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Portal Asia Pacífico - Biblioteca del Congreso Nacional
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A propósito de la discusión en el Senado del proyecto de crear un Servicio de Biodiversidad con el fin de regular la conservación de especies en reservas y parques nacionales, además de semillas, buscamos en la región Asia Pacífico el caso de una institución que asegure los ecosistemas naturales y promueva el cuidado del medioambiente. En esta búsqueda encontramos al Departamento de Conservación de Nueva Zelandia (DOC), que mediante una Política General de Conservación, promueve y regula la relación entre los ciudadanos y empresas con el medioambiente.

Un ecosistema limpio beneficia a la salud

Bajo el principio de que un ecosistema bien mantenido asegura una vida grandiosa para las personas, el Departamento de Conservación de Nueva Zelandia (Te Papa Atawhai en maorí) es una institución gubernamental de carácter independiente, cuya misión principal es asesorar a los ministerios del Ejecutivo sobre el mantenimiento del medioambiente y la preservación de las especies animales y vegetales.

Con un presupuesto que supera los 400 millones de dólares anuales, este organismo creado en 1988 gracias a la Ley Nacional de Conservación, tiene a su cargo el mantenimiento de ocho millones de hectáreas de bosques nativos, lagos, ríos, reservas marinas, entre otras formaciones naturales. El motivo principal para desarrollar esta conservación ecológica es obtener beneficios en los campos científicos, históricos, culturales y de recreación.

Este objetivo se explica porque en la mayoría de las cuatro mil reservas existentes en el país y los 13 grandes parques nacionales, se sitúan espacios recreacionales, ya sea para los picnic familiares, como para realizar distintos tipos de deporte al aire libre. Es por esta razón que dicho organismo trabaja coordinadamente con los cuerpos de control del fuego.

Sin embargo, el trabajo del DOC es amplio, pues además de preservar el patrimonio natural del país, realiza estudios sobre las especies y sus potenciales amenazas como virus y pestes. Asimismo, lleva a cabo importantes acciones de restauración, principalmente en zonas donde la vida marina se ha visto afectada por el hombre.

Estrategia para la proyección de la biodiversidad

A partir del año 2000, el DOC publicó su Estrategia Nacional de Biodiversidad 2000-2020 donde se plasma el marco de acción que permite la conservación de espacio naturales y de la "biodiversidad indígena". Estos lineamientos se sustentan en el trabajo científico realizado por la Convención de Diversidad Biológica, llevada a cabo a finales de los años noventa y donde se identificaron las especies en peligro de extinción y las amenazas que produce la actividad económica y recreativa en el país.

De esta manera, este instrumento demarca los objetivos a seguir, entre los que se encuentra la coordinación de organismos centrales y locales para la mantención de la biodiversidad, o la eliminación de los depredadores naturales de especies nativas, principalmente en el reino vegetal. Este instrumento fue actualizado en un nuevo plan de acción 2016-2020 donde se establecieron nuevos objetivos y jerarquizaron según la contingencia./p>

La existencia de un documento oficial que defina líneas de acción en materia de conservación de la biodiversidad, fue valorada por Víctor Sierpe, biólogo y miembro del Grupo de Estudios Ambientales (GEA) de la Universidad de Magallanes (Umag). Su opinión es que la conservación es importante porque mantiene todas las funciones naturales de los ecosistemas.

“El cuidado del equilibrio ecológico no solo nos ayuda a enriquecer nuestra vida con sus recursos, sino también nos protege de fenómenos naturales. Actualmente se están perdiendo muchas especies de plantas y animales, incluso hay algunas que recién las estamos descubriendo y que son de vital importancia para la existencia de otras, entonces si comprendemos la conservación como una prioridad nacional, con definiciones claras sobre las especies existentes y sus posibles amenazas, tenemos un tramo del camino recorrido porque permite que todos los que de alguna forma nos relacionamos con el mundo natural podamos guiarnos, pero más importante aún es que desde la ciencia se pueda contribuir a la actualización de esos recursos”, señaló

En concordancia con esta opinión, la Estrategia Nacional de Biodiversidad gestiona el beneficio del ecosistema natural para todos los neozelandeses, pero también los convoca a pensar sobre protección y la producción económica como dos espacios separados, ya que los sistemas naturales no reconocen en sus procesos la intervención humana. Por este motivo es que la estrategia regula actividades como la extracción forestal o las actividades agrícolas y ganaderas, como también de las industrias marinas con el fin de que sus prácticas sean más sustentables.

