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A raíz de la publicación de un proyecto de ley que busca facilitar el sufragio de las personas discapacitadas en Chile, les presentamos el caso de New South Wales, el estado más antiguo y poblado de Australia, que implementó durante 2011 el sistema iVote para permitir el voto online a ciudadanos que tengan alguna discapacidad o que se encuentren a más de 20 kilómetros de un centro de votación.

iVote: un sistema sorpresivamente exitoso

Días antes de las elecciones estatales de New South Wales (NSW) del año 2011, la Comisión Electoral señaló que se esperaban que alrededor de 10.000 personas utilizaran el nuevo sistema iVote, creado en un principio como una votación en línea para las personas con discapacidad pero que terminó por ser de gran ayuda para quienes no deseaban hacer fila para sufragar: más de 47.000 personas utilizaron el iVote.

Las autoridades sondearon, antes de desarrollar el sistema, la posible aceptación que tendría en NSW, y las encuestas de Blind Citizens Australia arrojaron que el 73% de los encuestados optarían por votar desde su casa si estuviera disponible el voto electrónico. Y así ocurrió.

Las características clave del iVote son:

  • El sistema permite el voto por teléfono o Internet
  • Los electores pueden inscribirse de la misma forma que se hace para votar por correo
  • El iVote se encuentra disponible por una semana, en los días previos a la elección
  • Los votantes pueden llamar desde cualquier teléfono o utilizar cualquier computadora con Internet, no se requiere algún software especial
  • Todas las instrucciones y nombres de candidatos que los electores escuchan son grabados con voces humanas (no generadas por computadora)

¿Quiénes pueden utilizar el iVote? Todos los ciudadanos que tengan visión deteriorada, que sean analfabetos, que no puedan votar sin ayuda o que tengan una discapacidad según la Ley contra la Discriminación de 1977. Además, pueden sufragar por esta vía quienes para el día de la votación se encuentren a más de 20 kilómetros de un centro de votación.

El sistema iVote funciona de la siguiente manera:

  • El elector se incribe para utilizar el sistema por Internet o llamando a un callcenter de iVote.
  • De esta forma, el ciudadano recibe un PIN de 6 dígitos por correo, por email, por SMS o mediante una llamada telefónica.
  • Una carta se envía a la dirección del elector inscrito confirmando su solicitud de iVote (para evitar suplantaciones de identidad).

Pero el éxito del iVote no solo de mide por su beneficio a la población con discapacidad, su comodidad y posibilidad que más australianos voten, sino también por su transparencia y la eliminación de posibilidades de fraude electoral.

En este sentido, son varias las medidas tomadas para garantizar la seguridad y la privacidad en iVote, entre las que se cuentan prueba de intrusión y una auditoría profunda a cargo de la Comisión Electoral. Además, los datos están disponibles para ser revisados en línea y la información de los votantes, así como sus preferencias, son encriptadas a la hora de imprimirlos, buscando asegurar que cada voto sea efectivamente secreto. Además, el iVote continua funcionando aún con apagones, ataques de hackers, fallas de equipos, etc.

¿Cómo se cuentan los iVotes?

  • Si bien la votación es electrónica, cada iVote es impreso, y se cuentan de forma manual, cotejando los datos de la manera tradicional. Es decir, la diferencia está en asegurar que cierto nicho de votantes pueda hacerlo de forma cómoda, pero no en la forma de contabilizarlos.
  • La caja "iVote" se abre después del cierre de las urnas -por las autoridades electorales de la mesa, que cuentan con claves electrónicas- y los votos quedan impresos.
  • Se permite la presencia de "verificadores" que observen la impresión de las papeletas iVote y el conteo de votos.
  • Las boletas impresas se ordenan por distrito y entrar en el proceso normal, por lo que son contadas con el resto de los votos.

El sistema aprobó "con honores" durante la elección de 2011, por lo que se continuará utilizando. Las autoridades, por su parte, esperan aumentar el número de votantes. De hecho, expertos aseguran que es muy probable que al notar lo confiable del sistema nuevos electores se sumen, y hay margen para hacerlo: en el estado de NSW alrededor de 13.000 votantes son ciegos -solo el 10% de las personas ciegas pueden leer Braille en este estado- y alrededor de 54.000 tienen una visión muy deficiente. También hay más de 330.000 electores con otras discapacidades y 20.000 inscritos en áreas remotas y rurales que pueden beneficiarse del iVote.

Según el diputado Ramón Farías, quien es un usuario muy activo en las redes sociales, "el iVote australiano es un ejemplo de cómo se puede crear un sistema eficaz, pero que además cuente con la confianza de la ciudadanía. Allá se hicieron campañas por Twitter, Facebook y Youtube, explicando la forma de utilizarlo y cómo se aseguraba que lo que el votante elegía sería efectivamente lo que se contabilizaría, y eso es justamente lo que en Chile se debe fomentar, la confianza en los medios electrónicos".

El parlamentario agregó que "el sistema tradicional tiene un alto grado de confianza, por lo que debemos hacer el mismo trabajo que hicieron los australianos para lograr, primero, garantizar que nuestro sistema de voto electrónico sea realmente seguro y que no quede margen para la intervención de terceros y, segundo, familiarizar al ciudadano con el uso de la tecnología. De lograr esta confianza y nivel de seguridad, sería sin duda un gran paso para que las personas que tengan algún tipo de discapacidad puedan votar por sus propios medios, lo que incluso podría permitir masificar el voto electrónico a todos los ciudadanos", concluyó.











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