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Portal Asia Pacífico - Biblioteca del Congreso Nacional
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Ha pasado un mes de la fatídica tarde del 11 de marzo de 2011, en la que un terremoto de 9 grados azotó a Japón, y el balance provisorio señala más de  300 mil millones de dólaresen daños materiales, 13.000 víctimas fatales, 14.500 desaparecidos, y se prevé que la recuperación del país será un proceso lento. Pero eso no es todo, pues la crisis nuclear aún no se ha controlado y los coletazos de tipo político amenazan con acrecentarse mucho antes de que el país recupere algún grado de normalidad.
 
El impacto económico
 
Más allá de los millonarios daños materiales, se estima que los mayores efectos del terremoto en la economía japonesa todavía están por verse, y algunas proyecciones ya vaticinan un futuro poco auspicioso. Sin ir más allá, el Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de recortar su pronóstico de crecimiento para la economía nipona de un 1,6 a un 1,4 por ciento para el 2011, aludiendo a la compleja recuperación económica del país.
 
Aunque el FMI señala en su informe semestral “Panorama Económico Mundial”, que el impacto macroeconómico debiera ser “limitado”, sí estipula que “la incertidumbre sigue siendo elevada” más aún si no se tienen todavía claro el curso que seguirá la crisis nuclear. En este sentido, el informe citado tampoco incluyó en su pronóstico los probables efectos derivados de una escasez energética y los expertos lo han tildado de “optimista”, pues presupone que tanto el tema energético como el nuclear se resolverán dentro de un par de meses.
 
El FMI instó a Tokio a realizar esfuerzos para asegurar la consolidación fiscal en el mediano plazo, una vez que los trabajos de reconstrucción ya estén en marcha. “Si bien la preocupación inmediata de Japón debe ser apoyar la reconstrucción, también se requieren medidas de apoyo para reducir su deuda pública, de modo que pueda mantener la fuerte confianza de su base de inversionistas'', señala el informe.
 
Por otra parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) resolvió no incluir a Japón en su evaluación provisional de las principales economías del mundo, pues afirma que “es imposible de integrar la evaluación del crecimiento económico de Japón, debido a que el costo total de la catástrofe todavía no se conoce”.
  
El gobernador del Banco Central de Japón, Masaaki Shirakawa, señaló recientemente que el terremoto no provocaría una gran crisis en el sistema financiero del país, sin embargo horas después un nuevo terremoto de 7,4 grados Richter sacudió la costa norte de Japón, y el nerviosismo volvió a los mercados mundiales, lo que se expresó no solo en un aumento en el precio del petróleo, sino también en una nueva caída del yen.
 
El nuevo evento sísmico llevó a que el índice Nikkei descendiera a 9,719.7 puntos, el menor volumen de negociación en tres meses, y tanto Toyota, como Honda y Nissan vieran cómo sus acciones se desplomaban. El sector automotriz ha sido un área de particular debilidad, pues ha debido restringir o suspender su producción en siete regiones debido a los daños a las instalaciones de producción, interrupciones en la cadena de suministro y restricciones en el uso de la electricidad.
 
Ante este oscuro panorama el Gobierno, junto con el empresariado nipón han comenzado a afinar los detalles de un plan de reconstrucción, que se estima podría necesitar más de 220.000 millones de dólares. tras el sismo
 
El Ejecutivo japonés quiere aprobar lo antes posible un primer presupuesto de 4 billones de yenes (cerca de 40.000 millones de dólares) para comenzar una gigantesca reconstrucción en la costa noreste del país, mientras algunos políticos creen que la primera fase de la reconstrucción necesitará tres presupuestos adicionales hasta alcanzar los diez billones de yenes (aproximadamente 100.000 millones de dólares).
 
Por otra parte, el Ministro de Economía japonés, Kaoru Yosano, declaró recientemente que la emergencia "podría haber tenido un impacto económico mayor al esperado inicialmente", y el Ministro de Finanzas, Yoshihiko Noda, dijo que explicará “los esfuerzos del Gobierno para la reconstrucción del país” en la reunión del Grupo de los 20, esta semana en Washington.
 
Noda agregó que hablará con los jefes financieros del G-20 sobre la actual situación de la crisis de seguridad nuclear en el país y la forma en que el Gobierno está manejando el tema. Los ministros de Finanzas del G-20 se reunirán el 15 de abril en Washington, en el marco de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
 
Para Japón, tanto el terremoto, el tsunami y la crisis nuclear llegaron en un momento delicado, cuando la economía comenzaba a recuperarse y comenzaba a reducir su gran deuda pública, que actualmente mas que dobla en valor al PIB.
 
El impacto nuclear
 
La crisis nuclear por la que atraviesa Japón es en parte responsable de la incertidumbre que vive su economía, y el que a un mes de su comienzo no exista claridad sobre su desenlace no ayuda a dilucidar el panorama.
 
Lo que sí está claro es que la situación es gravísima, más aún cuando Japón acaba de elevar la crisis nuclear a nivel 7, quedando a la par con el desastre atómico de Chernóbil de 1986. Si bien la calificación refleja la severidad inicial de la crisis y no la situación actual, según la Agencia de Seguridad Nuclear e Industrial (NISA) “los niveles de radiación han caído dramáticamente”, se espera que los efectos sobre la economía sean graves.
 