La filosofía de los aborígenes en la política de conservación

Uno de los elementos más característicos de la estrategia de conservación en Nueva Zelandia es la inclusión de una perspectiva maorí para el cuidado del medioambiente. Los aborígenes de la isla son herederos de una tradición milenaria de cuidado del medioambiente, ya que en su sistema de creencias está el respeto a la biodiversidad, ya que es un bien que comparten todas las personas.

El concepto de madre tierra, padre sol, hermanos árboles, además de las divinidades del mar, el viento y las tormentas, forman parte de su cosmovisión, por lo tanto la relación con el medioambiente es sagrada. De esta forma, las cualidades espirituales de los maoríes no solo les hace responsables frente al daño a la naturaleza, sino que también los motiva a protegerla y expresar una cultura de engrandecerla todos los días.

En consideración de estos principios, los cuerpos legales e instituciones orientadas a la conservación de la biodiversidad manifiestan explícitamente el entendimiento y valoración de la filosofía maorí. Su mirada del mundo es esencial para construir la gestión de la biodiversidad y la convivencia de una nación bicultural.

El proyecto de un Servicio de biodiversidad en Chile

A diferencia de Nueva Zelandia, el cuidado de la biodiversidad es un gran tema pendiente. Esta carencia fue advertida por la Comisión de Medio Ambiente del Senado, quienes en octubre de 2016 llegaron a dos acuerdos para crear una institución de conservación medioambiental. En primer lugar se planteó la posibilidad de que se sancionen delitos cometidos en contra del medio ambiente, para ello se crearía una ley especial recogida de otros cuerpos legales vigentes en nuestra Constitución.

En segundo lugar, se discutió el proyecto de crear un Servicio de Biodiversidad que también se relacionaría con recomendaciones realizadas por la consulta indígena realizada por el gobierno. Adicionalmente, este servicio creado por Ley, no solo protegería a las especies al interior de las reservas, sino también fuera de ellas. Esto se refiere específicamente a los bancos de semillas nativas, ya que se considera importante su preservación para evitar su mutación genética.

Este proyecto que velaría por la protección y conservación de la diversidad biológica del país mediante una institución que controle y restaure las especies, sus genes y ecosistemas, fue valorado por el senador Patricio Walker, quien luego de la sesión de dicha comisión, realizada el 26 de diciembre de 2016, se refirió a sus características principales.

”Incorporamos que el nuevo servicio se haga cargo no solamente de la conservación in situ –que es proteger especies nativas que queremos preservar en las áreas protegidas- sino también en la conservación ex situ, es decir los bancos de semillas para mantener aquellas que genéticamente tienen un valor importante para nuestro país y que en un futuro se podrían perder por la gran cantidad de sistemas de mutación genética. Hemos avanzado en darle atribuciones a este servicio para que opere en todo Chile y tenga las herramientas para que la conservación sea importante”, destacó el parlamentario.

Este proyecto fue valorado también por Víctor Sierpe, y remarcó la necesidad de que este tipo de regulaciones vaya en consonancia con los estudios que permanentemente realizan las universidades. “Siempre estamos encontrando nuevas áreas y nuevas especies que preservar, entonces si vamos a tener una ley y un servicio nacional que conserve la biodiversidad, es importante que no se limite solamente a las especies que existían al momento de promulgar esta ley y tenga la capacidad de ampliarse. Por eso creo importante que este tipo de normativas sean bien difundidas en la comunidad científica nacional, pero que se permitan conocer la opinión de los investigadores en regiones, ya que son ellos los que mejor saben las debilidades de sus ecosistemas”, sentenció.












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