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Francisco Urdínez: “Sin Estados Unidos y China en la mesa no hay acuerdo climático que prospere”

Doctor en Relaciones Internacionales del King College de Londres, es también académico e investigador del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica. En su opinión, el liderazgo ambiental de China ha variado desde el Acuerdo de París, principalmente por redefiniciones sobre su posición frente a la celeridad de las acciones para mitigar los efectos del cambio climático.

31 de Agosto de 2020

El profesor Francisco Urdínez tiene una amplia experiencia en el estudio de China y sus procesos de vinculación con América Latina, principalmente con quienes son sus principales socios comerciales en la región. Además del uso de la llamada diplomacia económica y las relaciones Sur-Sur entre China y Brasil. Aprovechamos su conocimiento en esta área y en temas ambientales para conversar sobre el papel del gigante asiático en este ámbito y su proyección a futuro. Sus ideas, en la siguiente entrevista.

El BAII y su orientación a la sostenibilidad

”Surgió como una institución multilateral para promover infraestructura en el Asia, pero el apoyo más importante que tuvo fue entre países occidentales, países europeos y países de América Latina también. Fue llamativo sobre todo en Ejecutivos que están acostumbrados a trabajar en diversos bancos multilaterales de desarrollo, como el CAF, el Banco Europeo de Desarrollo, el Banco Mundial, entre otros. Comentaban que el BAII había sido un modelo único en el sentido de que el gobierno chino había tratado de crear una institución de vanguardia, principalmente por su diseño institucional.

Una de ellas se expresa en una serie de cláusulas ambiciosas con respecto a los créditos verdes y a la sustentabilidad de los créditos en términos medioambientales, es decir, para la aprobación de un crédito tiene que haber evidencia de que no hay daño al medioambiente, y de que no hay un impacto negativo en la población. Esto es muy novedoso y realmente llamó mucho la atención.

Además es una institución transparente, esto lo podemos comprobar si entramos ahora a su página web, podremos abrir su base de datos. Han hecho una serie de inversiones en energía eólica, energía eléctrica a través de represas y todo lo que se pueda derivar de fuentes que no deriven de la quema de fósiles. Esto es interesante porque China y las empresas chinas en particular tienen una posición bastante vanguardista en toda esa tecnología. Tienen problemas de seguridad energética grandes, claro que las grandes petroleras chinas, Sinopec, PetroChina, son de las más grandes del mundo, pero como país no pueden seguir dependiendo del consumo de energía fósil. A medida que se desarrollan, el consumo per cápita de energía se acerca cada vez más al de los países occidentales”.

Tecnología aplicada a las energías verdes

”Tengo datos de que hasta hace un año, más o menos dos tercios de cada kilowatt que se consume en China proviene de la quema del carbón, es decir, de minas de extracción que están en la zona norte, en la frontera con Mongolia. Después, hay un porcentaje importante de petróleo, de hidrocarburos, que son al menos el 18 por ciento, el petróleo y gas son un 23 por ciento. La energía renovable tiene una porción pequeña de 2 por ciento, la energía nuclear tiene un pequeño porcentaje que es del 1 por ciento y la energía hidroeléctrica de 8 por ciento.

Es un porcentaje pequeño pero si consideramos a que en términos brutos es una cantidad de energía monstruosa. De hecho, hoy China es el principal generador y productor de este tipo de tecnologías y se proyecta que para una China más limpia, más saludable y más sostenible en el tiempo, esa porción de dos tercios de consumo del carbón se reduzca por lo menos a un tercio en los próximos 20 años. Esa brecha la tienen que cubrir, sin duda, las energía renovables”.

América Latina en la perspectiva de China

”La realidad es que nuestros mercados son muy chicos, y hasta podríamos decir que son casi insignificantes para las empresas chinas. Entonces, la realidad es que la ganancia no siempre está en la magnitud de los proyectos, no, lo que se genera es un proceso de larga data de generar confianza para que un proyecto abra las puertas a otro. Esto también porque algunos proyectos reciben financiamiento de bancos políticos chinos, entonces eso genera una red de actores que permiten trabajar en conjunto.

