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Portal Asia Pacífico - Biblioteca del Congreso Nacional
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A propósito del proyecto que crea el nuevo Ministerio de las Culturas, buscamos en el Asia Pacífico alguna institución que no solo se centre en la promoción de las artes, sino también en el rescate y difusión de todas las culturas y su historia. En esa indagación, Nueva Zelandia cuenta con el Ministerio de la Cultura y Patrimonio, un organismo que además de fomentar proyectos artísticos, promueve la historia del país y revisa las políticas que tengan importancia para sus sectores. Una mirada a esta institución en la siguiente nota.

Un Estado con tradición de fomento a las culturas

Manatu Tinga es el nombre en maorí del Ministerio de la Cultura y Patrimonio, establecido el año 2000 como una continuación del hasta entonces Ministerio de la Cultura. Si bien se trata de una institución de grandes logros, el nuevo nombre se debe a que adquirió las funciones de historia y patrimonio que formaban parte del Departamento de Asuntos Internos. De esta manera, con esta fusión no solo se incorpora un fuerte componente histórico en el quehacer de la institución, sino también se mantiene una larga trayectoria de promoción artística y cultural que se remonta al año 1923, cuando el gobierno neozelandés decidió que la Galería Nacional de Arte comenzara a operar bajo la Junta de Investigación Etnológica de los Maoríes.

A partir de ese momento y durante todo el resto del siglo XX, el gobierno amplió sus iniciativas y políticas en relación a la cultura, donde además de fomentar la creación de programas de entretención para radio y televisión, desde 1966 celebra concursos literarios y organiza el Fondo Literario Estatal para escritores. Asimismo, en las décadas posteriores el gobierno a través del otrora Ministerio de la Cultura, fundó la orquesta nacional y estableció una unidad cinematográfica que persiste hasta nuestros días.

Con esto, la creación del Ministerio de Cultura y Patrimonio -a comienzos de este siglo- no solo se realiza bajo el reconocimiento de los beneficios que las actividades culturales y creativas ha generado a la nación neozelandesa, sino también a la necesidad de apoyar el rescate y promoción del patrimonio histórico, principalmente de los pueblos originarios. A pesar de que el 69 por ciento de la población es descendiente de europeos, un 14,6 por ciento de los neozelandeses son de origen maorí, además de un 9,2 por ciento de ascendencia asiática.

Arte e historia para fortalecer el patrimonio cultural y democrático de Nueva Zelandia

La condensación de tales culturas –europea, maorí, asiática e insular- ha llevado a que el Ministerio brinde su apoyo a diversos grupos de ciudadanos relacionados con la cultura tanto en el plano artístico como en el deportivo. De igual manera, el enfoque en el patrimonio implica que la investigación histórica forma parte de uno de los pilares de dicho organismo, por lo que las publicaciones sobre temas como la medicina maorí, la conmemoración de los 97 años del voto de la mujer, la exhibición de una torta de 1910 encontrada intacta en la Antártica -que representa la presencia neozelandesa en el continente blanco- o la celebración de la compasión del pueblo neozelandés con los migrantes belgas que llegaron durante la primera guerra mundial, son algunos de sus proyectos más emblemáticos.

Otro proyecto artístico patrimonial es el Design + Democracy, desarrollado por la Unidad de Investigación del Colegio de Artes Creativas de la Universidad de Massey que explora el papel del diseño en la ciudadanía del siglo XXI. Se trata de una iniciativa que busca que a través de un juego On The Fence, los votantes primerizos puedan conocer cuáles son las principales políticas y leyes que los involucran y las alternativas que existen para mejorarlas. El proyecto Design + Democracy parte de la premisa que la tecnología ha mejorado la comunicación e interacción de los jóvenes, sin embargo los adelantos no están aumentando su participación en los asuntos públicos ni mucho menos en las elecciones -esto en los jóvenes maoríes estaría más acentuado- por lo que el diseño podría acercarlos.

