahín (DC) junto a sus compañeros de bancada René Saffirio, Mario Venegas y Jorge Sabag, mediante el cual se solicitará al Ejecutivo que, por medio del Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap) se entregue un bono de 300 mil pesos a los afectados, por cada hectárea comprometida.

Consultado sobre la factibilidad de aplicar en Chile los métodos neozelandeses de prevención y respuesta ante las heladas, el diputado Fuad Chahín sostuvo que "sería muy interesante ver si podemos adoptar los llamados métodos pasivos de Nueva Zelandia, como son los monitoreos de clima y geografía, las capacitaciones y las campañas informativas, ya que van en la línea de prevenir, de adelantarnos al fenómeno, y son medidas bastante económicas que bien podrían evitar a futuro que estas heladas golpeen tan fuertemente a los pequeños agricultores", señaló.

Respecto a los métodos activos, el legislador aseguró que "al menos en lo que respecta al uso de helicópteros dudo que se pueda poner en práctica, incluso en casos de extrema emergencia, ya que además de no existir los recursos necesarios para hacerlo, tampoco contamos con las garantías climáticas ni geográficas que sí hay en Nueva Zelandia, ya que tenemos en el sur zonas con geografía irregular y mucho viento", declaró, añadiendo que "sí creo que se podría usar el riego en bajas cantidades y la calefacción a pequeña escala, son ideas muy buenas y de menor costo", concluyó.

La última "helada negra" provocó la pérdida de cultivos en 6.300 hectáreas -en su mayor parte, en la provincia de Cautín- y entre las especies afectadas se encuentra la producción de trigo, lupino, hortalizas, raps, frutos (arándanos, frambuesas y avellanos) y papas.












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