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Portal Asia Pacífico - Biblioteca del Congreso Nacional
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El envejecimiento de la población ha obligado a modernizar los fondos de pensiones de la mayoría de las economías del mundo. La variante australiana, conocida como Superannuation, está ranqueada como el tercer sistema más robusto y sustentable en el mundo y el primero del Asia Pacífico, de acuerdo al Índice de Melbourne 2012. Chile ocupa el octavo lugar en ese ranking que analiza anualmente a 18 países del orbe. Conozcamos algunos detalles del sistema de pensiones más exitoso al otro lado del Pacífico.

Mientras la Cámara de Diputados acaba de aprobar la moción que pide al Ejecutivo la creación de una AFP Estatal en Chile, Australia profundiza en su sistema privado subiendo las cotizaciones de 9 a 12 por ciento de los salarios a partir del 2013. Aunque la medida es controversial, se antepone a la eventual falta de fondos que podría existir en distintos escenarios futuros para la clase trabajadora australiana.

Aunque ambos sistemas son de carácter privado, existen diferencias sustanciales para el caso chileno y el australiano.  Mientras en el territorio nacional los aportes previsionales están a cargo exclusivamente de los trabajadores, en Australia existen tres fuentes de ingreso para los años de retiro de sus ciudadanos. Al 9 por ciento que aportan los empleadores por cuenta de sus trabajadores en ese país, se suman los aportes voluntarios de los beneficiarios (ahorros favorecidos por rebajas impositivas), y un fondo de seguridad que pone el Estado. Este último, garantiza que los ingresos de los jubilados no sean menores a lo que habrían recibido en el sistema Estatal antes de la creación del Superannuation (Super).

El Super nació en Australia en 1986, gatillado por un sistema estatal de Seguridad Social que estaba desgastado, con fondos insuficientes y poca capacidad de enfrentar el incremento proporcional de jubilados que se adivinaba en esos años.

Otras garantías en Australia le han granjeado la fama de un sistema sustentable y transparente de pensiones. Entre ellas, la posibilidad de los cotizantes de retirar sus fondos de pensión del sistema bajo ciertas condiciones, tales como el diagnóstico de una enfermedad terminal o la terminación de la condición de residente de Australia de un trabajador, entre otras.

La edad mínima de jubilación en Australia es de 55 años, sin embargo, tras la legislación de 1999, la edad de retiro va aumentando de acuerdo a la fecha de nacimiento, llegando hasta los 60 años para aquellos nacidos después de junio de 1964. Este incremento, apunta a una sustentabilidad que permite mayor cantidad de cotizaciones para un trabajador y menos años haciendo uso de sus beneficios, un logro difícil que aún se busca instalar en otros países que se enfrentan al abismo económico que ofrece el envejecimiento demográfico.

El sistema de aportes del Estado para cada individuo, también ha ido variando en los últimos años. Hasta el 2003, el gobierno le entregaba un premio de 1500 dólares a los empleados de bajos ingresos que hicieran contribuciones personales a sus fondos. En algunos tramos de ingreso, también entregaba 1.5 dólares por cada dólar australiano que se contribuyera voluntariamente. En la actualidad, sin embargo, se le ha puesto un techo a este incentivo, quedando en 1 dólar por 1 dólar, con un máximo de 1000 por persona. A partir del 2013, este máximo bajará a 500 dólares y la contribución estatal bajará del 100 al 50 por ciento.

Competencia


Otro de los factores que marca la diferencia en el sistema australiano, es la gran cantidad de administradoras de fondos que existen. Se trata de nada menos que 500 mil entidades cumpliendo esta función, con 362 de ellas administrando fondos superiores a los 50 millones de dólares australianos. Esta atomización del mercado, permite una amplia variedad de ofertas y garantías para los cotizantes. Entre ellas, cabe destacar la variante Self Management Superannuation Funds (SMSF), también conocidos como Do it Your Self Funds, en que pequeños grupos de cotizantes pueden formar su propia administradora, supervisada por los organismos estatales correspondientes. Junto a esta opción, existen varias otras, como son, Fondos Industriales: administrados por asociaciones de empleados y/o sindicatos, cuyos miembros son los únicos beneficiados; Fondos absolutos al por mayor: generados por múltiples empleadores y administrados por instituciones financieras; Fondos absolutos al detalle: administrados por instituciones financieras para individuos; Fondos de empleadores: establecidos por empresas para sus empleados, y otros.

Nuevas tendencias


El sistema australiano está recibiendo una doble modernización. Una de ellas, que promete ahorrar hasta mil millones de dólares australianos a los cotizantes, es el SuperStream que implica el diseño e implementación de varias medidas para mejorar la eficiencia y productividad de las oficinas en que se lleva a cabo la administración de los fondos.

Chile


Como uno de los pioneros en reformar el antiguo sistema de pensiones tradicional, Chile se ha convertido en un referente constante en el tema de la Administración de Fondos de Pensiones. El sistema chileno, sin embargo, ha generado bastante controversia en cuanto a su aplicabilidad y sustentabilidad en otros países, donde el Fondo Monetario Internacional propuso aplicar la privatización a la chilena con el modelo de las AFP durante los 90s. Bolivia y Argentina, por ejemplo, ya han vuelto a aplicar el sistema administrado desde el Estado.

En la actualidad, el sistema privado de AFP en Chile no tiene competencia y es visto como poco eficiente en algunos sectores. Lejos de estatizar, lo que se busca es un punto medio, con la idea de compensar la predominancia del sistema privado de pensiones a través de la creación de una AFP estatal. El 19 de octubre del 2012, la Cámara de Diputados en Chileaprobó por 46 votos una moción en la que se le pide al Ejecutivo que analice y envíe un proyecto para crear una Administradora de Fondos de Pensiones estatal.

Según el diputado Enrique Accorsi, co- promotor de esta moción, la ventaja que permite la creación de una AFP estatal, es que “no tendría fines de lucro y podrían reinvertirse todas las platas. Esto generaría una competencia con el sistema privado de las AFPs tradicionales”.

Otra de las reformas que busca imponer Accorsi, es que “haya aporte del Estado y de los empleadores. En todos los sistemas del mundo hay una participación tripartita, (entre el Estado, los empleadores y los beneficiarios). Aquí la gente apechuga sola con su cotización mensual y además tiene que hacer aportes adicionales si es que quiere mejorar su situación. El gran problema que tenemos es que vamos a tener que subsidiar a todas las personas que jubilen porque sus fondos son insuficientes. El promedio de hoy es cercano a los 200 mil pesos mensuales”.

 












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