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Llevar la quínoa desde el altiplano chileno al sudeste asiático, como una forma de entregar alternativas de rotación a las producciones tradicionales en superficies extremas, es el objetivo del proyecto de cooperación agroalimentaria entre nuestro país con Tailandia y Vietnam. Conversamos con el líder de este programa, Iván Matus del Instituto de Innovación Agraria (Inia), quien nos contó los pormenores de esta iniciativa.

 

¿Cómo nace el interés de estos países del sudeste asiático por la quínoa?

 

"Todo parte a través de Vietnam, porque el embajador de Chile en ese país tuvo una reunión con un profesor y agrónomo de la Universidad de Hanoi que había vivido en México y tenía alguna idea sobre la quínoa. Como el 2013 fue el año internacional de la quínoa, se dirigió a la Embajada de Chile en Vietnam y solicitó colaboración técnica. Entonces, el primer contacto fue para que pudiéramos enviar semillas y que un experto pudiera ir a Vietnam a iniciar algún trabajo con ellos. Esto se logró mediante la Agencia de Cooperación Internacional (Agci) quienes al enterarse del trabajo con Vietnam propusieron ampliarlo a Tailandia. Ahí nace esta conexión que me llevó a una entrevista con investigadores de la Universidad de Bangkok y ponerme en contacto con un proyecto que tiene el rey en la zona norte de Tailandia, cuyo objetivo es introducir alternativas de producción en los campos donde antes se cultivaba opio. Entre estos investigadores se encontraba un profesor de la Universidad de Bangkok que había realizado su tesis de doctorado en Alemania y tuvo contacto sobre la quínoa. Acordamos que le iba a mandar semillas y luego haría una asesoría, en una primera etapa, para iniciar evaluaciones de cultivo allá a nivel experimental".

 

¿Cómo ha sido el envío de semillas a Vietnam y Tailandia?

 

"La primera vez, luego de algunos problemas por parte del SAG en cuanto a certificaciones fitosanitarias, logré llevarlas personalmente a Vietnam a principios de mayo de 2013. El segundo envío se hizo a Tailandia a través de la delegación presidencial que fue a ese país durante los primeros días de noviembre de 2013. El proceso de envío a futuro se hará más fácil, pues el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) tiene una base de datos donde ya se encuentra toda la información. Por lo tanto, ya no es una limitante. Hasta el momento solo disponemos de fotografías con los campos sembrados en Tailandia, ya que se sembró la quínoa en tres localidades. Estamos a la espera que pueda ir cuando el cultivo esté más desarrollado para hacer una evaluación clara y enviar más semillas".

 

¿Cree usted que la introducción de la quínoa en Vietnam y Tailandia será exitosa?

 

"Al menos en Vietnam, como llevé personalmente las semillas con anticipación, podría afirmar que ha funcionado muy bien. En la zona que ellos quieren cultivarla, que es el norte en la frontera con China, tiene una condición climática muy similar a los lugares donde crece la quínoa en la zona altiplánica de Perú y Bolivia. Por las fotos que me han enviado los responsables del proyecto, hasta el momento se puede apreciar que ha funcionado muy bien, aunque no tenemos resultados de productividad hasta el momento. Lo cierto es que están bastante entusiasmados, porque uno de los objetivos es usarla tanto como grano, como para forraje de animales. Para el caso de Tailandia hay que esperar un poco más de tiempo, tambien porque la Universidad de Hanoi presentó un proyecto de producción".

 

¿Qué otro tipo de experiencias, tecnología o productos podríamos intercambiar con estos países del sudeste asiático?

 

"Aquí podríamos introducir el sistema productivo del arroz, aunque la especie no es la misma, sus prácticas de producción pueden ser útiles para nosotros. Ellos son exportadores de arroz, entre Vietnam y Tailandia se disputan ser el principal productor de arroz a nivel mundial. Este sistema se realiza a través de pequeños cultivos de 2 a 3 hectáreas. Aquí en Chile también se realiza así, pero en estos países tienen maquinaria adaptada especialmente a los pequeños y medianos agricultores, algo que a nosotros nos falta en las zonas productoras de arroz. En cuanto a lo que podríamos enviar nosotros, tambien esta producción se haría a nivel de pequeño y mediano agricultor, algo parecido a lo que sucede aquí, esto porque en la zona norte de Vietnam que está a 1.500 metros sobre el nivel del mar, existen pocas alternativas por las condiciones geográficas. Actualmente los campesinos producen maíz en un cierto período del año, por lo que la quínoa se introduciría en el período de receso como alternativa de rotación. Lo mismo sucede en Tailandia, donde también existen pequeñas superficies de cultivo y condiciones extremas con pendientes de 40 grados, al punto que muchas veces deben acarrear suelo de zonas bajas y elaborar una suerte de macetero para poder cultivar el maíz. Es precisamente en esas zonas donde quieren masificar el cultivo de la quínoa como alternativa".

 

¿Qué otros elementos novedosos tiene este proyecto de cooperación agroalimentaria entre Vietnam, Tailandia y nuestro país?

 

"En términos generales, buscar cualquier tipo de cooperación que pueda aportar el Inia a Vietnam y Tailandia, también lo que nosotros podamos aprender de las experiencia de ellos, incluso ver la posibilidad de introducir aquí en Chile nuevos cultivos que tengan ellos. Cabe señalar que a veces esto es un poco complicado debido a las barreras sanitarias, aquí las reglas son un tanto estrictas, lo cual hasta cierto punto me parece bien, pero deberíamos agilizarlo más. En Vietnam es interesante ver la producción de semillas de papa, donde se ha implementado un sistema que se pudiera aplicar aquí. En Tailandia tienen un sistema innovador para la producción de uva de mesa, que nosotros podríamos adoptar, pero también ayudar a desarrollarlo".

 

Las cualidades que hacen de la quínoa un producto de interés mundial

 

Llamada también quinua, es autóctona de los Andes, aunque ha predominado en el altiplano y desde la década del 90 se exporta hacia los mercados norteamericano y europeo por su alto contenido nutritivo. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) el contenido de la quínoa posee seis distintos tipos de minerales, entre los que destacan calcio, hierro, magnesio, fósforo, potasio y zinc. Adicionalmente, posee altas concentraciones de vitaminas B.

 

El período de cultivo se comienza cuando el grano ha concluido su tiempo de crecimiento, estimado entre 150 y 220 días. Las zonas de producción requieren de terrenos bien preparados con un buen rastreado y nivelación, por lo cual el uso de maquinaria es importante, pues también se requiere de un suelo suelto, poroso y aireado.












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