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A propósito de la agenda legislativa de género de marzo y la próxima conmemoración del Día Internacional de la Mujer, presentamos la estrategia de Australia para reducir la brecha que existe entre mujeres y hombres en STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas en sus siglas en inglés), además de los beneficios que implica para ese país incentivar a mujeres y niñas a potenciar sus habilidades y talentos en el área, a través de un plan de 10 años. Más detalles de esta iniciativa, en la siguiente nota.

Vinculación de mujeres y niñas al mundo STEM

El 11 de febrero fue celebrado el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que fue establecido por las Naciones Unidas en 2015 con el objetivo de contribuir a la igualdad de género. Se conoce esta fecha como un día para inspirar a las niñas a involucrarse con asignaturas que se relacionen con las STEM, y en esta misma lógica, que deseen seguir una carrera en ese campo, además de dar el espacio para reconocer logros de distintas mujeres dentro del área.

Según porcentajes entregados por la Unesco, sólo un 30 por ciento de las estudiantes incluyen asignaturas STEM dentro de su educación superior. Además, a nivel mundial la matrícula femenina es muy baja, logrando tecnología sólo un 3%, mientras ciencias naturales, matemáticas y estadística un 5% e ingeniería, manufactura y construcción un 8%.

En este sentido, diversas instituciones han impulsado métodos para fomentar la participación femenina, como es el caso de la Universidad de Sidney, que en 2016 lanzó el Proyecto Science in Australia Gender Equity, donde se abrió un espacio de discusión para establecer objetivos para lograr la igualdad de género en todas sus facultades.

El Plan de 10 años de Mujeres en STEM

Considerado el primer paso para lograr un cambio transformador, sistemático y asegurado para las STEM en Australia, el plan de diez años busca dar el espacio para eliminar las barreras a las que se enfrenta toda persona que se identifique como mujer (incluyendo a cisgéneros, transgéneros, intersexuales y no binarios) al relacionarse con esta área, con el fin de que las habilidades de todas las interesadas puedan ser potenciadas para progresar en niveles superiores.

Con esta iniciativa, el Women in STEM Decadal Plan es impulsado por la Academia Australiana de Ciencias en conjunto con la Academia Australiana de Tecnología e Ingeniería, ya que para el país es importante desarrollar y trabajar la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, ya que su progreso institucional depende de ello. En este caso, se hace visible la problemática de la baja representación de mujeres que no han continuado desarrollando su talento en el mundo laboral.

En el análisis que entrega el documento, se evidencia que entre los países pertenecientes a la región Asia Pacífico, Australia consiguió el menor porcentaje de niñas que eligen tomar materias STEM en los colegios con un 27%, a diferencia de lo que ocurre en China (76%) e India (69%) que son quienes encabezan el índice.

Además de las cifras entregadas, reúne distintos gráficos que exponen la desigualdad de género vista en varias áreas. Por una parte en el sector laboral, se revela que el grado de representación de mujeres en posiciones administrativas dentro de organizaciones solo logra un 28%, y en el caso de jefaturas en negocios la cifra desciende a 8%. De la misma forma, existen brechas salariales que demuestran que, en general, la mujer australiana tiene una paga 27,3% menor en comparación con los hombres. De esta manera, se presentan distintos casos en los que las trabajadoras son menos pagadas en comparación al sueldo masculino, tal como en informática 14,8%, agricultura y ciencias ambientales con un 19,7%, y en ingeniería con un 16,7%.

Las oportunidades del Plan de 10 años de Mujeres en STEM

La aspiración de una equidad de género en el STEM australiano supone una serie de beneficios, tales como una mayor preparación para el futuro, mejor economía, alza en la participación laboral, mayores impactos científicos y creatividad, y actividad empresarial.

Dentro de las oportunidades que ofrece el plan, se especifican seis beneficios concretos para dejar de lado las diferencias en el área:

Liderazgo y Cohesión: pretende que con una participación más activa de mujeres en las STEM australianas se pueda ampliar y fortalecer la diversidad de resultados. 

Evaluación: basado en un marco nacional de evaluación establecido, se busca centrar la toma de decisiones en medidas funcionales. 

Cultura laboral: crear un ambiente de trabajo abierto a la equidad de género, inclusivo culturalmente, respetuoso y libre de discriminación y prejuicios, para asegurar la participación femenina. 

Visibilidad: mostrar a mujeres pertenecientes a carreras STEM, que puedan ser presentadas en medios, eventos y distintos espacios y se transformen en una inspiración para mujeres y niñas, además de homenajearlas. 

Educación: fortalecer el sistema educativo en busca de apoyar la enseñanza y aprendizaje a nivel nacional para poder impulsar a niñas y mujeres de todos los niveles a estudiar y desarrollar habilidades STEM. 

Acción dentro de la industria: establecer un marco nacional que entregue las herramientas para abordar la equidad de género en Pymes podrá impactar en la gran mayoría de empresas, que no lo lograron llevar programas anteriores.

