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Por Enrique Ahumada Benítez

Con el TLC entre Chile y Australia ya en vigencia desde el día 6 de marzo, muchas son las oportunidades de negocios que se presentan, pero también muchas son las dudas sobre los procedimientos y las reglas de este acuerdo. Es por eso que Sofofa organizó una charla informativa destinada a explicar cuales son las claves de este convenio.

Bajo el nombre "Aspectos Prácticos del TLC Chile - Australia: Desgravaciones Arancelarias y Reglas de Origen", la charla fue dictada por Hugo Baierlein, gerente de Comercio Exterior de Sofofa, quien señaló que su presentación se basó en las dudas presentadas por el sector empresarial hacia el acuerdo.

Baierlein comentó que existen múltiples oportunidades para hacer negocios con este TLC, puesto que Australia es la decimotercera economía del mundo y la octava nación más rica en términos de ingreso per cápita. Además su comercio con Chile está creciendo, aunque es el tema inversiones el más destacado, puesto que en nuestro país ya se encuentran cerca de 120 compañías australianas instaladas.

En la actualidad, los principales envíos chilenos a Australia son el cobre, desechos no ferrosos, celulosa, fierro en bruto, celulosa y madera. En opinión de Baierlein ,actualmente hay una fuerte concentración del intercambio en el sector minero, de manera que quedan varios otros rubros con posibilidades de crecer producto del TLC.

Pero para el gerente de Comercio exterior de Sofofa, el aspecto más importante del TLC son “los compromisos de cooperación que permitirán a estudiantes y científicos chilenos conocer universidades y centros científicos de excelencia que existen en Australia”, lo que permitirá aprovechar los avances de australianos en innovación, tecnología de la información, comunicaciones y en los servicios de consultoría, ingeniería y turismo.



Desde el punto de vista comercial, Baierlein explicó que el tratado elimina los aranceles en el 97% del comercio bilateral, porcentaje que llegará de forma escalonada al 100% en el 2015. Lo anterior, significa que los aranceles aduaneros se irán reduciendo bajo un calendario, donde se protegen algunos sectores específicos.

En el caso de las exportaciones de Chile a Australia, la gran mayoría de los productos tuvo eliminación automática de aranceles a partir de la puesta en marcha del acuerdo. Pero existen otros productos que se desgravarán de aquí a seis años (“Año 6”), en un plan de siete etapas, que son las uvas frescas o secas, incluidas las pasas; mientras que otros (“6 años TX”) se reducirán sólo el 2015, que son los guantes, mitones y manoplas para cirugía.

En el caso de las exportaciones de Australia a Chile, además de la desgravación inmediata están los de “año 6”, que son la leche y nata (crema), sin concentrar, sin adición de azúcar ni otro edulcorante y los “Año 6 TX”, que comprenden igualmente a los guantes, mitones y manoplas para cirugía. Pero se agregan dos categorías, la “W”, que comprende el trigo y la harina de trigo, con un cronograma de desgravación especial. Finalmente se encuentra la “categoría de azúcar”, tanto de caña como de remolacha que también posee otro calendario.

Baierlein mencionó a su vez, que el TLC se establece que ninguna de las partes podrá incrementar ningún arancel aduanero existente o adoptar ningún nuevo arancel sobre una mercancía originaria.

En cuanto a las reglas de origen, el gerente de comercio exterior explicó que estas sirven para normar el uso de materias primas y productos elaborados en uno de los países firmantes del tratado y que evite que se traigan partes o piezas de un tercero,

Así se establece que las mercancías que provengan de uno de los países firmantes del tratado deben ser “obtenidas”, es decir, materias primas, o bien producidos completamente en el territorio de una de las parte exclusivamente de materiales originarios. Existe una forma llamada “De Minimis”, donde se establece que se puede optar a que una parte, no más del 10% de los materiales, pueden ser no originarios de una de las partes.

No se consideraran los accesorios, repuestos, herramientas y manuales u otra fuente de información presentados con la mercancía que provengan de otra nación siempre que no estén facturados separadamente de la mercancía; lo mismo ocurre con los materiales de empaque y contenedores.











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