China tiene a los bancos políticos, a las empresas estatales y a las embajadas haciendo lobby para ayudar, y es la forma en la que China está tratando de ganar terreno en la región, es decir, la fuerza económica hoy es su principal bandera, sobre todo en tiempo de crisis. Si se compara con Estados Unidos y su relación con América Latina, donde ya hay una percepción de que Estados Unidos se ha salido un poco de la región, o ha perdido interés en ella, sobre todo en lo económico, China llena ese vacío. Pienso que ahí está el potencial más grande.

Una muestra es lo que hemos visto en las tecnologías de las telecomunicaciones, aunque Chile renunció a la idea de avanzar con Huawei como proveedor de 5G. Pero incluso si fuese Huawei, o la empresa que fuese, esos proyectos también involucran estudios medioambientales y el impacto de un cable es muy bajo, casi nulo, pero así y todo igual es necesario tenerlo en cuenta. En el caso puntual de este cable, si pasaba por Isla de Pascua, hay un montón de detalles en que lo medioambiental tiene un rol muy importante.

El punto aquí es que las empresas chinas, en general, se amoldan a las exigencias de los mercados domésticos, por lo tanto, si se les exige mucho, hacen mucho. Si no se les exige, no lo hacen, ahí está la capacidad de nuestros gobiernos de tener políticas de fiscalización y de controles fuertes, buenos estudios, ojalá sin corrupción, para evitar que inversiones en infraestructura que pueden ser dañinas pasen como no dañinas”.

China y su liderazgo global contra el cambio climático

”Cuando Estados Unidos se retira del Acuerdo de París, China pareció tomar una suerte de liderazgo, tratando de darle vida al acuerdo, pero luego en la cumbre del año pasado en Madrid, en la COP 25, se mostraron un poco más reacios con los compromisos de los países, supuestamente subdesarrollados. China e India efectivamente lo ven como un trade off entre desarrollo económico y contribución al medio ambiente.

El argumento de estos países es que quienes tienen que apretar primero el cinturón son los países desarrollados y darnos a nosotros un poco más de margen. Ese tira y afloje ha estado siempre en la discusión climática. Los países que no están aquí, están en el anexo 1 -países identificados para la reducción según la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático- con muchos permisos para poder contaminar un poquito más, eran más laxos. China, claro, sigue siendo un país pobre en ciertos aspectos, pero hoy el PIB per cápita está bastante alto y, sobre todo, en términos agregados China es un poderosísimo. Sin Estados Unidos y sin China en la mesa no hay forma de que ningún acuerdo climático y medioambiental prospere, y eso está clarísimo.

Según investigaciones y asesorías que he realizado sobre el tema, persiste la idea de que las COP continúen, generando visibilidad de datos y discusión colectiva, pero lo que ha estado sucediendo en esta instancia se llama minilateralismo, un concepto contrario a la idea de multilateralismo. El multilateralismo es esta idea de que todos estamos en la mesa y debería haber una unanimidad, o consenso. El minilateralismo es distinto, tenemos una mesa de siete u ocho países, no necesariamente los más poderosos, quizás está China, Estados Unidos, un país de los islotes del Pacífico que se están hundiendo, un país de América Latina, un país desarrollado de Europa.

Lograr un acuerdo así es más fácil. La idea es empezar a trabajar un poco así, sobre objetivos muy concretos, agendas muy específicas, técnicas, entre países, más o menos, próximos en ciertos consensos. La verdad lo que se está viendo es que pretender que todos estén de acuerdo con todo es imposible y que la falta del acuerdo es funcional a países grandes, a Estados Unidos, a Japón, a China, a India. Les conviene que esto siga trabado, mientras siga así no se afecta el desarrollo económico. Lo que se está viendo de vuelta es que no va a haber forma de destrabarlo mientras no se genere eso”.












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