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En el senado se discute actualmente un proyecto de ley sobre composición nutricional de alimentos y su venta y publicidad en establecimientos educacionales. A continuación, el senador Girardi, principal impulsor de la normativa, se refiere a la urgencia de legislar sobre el tema, y detalla como se combatirán las trabas que hicieron fracasar un proyecto similar en Nueva Zelandia.

El fracaso del proyecto neozelandés

En enero de 2009, la Ministra de Educación de Nueva Zelandia, Anne Tolley, informó a los medios que la “cláusula de alimentación saludable en colegios”, adoptada en enero de 2008, sería derogada. “Lamentablemente esta cláusula es imposible de aplicar, y es poco probable que tenga algún beneficio significativo”, declaró en aquella oportunidad, desatando una ola de críticas y de acusaciones sobre supuestas presiones de empresas alimenticias.

La normativa exigía a las escuelas neozelandesas vender sólo alimentos y bebidas saludables a sus alumnos, proporcionando normas claras sobre qué alimentos eran aceptables y apropiados para comer en la escuela. Pero todo quedó en nada.

Para el senador Guido Girardi, en Chile el contexto es similar. “Al igual que en Nueva Zelandia, en Chile las presiones de las empresas para que este tipo de medidas no tenga éxito son brutales. De hecho este proyecto fue absolutamente descafeinado por la Cámara de Diputados y estoy seguro que muchas de las indicaciones que se le han hecho fueron producto de conversaciones con empresas. Nosotros estamos por la prohibición total de la comida chatarra en los colegios, y de su publicidad, pero hay un lobby feroz”, declaró.

Según el parlamentario, “nosotros vamos a luchar por que se apruebe este proyecto, y luego vamos a exigir que se cumpla la normativa, porque Chile, a diferencia de Nueva Zelandia, tiene la más alta prevalencia en el mundo de obesidad infantil y sería un crimen no tomar medidas que sí son posibles. La única vacuna para salvar a los niños de ser obesos, diabéticos o hipertensos es la prevención, y en nuestro país el 23% de los niños a los 6 años ya son obesos, el 50% tiene sobrepeso, la mitad es pre-diabético a los 7 años, y tiene colesterol alto. Entonces, sería un escándalo que se privilegiara en Chile a los intereses de estas empresas por sobre la salud de los niños”, sostuvo.


Sobre el costo de los alimentos saludables v/s alimentos chatarra

Una de las críticas que se realizó en Nueva Zelanda, luego de instaurada la cláusula de alimentación saludable, fue que los alimentos saludables son más costosos que la comida chatarra. Para el senador Girardi, ese argumento “en un país como Chile no vale, ya que una manzana cuesta cuarenta pesos y tenemos un inmenso potencial para que nuestros niños se alimenten saludablemente en los colegios. ¿Cuáles son los alimentos saludables? La fruta, la verdura, los pescados, y claro, en Nueva Zelandia una manzana, o un durazno vale carísimo, pero en Chile no”, afirmó.

A juicio del congresista, hay un costo asociado que no se visualiza. “Si tu le incorporaras al producto los daños que produce a la salud y los valorizaras te darías cuenta que es el peor negocio para las familias chilenas”.

Los "falsos alimentos saludables"

En Nueva Zelandia, se proporcionaron normas claras sobre qué alimentos eran saludables, y por tanto, adecuados para que los niños comieran en los colegios. Al respecto, el senador fue enfático en que "se rotulará claramente que alimentos son o no chatarra. En Chile, por ejemplo, Nestlé y Kellog’s venden alimentos chatarra como si fueran saludables. Un alimento que tiene 40% de azúcar, como estos cereales, es chatarra aquí y en cualquier país del mundo, y la gente los compra porque no sabe. ¿Quién entiende lo que quiere decir un 3% de ácidos grasos trans?. Este proyecto fue revisado por Pekka Pushka, Director del Instituto Nacional de Salud Pública de Finlandia y por los doctores Ricardo Uauy y Philippe James, presidentes de la Unión Internacional de Ciencias Nutricionales y de la Asociación Internacional para el Estudio de la Obesidad, respectivamente, ya que la idea es que el descriptor lo pueda entender fácilmente incluso un niño".

Para Girardi, que el etiquetado siga siendo “críptico” en Chile se debe a que “las empresas saben que con esa forma de presentar la información pueden seguir vendiendo basura, y no les gusta el semáforo porque pondría colores verde, amarillo y rojo para sal, azúcar y grasas. Hasta un niño cuando ve un cereal que tiene rojo para azúcar y rojo para sal sabría que es un alimento no saludable, y las empresas quieren vulnerar al derecho a saber”, aseguró.

 

Prohibición total en colegios

Según diversos especialistas en nutrición, las medidas aplicadas durante 2008 en Nueva Zelandia fracasaron, en parte, por no haber prohibido que los niños lleven comida chatarra desde la casa al colegio. Si bien en un principio las escuelas cumplían con no vender alimentos calificados como no saludables, los padres enviaban a sus hijos como colación productos igual de nocivos que los prohibidos. Según Girardi, “para que no ocurra eso en Chile, nosotros vamos a prohibir toda comida chatarra en los colegios, ya sea venta o consumo. Un niño que se toma una Coca Cola individual, se está tomando el equivalente a 13 terrones de azúcar, y tendrá durante la jornada un cambio metabólico semejante a si se le inyectara suero glucosado a la sangre, con un aumento de triglicéridos e insulina. Esto es muy nocivo para los niños y es hora de que se tome conciencia del tema”, concluyó.

 











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