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Japón y las acciones para superar los críticos índices de contaminación atmosférica

El país nipón es considerado como un caso exitoso en el tránsito de ciudades altamente contaminadas a ciudades limpias, con bajas emisiones de carbono y sin enfermedades respiratorias. La existencia de una ley que controla las emisiones y entrega facultades a los gobiernos locales para fiscalizar, contribuyeron a generar un ambiente limpio.

18 de Diciembre de 2018

Japón es una de las economías más industrializadas en el Asia, pero con mayor cantidad de medidas adoptadas para mitigar los efectos del cambio climático, principalmente en relación a la contaminación del aire. Su capital Tokio, pasó de ser una de las más contaminadas durante la década de los sesenta, a ser una de las metrópolis más respirables en la actualidad. Una revisión de algunas de sus medidas, en la siguiente nota.

Las acciones de Japón por el clima

El calentamiento global, en particular, y todos los efectos negativos que genera el cambio climático son una real preocupación para los países del Este de Asia. Japón, además de una fuerte convicción construida sobre una tradición milenaria de cuidado de los bosques y ríos, sufre constantemente de crisis climáticas como inundaciones, tormentas, olas de calor, sequías y deslizamiento de tierras. Los efectos del tifón en Kansai o los 41,1 grados centígrados sentidos en la ciudad de Kumagaya que produjo decenas de muertes, han alertado a las autoridades sobre la necesidad de tomar acciones con rapidez.

Una de las medidas más difíciles, pero que mejores resultados obtiene en el largo plazo es la reducción de emanaciones de gases efecto invernadero. Uno de los componentes principales de estos gases es el dióxido de carbono que, de manera acumulativa, hace que las capas de la atmósfera más próximas a la tierra aumenten su temperatura, lo que lleva a su vez a las olas de calor y su consecuente aumento de incendios forestales. Asimismo, la temperatura en la medida que se eleva, se incrementan las partículas de agua en el aire, a modo tal que las lluvias son más intensas de lo normal.

A pesar de que Japón es el país mejor preparado para enfrentar emergencias y desastres naturales, el gobierno a través de su Agencia Metereológica y el Sistema Nacional de Emergencia, enviaron una alerta sobre las devastadoras consecuencias que el cambio del clima generaría en la agricultura, pues dañarían el cultivo de ciertas especies de frutas y hortalizas. Una situación similar sufriría la pesca, ya que ciertas poblaciones de peces podrían migrar hacia aguas menos cálidas en el norte del hemisferio. Todo esto lleva a que el gobierno de Shinzo Abe considere al medioambiente como uno de los puntos más importantes tanto en su agenda nacional, como en los foros multilaterales.

Sin embargo, los japoneses y sus instituciones ambientales no son novatas en tomar acciones por el clima, ya que la contaminación del aire producida por los combustibles fósiles en los grandes centros urbanos, ha sido un problema a solucionar desde la década de los sesenta. La polución era producida por los autos, las centrales eléctricas y las emisiones industriales, que durante los años noventa producían niveles de dióxido de carbono que superaban las mil toneladas métricas al año, lo que significaba que en 1990 cada japonés producía 8,8 toneladas métricas de dióxido de carbono al año.

Tales niveles de contaminación ambiental ocasionaban severas enfermedades en la población, que iban desde bronquitis crónica, asma bronquial, hasta demencia. La rápida industrialización del país nipón generaba altos ingresos en la población, por una parte, pero a costas de su salud que empeoraba con el paso de los años producto de las emisiones de las industrias, los hogares con más acceso a bienes y al transporte basado en combustibles fósiles.

Importancia de las instituciones para el cumplimiento de las emisiones

La abrumadora condición de contaminación ambiental y deterioro de la salud en la población comenzó en la década de los sesenta, donde se producía el fenómeno de la lluvia ácida en gran parte del país. Fue a finales de de dicha década que el gobierno decidió poner fin a la polución con la aprobación de la Ley Básica de Control de la Polución Ambiental, promulgada en 1968. Aunque se sabía que el logro de resultados sería lento, había que comenzar en algún momento. Cierto es que el año 1973 las alertas de densidad de óxido alcanzaron su peak con 328 partículas por millón, sin embargo a partir de 1986 estos niveles disminuyeron a 85, siendo significativas las reducciones llevadas a cabo en Tokio y Osaka.

La ley para el control de la polución fue la base para que otras leyes subsecuentes, promulgadas en décadas posteriores, contribuyeran en la actualización de las mediciones. Sin embargo, su sentido más inmediato fue la regulación de todos los elementos que generaban contaminación ambiental y concentraban polución, desde fábricas hasta autos particulares. Para ello, fue necesaria la creación de indicadores de medición que permitieron recoger información sobre los principales agentes contaminantes, pero también los lugares donde se emitían las mayores concentraciones de emisiones de carbono.

Asimismo, la ley tiene como disposición principal que todos cumplan con las regulaciones y los estándares nacionales de emisión. No conforme con ello, la ley establece que los gobiernos locales, en uso de sus atribuciones, pueden incluso establecer estándares más estrictos en las áreas bajo su jurisdicción. Esta atribución sigue la lógica de que en ciudades grandes el volumen y concentración de emisiones puede ser peor que en áreas rurales. De esta manera, si un gobernador u otra autoridad local determina que quienes producen o gestionan emisiones generan altas cantidades de humo, deben mantener su registro de acuerdo a las normas establecidas por la autoridad.

