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Trabajo, congestión, metros llenos, paraderos repletos, mal humor, atrasos, calidad de vida. ¿Ya descubrió el término excluído? Esta semana el Presidente de la República firmó el proyecto de ley que regula el teletrabajo, modalidad que se ha implementado con éxito en Australia desde el año 2005. Al respecto, conversamos con la diputada Karla Rubilar, quien valoró la iniciativa y se refirió a los beneficios que pueda traer su aplicación en Chile.

Desde hace casi 5 años que Australia comenzó a regular el trabajo desde la casa, validándolo como una opción de desempeño laboral que antes no era mirada con buenos ojos por empleadores, al carecer de formalidad. Pero esto se logró modificar y todo indica que el escenario también está por cambiar en Chile.

Durante los próximos días ingresará al Congreso el proyecto de ley sobre teletrabajo, que promete ser el centro de una amplia discusión debido a su potencial impacto laboral. Según la diputada Karla Rubilar, “el anuncio de innovar en lo que se refiere a teletrabajo es bastante bueno, considerando que en Chile tenemos una tasa de empleo juvenil y femenino baja, y que esta iniciativa puede ayudar a insertar a este tipo de grupos que necesitan un horario de trabajo más flexible, como ocurre con las mamás que quieren compartir más tiempo con sus hijos y compatibilizar la vida laboral y familiar”.

Sin embargo, la parlamentaria también enfatizó que, aún sin conocer el proyecto de ley, será “una discusión muy interesante la que se va a dar y vamos a ver cómo regular el tema y qué ocurrirá con el sueldo mínimo por hora y no ya con el sueldo mínimo general, que es lo que siempre hemos discutido. Me parece bien que el teletrabajo permita tener jornadas mucho más flexibles, pero esto debe hacerse sin precarizar el trabajo”, aseguró.

Las ventajas del modelo australiano

Las características del teletrabajo australiano son similares a las propuestas que se ha comunicado para la iniciativa chilena. En este sentido, se espera un futuro bastante prometedor en términos de beneficios, tal como lo ha sido en el país oceánico. En casi cinco años de aplicación, con diversos niveles de impacto, ha dado los siguientes frutos:

  • Ahorro de tiempo en locomoción, en dinero, en tiempo de viaje, en combustible, en mantención del vehículo.
  • Economía de espacio en la oficina, pues al haber menos trabajadores hay menos escritorios, menos consumo de electricidad y gasto en equipamiento.
  • Reduce la congestión de las calles, considerando que habrá trabajadores que no usarán el transporte público en las horas punta.
  • Ayuda a la descentralización, pues no es necesario que el trabajador viva en la ciudad de su empresa.
  • Estudios indican que ha aumentado hasta en un 40% la productividad y la fuerza laboral, considerando que habrá más gente que puede trabajar con horarios flexibles.
  • Se ha utilizado como apoyo a la participación en el mercado del trabajo de diversos grupos, considerando la escasez de capacitaciones y el envejecimiento de la población australiana.
  • Por último, se destaca una mejoría en la calidad de vida de los trabajadores.

Según la diputada Rubilar, “más allá de los efectos en el desarrollo o en el tema económico, en el ahorro de espacios, de electricidad y descongestión de calles, lo más relevante tiene que ver con el cambio de la relación entre el trabajador y el empleador y el aumento de la productividad. Cuando la gente se siente más cómoda trabajando hay un beneficio en la productividad innegable”, aseguró.

Además, sostuvo que puede tener un profundo impacto en el tema de locomoción, y afirma que “dos horas arriba de una micro podrían ser dos horas de teletrabajo, y también estará la posibilidad, como ocurre en Australia, que puedan trabajar en una empresa de la capital gente de otras zonas, y eso ayudaría a la descentralización de nuestro país, que es tan largo y que cuenta con gente capacitada en todas las regiones”. Finalmente, la parlamentaria declaró que espera que esta modalidad “permita tener más tiempo para la familia y más tiempo para el trabajo”. 
 

La propuesta chilena 

El proyecto pronto a ser enviado al Congreso, contempla las siguientes características:

  • El horario del teletrabajo no estará sujeto a las 45 horas semanales, pero en caso que el empleador exija ciertos horarios de conexión, debe haber un mínimo de 10 horas continuas de descanso.
  • El empleado debe descansar 24 horas después de 144 horas de trabajo.
  • Respecto a los domingos, son el empleador y el trabajador quienes llegan a acuerdo. Si prefieren dos domingos al mes o un fin de semana completo (sábado- domingo) libre.
  • Las jornadas de trabajo son mixtas: medio tiempo desde la casa y medio tiempo en la oficina.
  • Se regulará el grado de informalidad y se establecerán las obligaciones y derechos del trabajador.
La iniciativa ingresará a la sede legislativa antes del próximo miércoles 8 de septiembre de 2010.











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