En busca de la igualdad de género en Chile

A propósito de la llegada de marzo y el enfoque de género que asume la agenda legislativa durante el mes, la incorporación de las mujeres en las ciencias, se anota como una de las temáticas pendientes debido a que la realidad nacional no dista a la australiana.

Un análisis sobre la educación y desarrollo de las mujeres respecto a esta área, realizó la Dra. Vania Figueroa Ipinza, vicepresidenta de la Red de Investigadoras y Coordinadora de Vinculación de Investigación Aplicada del Centro de Comunicación de las Ciencias de la Universidad Autónoma de Chile. Según su criterio, es determinante la influencia de los estereotipos, expectativas de los adultos, contexto cultural y socioeconómico de la infancia temprana para lograr definir las aspiraciones de niños y niñas.

En este sentido, comenta que es importante tener en cuenta qué situaciones son las que determinan a las niñas a mantenerse al margen de las STEM en comparación a los niños. “Hay estudios que muestran que tanto madres como padres cuando visitan un museo con sus hijos e hijas son entre cuatro y cinco veces más propensos a explicar las exhibiciones a los niños que a las niñas, independientemente de sus edades. Es decir, basándose en el género y muchas veces en forma inconsciente, los adultos estimulan de diferente forma a sus hijos e hijas a explorar y desarrollar habilidades científicas, incluso antes de recibir educación formal. Esto va configurando una realidad en que las STEM parecieran no ser ‘cosa de mujeres’. Luego ello se replica con los regalos, a las niñas se les dan muñecas a los niños legos y juegos que desarrollan sus habilidades críticas”, señaló.

Además, siguiendo la lógica de la importancia de la inclusión de la mujer, comentó que Chile necesita de la participación femenina para progresar. “No hay forma de alcanzar el anhelado desarrollo sostenible si no se incorpora a las mujeres plenamente a la labor científica, para esto es necesario corregir una serie desigualdades estructurales y transversalizar el enfoque de género en todas las instituciones del Estado y en cada espacio de nuestra sociedad, con políticas públicas transformadoras y audaces. Los estudios internacionales también han demostrado que, en términos monetarios, el cierre de la brecha STEM conduce a una mejora en el PIB. Por ejemplo, los estudios de la Unión Europea han proyectado que implementando medidas para corregir las desigualdades en STEM se podrían crear 1,2 millones de empleos adicionales para el 2050, lo que en términos monetarios conduciría a una mejora en el PIB de entre 610 - 820 mil millones de euros”, sentenció.

Con el objetivo claro de buscar una igualdad, mencionó situaciones que son necesarias de regular para poder conseguirlo. “Muy poco se logrará cambiar si no se entiende el problema en su globalidad, se debe intervenir en todos los niveles y, al mismo tiempo, desde una mirada sistémica, es la única forma de empujar el cambio cultural y social, desde el entorno de la infancia, pasando por la educación hasta el ámbito laboral. Hay cosas urgentes, como avanzar en una educación no sexista en toda la trayectoria vital de las personas, en el ámbito profesional es necesario la inversión en políticas de cuidado, los países que lo han hecho han generado un círculo virtuoso con impacto positivo en el empleo para hombres y mujeres. Además, en todos los espacios es necesario erradicar la violencia de género, que se da en muchas formas, en el ámbito profesional el acoso laboral, el acoso sexual, la discriminación, el reconocimiento desigual de méritos, las brechas salariares, etc.”, añadió.

Por último, recalcó los inconvenientes que trae consigo no tener a mujeres con una participación activa en STEM. “Lo principal es que estamos perdiendo más del 50% del talento y produciendo una ciencia sesgada. Está demostrado que los equipos de trabajo son más innovadores cuando son más diversos y esto se aplica por cierto a las áreas STEM. La exclusión de las mujeres, tanto como investigadoras como objeto de investigación, ha tenido consecuencias nefastas. Por ejemplo, durante generaciones el modelo utilizado en la investigación biomédica para diseñar fármacos y productos se ha basado en la fisiología de un macho de tamaño medio, por esto la salud de las mujeres ha sufrido, porque sus cuerpos son menos comprendidos por la investigación médica. Si nos trasladamos a las áreas de las ingenierías y tecnologías, hasta hace muy poco las pruebas de choque se hacían con muñecos que emulaban el cuerpo de un hombre promedio, la consecuencia es que más mujeres morían, sufrían lecciones graves o abortos en choques automovilísticos. Otro ejemplo es la planificación del transporte público, sin perspectiva de género, en la capital la tarjeta bip funciona pensando en el desplazamiento desde un punto A a un punto B (una situación común para muchos hombres) pero las mujeres, por la carga del cuidado, casi nunca se trasladan entre dos puntos y suelen tener muchos viajes o paradas intermedias (colegio, compras del hogar, etc). El transporte público se vuelve ineficiente, lo mismo pasa con la infraestructura y la planificación urbana”, comentó.

“En definitiva, involucrar a mujeres en cualquier ámbito enriquece la creatividad y la visión de los proyectos y aumenta las posibilidades de una verdadera innovación, mejores políticas públicas etc.”, agregó.












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