La crisis nuclear por la que actualmente pasa Japón ha tenido un impacto mundial, y mientras la nación asiática busca controlar la emergencia, el debate sobre la conveniencia de instalar plantas nucleares se ha instaurado en todo el mundo. Sin embargo, las potencias asiáticas, China e India, ya han declarado que, debido a la enorme demanda de energía que requieren para sustentar su vertiginoso crecimiento económico, no cambiarán sus planes nucleares a pesar de los riegos que ello conllevaría.
 
El impacto político
 
Además de sufrir el desastre natural más caro de la historia, con fugas radiactivas aún sin controlar, y con una economía a la baja, el Gobierno de Japón tiene varios dolores de cabeza pendientes: la reconstrucción de cientos de kilómetros en la costa oriental, pensar cómo proporcionará alojamiento a más de 150.000 evacuados y cómo hará frente al impacto del tsunami en la industria y el turismo.
 
Pero hay un dolor de cabeza que promete convertirse en jaqueca, al menos para el Primer Ministro Naoto Kan, que parece tener sus días contados tras recibir fuertes críticas de su entorno y de la oposición, que incluso pidió su dimisión.
 
Los dardos de los principales partidos de la oposición nipona han apuntado a Naoto Kan tras la derrota de su partido -el Partido Democrático de Japón (PDJ)- en las elecciones locales y regionales, acusándolo de una “pobre gestión” de la crisis tras el terremoto, lo que según la oposición se vería reflejado en el fracaso electoral. del pasado domingo
 
“Estos resultados son un reflejo de la desconfianza de los votantes para con el partido debido a su respuesta inadecuada» al terremoto y posterior tsunami, afirmó el líder del principal partido de la oposición -el Partido Liberal Democrático (PLD)- Sadakazu Tanigaki, y añadió que “Kan debe tomar sus propias decisiones sobre cómo actuar ante el contundente resultado de las elecciones”.
 
Pero Tanigaki no fue el único en pedir la cabeza de Kan. También el presidente del partido Nuevo Komeito, Natsuo Yamaguchi, quien sostuvo que “hasta ahora nos hemos contenido en las críticas a Kan para apoyar al Gobierno en la ayuda y reconstrucción tras el terremoto, pero debemos decir lo que hay que decir (…) queremos que el primer ministro acepte humildemente el resultado de las elecciones, que supone una moción de censura de facto contra él”, añadió.
        
Sin embargo, y a pesar de las críticas, el portavoz del Gobierno japonés, Yukio Edano, ha descartado cualquier anuncio de dimisión. “El primer ministro dedicará todos sus esfuerzos a cumplir sus funciones”, afirmó Edano a la agencia de noticias Kiodo.
 
En las elecciones locales celebradas el domingo, su formación, el Partido Democrático de Japón (PDJ), perdió 70 escaños frente al opositor Partido Liberal Demócrata (PLD).
 
Los resultados son una evidencia palpable del descenso del partido gobernante apenas dos años después de que llegara al poder tras desbancar al LDP, que había dirigido el país durante más de medio siglo.
 
El impacto en Chile
 
Apenas se supo en Chile de la ocurrencia del terremoto y posterior tsunami en Japón, tanto el Gobierno como el Parlamento tuvieron una reacción inmediata, que se expreso en primer término en un contacto con la embajada nipona en Chile, para ofrecer ayuda, y en un llamado al consulado chileno en Japón, en busca de información sobre posibles víctimas fatales chilenas.
 
Posteriormente, el 16 de marzo el Presidente Sebastián Piñera, en compañía del Canciller Alfredo Moreno, visitó la residencia del embajador japonés Wataru Hayashi donde expresó las “condolencias del pueblo chileno” y declaró que “al ver hoy día que los que nos ayudaron están sufriendo los embates de la naturaleza, redoblamos nuestra solidaridad y voluntad de colaborar en todo lo que sea posible con el pueblo y el Gobierno japonés”.
 
En la jornada del 17 de marzo, diputados de todas las bancadas presentaron el Proyecto de Acuerdo 294, mediante el que manifestaron al Primer Ministro de Japón, Naoto Kan, “el más hondo sentimiento de pesar por las numerosas víctimas y daños materiales sufridos por ese país, así como la solidaridad, no sólo de esta Corporación sino de todo el pueblo chileno que, más de una vez y muy recientemente ha vivido en carne propia los devastadores efectos de las fuerzas de la naturaleza, con el convencimiento de que más temprano que tarde, las dificultades señaladas serán recuperadas y Japón retomará la senda de progreso y bienestar que lo caracteriza”.
 
Además, el texto expuso la cercanía cultural, comercial y política del pueblo chileno con el japonés, "reflejada en los más de cien años de relaciones bilaterales entre ambos Estados" e hizo hincapié en que la "experiencia reciente vivida por el pueblo chileno, en cuya ayuda acudió prontamente toda la comunidad internacional y especialmente el pueblo hermano de Japón, hace que el pueblo chileno sea especialmente sensible y solidario con quienes hoy sufren los embates de la naturaleza".
 