Rol clave del Ministerio de Medio Ambiente

No obstante las atribuciones de los gobiernos locales en el establecimiento de estándares de medición y en el cumplimiento de las normas, es el Ministerio de Medio Ambiente japonés el encargado de realizar inspecciones in situ, notificar a los infractores y rendir cuentas sobre las fluctuaciones de emisión de carbono, logradas a través de su gestión, al finalizar cada año fiscal. Asimismo, es el ministerio quien establece los límites máximos permitidos para la misión de gases en los tubos de escape, tanto de autos particulares como de los motores utilizados en fábricas y maquinarias de construcción.

Por último, el ministerio gestionó un gran acuerdo entre los gobiernos locales, grupos de la sociedad civil y el sector privado, con el fin de llevar a cabo las siguientes acciones:

  •   Establecer controles alternativos a las actuales mediciones
  •  Adaptar medidas de control en atención de las condiciones locales
  •  Promocionar el desarrollo de tecnología que permita prevenir la contaminación
  •  Reubicación de las fábricas y originar instancias de acuerdo con residentes locales para prevenir protestas

Estas medidas no solo lograron que cincuenta años después las ciudades japonesas se encuentren entre las menos contaminadas del mundo, sino que los propios japoneses sientan orgullo de ver cielos azules en lugares donde la contaminación atmosférica enfermaba a la gente. En la actualidad los ciudadanos nipones se sienten responsables de su entorno, fomentan la utilización de taxis híbridos y dividen toda su basura en función de contribuir al reciclaje. Asimismo, la inversión en tecnologías para el control de la contaminación ha logrado que hoy se presente como una de las industrias más importantes en la economía japonesa, lo que les permite avanzar en la descontaminación sin arriesgar el crecimiento económico.

Acción por el clima y contaminación atmosférica en nuestro país

Una mirada sobre la forma cómo nuestro país enfrenta los desafíos en la descontaminación del aire, pero también sobre las acciones que emprende por mitigar los efectos del cambio climático, tuvo la senadora Ximena Órdenes, para quien no es un tema abstracto sino de significado real para todas las personas. “Pareciera como un espacio de conversación de cierta elite, o que le corresponde a ciertos estamentos y esto es un error. En materia de acuerdos internacionales se realizó la Cop24 en Polonia, y a nivel país, principalmente la macrozona patagónica, el cambio climático va a cumplir un rol importante en las formas y estrategias para enfrentar nuestros problemas ambientales. Esto requiere de una definición de los actores políticos, hacia dónde vamos a orientar nuestro desarrollo, cómo vamos a generar industrias, de qué manera. Si no tenemos ciertos propósitos como una visión común de desarrollo sostenible, nos vamos a farrear esa oportunidad, que no es solo para nosotros sino en un contexto global que afecta a toda la humanidad”, señaló.

Asimismo, la parlamentaria remarcó la necesidad de que todo avance en esta materia pase por un acuerdo político. “El rol que cumplan los liderazgos es bien relevante. No sé si estamos todos en la misma línea, no sé si vamos a estar al nivel de ese compromiso, o ver los costos de no adoptar medidas. Estas son medidas políticas donde hay acuerdos, sobre cómo se coordinan los distintos países de forma de cuidar el planeta. La contaminación por plástico en los océanos, la contaminación atmosférica a partir de emisiones industriales, la famosa zona de sacrificio en el país, nada de esto va en la línea de lo que queremos, porque el cambio climático es un problema que se enfrenta con medidas, que requieren de un mínimo consenso político y que sean estratégicas. Tenemos una tendencia a tomar medidas pequeñas, que celebramos, pero que no tienen el mismo efecto, sobre todo en temas como el cuidado de los océanos. Hemos tenido avances en las zonas marítimas protegidas, pero el compromiso tiene que ser global y ahí la política tiene un rol muy importante”, agregó.

En relación a la contaminación en la Región de Aysén, su representante se refirió a la contaminación atmosférica producida por el uso de la leña como calefacción. “Coyaique es zona saturada, pero el resto de la región tiene zonas latentes. Entonces, o nos hacemos cargo ahora del problema o seguimos con la misma miopía de los planes de descontaminación ambiental. Son importantes las medidas tomadas en cuanto a educación ambiental, aislación térmica de hogares, o el recambio de calefactores, pero aquí tiene que entrar el Ministerio de Energía, porque el Ministerio de Ambiente va a seguir realizando sus labores, pero si no entra Energía, fuerte y claro, vamos a seguir contaminando y eso está pasando en todas las comunas del sur del país. No es una exclusividad nuestra en Aysén, aunque tenemos la ciudad más contaminada de América Latina. Esto es extraño si pensamos que es una de las zonas más prístinas del planeta, resulta paradójico y ahí hay harto que hacer. Por eso creo en la política, por más desprestigiada que pueda estar, pero creo que el camino va por ahí. Aquí ha faltado decisión y nos cuesta renunciar a los instrumentos que ya están hechos, por ejemplo en Quintero Puchuncaví, la Superintendencia de Medioambiente no tenía mucha capacidad de acción porque solo puede actuar cuando hay un plan de descontaminación ambiental u otro instrumento de gestión ambiental, sino no actúa. Esto es tarea nuestra de cambiar, ampliar y rectificar”, sentenció”.












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