En relación a la proyección internacional, el Ministerio de la Cultura y Patrimonio cuenta con el Programa Internacional de Diplomacia Cultural (CDIP) cuyo objetivo es ayudar a establecer la presencia cultural, turística y comercial de Nueva Zelandia en países clave de la región Asia Pacífico. Con este principio, el CDIP desarrolla actividades culturales que muestran al país oceánico como una sociedad creativa y con una cultura contemporánea diversa. De esta forma, se han organizado campeonatos internacionales de rugby, cricket, ferias del libro o el Festival de Cine de Nueva Zelandia en América Latina que exhibe nueve películas y ocho cortometrajes en un roadshow, que durante agosto de 2017 se presenta en nuestro país.

Tales iniciativas, comprendidas en la Política Cultural de Nueva Zelandia, reflejan que tal como la economía, el sector cultural es de gran importancia para el gobierno. De tal manera, el trabajo con agencias, asociaciones de investigación y grupos culturales es el papel central del Ministerio. Durante el año fiscal 2017/2018 dicha cartera administró más de 200 mil millones de dólares neozelandeses en proyectos culturales y patrimoniales y más de 89 mil millones en deportes y recreación.

Un Ministerio de las Culturas para Chile

El 17 de agosto de 2017, la Cámara de Diputados aprobó por unanimidad el proyecto que crea el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. Esta nueva institución cuenta con dos subsecretarías, de la Cultura y las Artes, además de Patrimonio Cultural, que estará a cargo del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural. Los cambios no solo radican en que se lograría una mayor autonomía en las secretarías ministeriales regionales, sino también que la sede central del organismo se ubicará en Valparaiso. Con esto el Consejo de Monumentos Nacionales o la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos (Dibam) dejarán de depender del Ministerio de Educación y se incorporarán al nuevo ministerio.

La creación de este nuevo organismo fue valorada por el diputado Ramón Farías, para quien es una iniciativa que culmina con un largo proceso político. “Es importante para el país recibir un proyecto como este, porque un Ministerio de las Culturas en plural se va a preocupar de su patrimonio, de las artes y de lo que ocurre no solamente con sus pueblos originarios, sino también en la cultura urbana. Hoy tenemos un fenómeno interesante y que vino para quedarse, son los inmigrantes que nos van a cambiar algunas maneras de ser, por lo tanto nuestra cultura va a variar y eso es importante señalarlo porque es el Ministerio de las Culturas quien va a absorber este cambio y creo que es justo el momento para hacerlo por las características que estamos viviendo”, señaló.

Otro de los parlamentarios que valoró esta iniciativa fue el diputado Roberto Poblete, quien se refirió a la importancia a futuro de este ministerio. “La cultura es lo que hace el ser humano en relación a su territorio, es lo que hacemos cuando recibimos influencias desde otros territorios y cómo satisfacemos nuestras necesidades en relación a la forma que me estoy relacionando permanentemente con los otros y los elementos que entrega el territorio donde vivimos. Cultura es todo y desgraciadamente no la hemos entendido de la mejor manera. Es decir, lo hemos hecho como una actividad artística, pero la cultura trasciende eso y el ministerio más importante que nos faltaba es el de las culturas, que nos reconoce como un espacio de encuentro múltiple, de distintas influencias y donde destacamos que el individuo es un valor en sí mismo, pero que tiene un valor potenciado cuando se establece en sociedad”, sostuvo.

En alusión al caso del Ministerio de la Cultura y Patrimonio en Nueva Zelandia, el parlamentario valoró su capacidad de reunir a distintos actores culturales. “Nosotros tenemos muy buenos ejemplos de lo que hacen los ministerios de la cultura en distintos lugares, tanto en América Latina, Europa y ahora este caso en Nueva Zelandia. No tenemos por qué dejar de tomar las ideas buenas, más bien es nuestra obligación como habitantes de la aldea global ver que se ha desarrollado a nivel de institucionalidad cultural. En ese sentido, este primer paso que es reunir todas las organizaciones que están dedicadas a la misma actividad en un solo ministerio nos favorece enormemente. Parece que nosotros tendemos a la disgregación y la cultura es asociación y agrupación. Por ejemplo, en Chile hay más de 40 organizaciones que se dedican al agua y están todas repartidas entre los ministerios, lo mismo sucede en la cultura, por lo tanto creo que es necesario agrupar a todas las instituciones culturales que tienen un mismo propósito y un mismo fin”, sentenció.












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