Durante esa misma jornada, las máximas autoridades de la Cámara Alta y Baja de Chile visitaron al Embajador Hayashi, para expresarle la solidaridad del Parlamento chileno con el pueblo nipón, y depositaron una ofrenda floral en el frontis del consulado, en homenaje a las víctimas del terremoto.
 
Tras la audiencia con el Embajador, el Presidente del Senado, Guido Girardi, que acudió al encuentro junto al Senador Juan Pablo Letelier, declaró que "hemos venido en nombre del Parlamento chileno a solidarizar con el pueblo japonés en estas horas de dolor”, y añadió que "le preguntamos al embajador en qué podemos colaborar, ya que Japón ha sido un país tremendamente solidario con Chile".
 
Por su parte, el Presidente de la Cámara de Diputados, Patricio Melero, visitó la embajada horas más tarde, y sostuvo que “nos parece que el pueblo japonés está viviendo una de las horas más duras, lamentables, con el desastre del terremoto y maremoto, y también con los problemas que se han generado en las plantas nucleares de una magnitud impensada, como ellos mismos han señalado, desde la Segunda Guerra Mundial", y añadió que "teniendo en cuenta que ambos países somos parte del Pacífico, somos sísmicos y también pueblos amigos, es necesario expresar nuestra solidaridad como lo hemos hecho, y también en la Cámara, donde todos los parlamentarios en forma unánime hemos dado una señal de apoyo y colaboración a Japón".
 
El titular de la Cámara Baja sostuvo además que "Japón nos ha cooperado mucho, en la implementación del sistema SHOA y de detección de maremotos, y ellos tienen la cultura más avanzada del mundo en materia de detección de sismos, y en ese sentido la cooperación que recibimos puede ayudarnos mucho y ahora nos toca a nosotros apoyar a nuestros amigos de Japón".
 
Y si bien el impacto negativo de la crisis de Japón en Chile aún no se hace del todo visible, diversos escenarios en torno a las posibilidades derivadas del proceso de reconstrucción y de la normalización de la economía nipona para algunos sectores productivos ya han comenzado a ser analizados.
 
Al respecto, se constata el espacio que se abre a productoras chilenas de salmón para elevar envíos, ya que el tsunami devastó las instalaciones donde se cultiva y procesa salmón y otros productos acuícolas, en las provincias de Aomori, Iwate, Miyagi, Fukushima, Ibaraki y Chiba, que en su conjunto concentran cerca del 20% de las firmas relacionadas al rubro en el país.
 
La pérdida de una parte de la producción, luego que el tsunami arrasara con las jaulas de cultivo y con las instalaciones industriales de la zona, deberá ser suplida con importaciones, y es ahí donde los productores chilenos estiman que habrá espacios para mayores exportaciones.
 
Por otra parte ProChile informó que de nueve puertos afectados por el terremoto y posterior tsunami en Japón, sólo uno registra desembarques de productos chilenos dirigidos a ese país. Se trata del puerto de Ishinomaki. El valor de los productos criollos internados por esa vía de ingreso alcanzó US$ 22 millones en 2010, de los cuales el 98% correspondió a maderas y manufacturas de maderas.
 
Según el organismo, “cuando Japón pase a la fase siguiente de reconstrucción, podría haber una recuperación en el Producto Interno Bruto (PIB) y por ende, en la demanda agregada, niveles de empleo y consumo de la población (…) y es ahí donde los productos chilenos pueden mostrar su competitividad, tal como se ha comprobado durante la crisis de hace dos años, donde el mercado ha favorecido a Chile”.
 
Otra arista a tener en cuenta dice relación con que la situación energética en Japón podría presionar precios del gas natural en Chile, aún cuando se esperaba poder renegociar los contratos que vencen el 2012, en precios bastante más bajos que los existentes, escenario que se complicó luego del terremoto del 11 de marzo pasado.
 
Actualmente Japón tiene paralizada a una quinta parte de su la capacidad eléctrica, por lo que tendrá que quintuplicar su demanda de gas natural licuado (GNL), lo que llevaría a un incremento del precio en todo el mundo. A pesar de ello, fuentes de la industria energética afirman que el tema “no debería preocupar demasiado a Chile, porque el país tiene firmados contratos a largo plazo (20 años) a través de British Gas (BG) para el abastecimiento de sus plantas de GNL en Quintero”.
 
Por último, otro aspecto  derivado de la crisis japonesa afectará positivamente a Codelco, que proyecta exportar 20.000 toneladas adicionales de cátodos de cobre a Japón, en los próximos 3 a 4 meses. El aumento en los envíos se debe a que varias instalaciones de producción de cátodos en el país asiático se habrían visto afectadas por el desastre natural.
 
Si bien la cifra representa sólo el 1% del total que produce la minera estatal, Raúl de la Piedra, gerente de ventas de cobre de la firma, sostuvo que “van a aumentar nuestras exportaciones de cátodos a Japón entre un 30% y un 40% en cifras anuales”.
 











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