Cambiar a contenido. | Saltar a navegación

Portal Asia Pacífico - Biblioteca del Congreso Nacional
Compartir       
volver   
Usted está aquí: Portal AP |
Mientras Chile se encuentra en el lugar 91 del ranking mundial de participación femenina en el Parlamento, las naciones del Asia Pacífico no pasan del lugar 65. Conozcamos algunos índices que dimensionan este tópico que se ha reubicado en la discusión política a nivel nacional.

En Asia Pacífico, el panorama es diverso. La representatividad femenina en esos países tiende en general a ser superior a la que se da en Chile (ver infografía), lo que obedece a una combinación de factores, desde culturales hasta políticos.

China, por ejemplo, ha generado una serie de leyes que apuntan a la igualdad en la representación femenina en distintas instancias. En la 5ta Asamblea Popular Nacional (APN) celebrada en 1978, el gigante asiático registró un 20 por ciento de representatividad femenina en el Congreso. Varias décadas más tarde, la 11 APN en el 2007, propuso subir en  dos puntos este porcentaje como una política nacional. En la actualidad, sin embargo, China presenta un 21.3 por ciento de representatividad femenina en esa instancia, lo que la ubica en el lugar 63 de la tabla del Inter-Parliamentary Union de las Naciones Unidas.

Los países que más alto se encuentran en este ranking de participación femenina en la región del Pacífico, son Nueva Zelandia (32 por ciento, 25 en ranking) y Australia (24.7 por ciento en la Cámara Baja y 38.2 por ciento en la alta). Los más sorprendente de estos resultados, es que ninguno de los dos países ha presentado políticas nacionales para la asignación de cuotas de representación de géneros. Si existen ejemplos de asignación voluntaria de cuota, como es caso del Partido Laborista (PL) de Australia. Entre 1994 y 2002, en esta colectividad se utilizó una regla del 35 por ciento de representación mínima por género. Esta cifra fue elevada a un 40 por ciento a partir del 2002, como una medida interna y voluntaria del PL.

Otras naciones del Asia Pacífico, han emulado esta tendencia a aplicar acciones de discriminación positiva al estilo de algunas potencias occidentales. El mayor ejemplo de estas políticas es Estados Unidos, aunque precisamente en el caso de la participación femenina en el parlamento no  aplique una política de cuota, y es citado a menudo como ejemplo a Nueva Zelandia y Australia.

Las tendencias frente a la Ley de Cuotas en Chile

La propuesta de una Ley de Cuotas ha estado en discusión desde el año 2002. Desde entonces, diversas mociones se han archivado en el Congreso sin llegar a un acuerdo  que asegure la representatividad femenina en la política nacional. La actual administración del Presidente Sebastián Piñera, propuso una nueva moción en la que se establecían pisos de entre un 30 y 40 por ciento de participación femenina y mayores incentivos económicos a las colectividades políticas que cumplieran con ese promedio. La medida en general, despierta sentimientos encontrados en las distintas bancadas. Mientras la oposición se caracteriza por apoyar la idea de cuotas de representación, otras tendencias tienden a descartarla como una medida que se escapa de la naturaleza de la representatividad política.

Para el caso chileno, el diputado Sergio Aguiló asegura que su política ha sido la de apoyar “cualquier mecanismo de discriminación positiva respecto de la presencia de las mujeres, ya sea a nivel del partido y sus directivas, como del Parlamento”. A pesar de que existe una tendencia clara en el abanico de la política nacional a ver las cuotas de género como un contrasentido de la naturaleza de la representatividad política, Aguiló señaló que “los países que han logrado una mayor presencia femenina en los parlamentos han tenido que pasar por un periodo transitorio de sus historias” con políticas “de discriminación positiva”.

El diputado Felipe Salaberry, por su parte, descarta que este sistema tenga la eficacia que se le atribuye en otros sectores políticos. Para Salaberry la asignación mecánica de cuotas de género es un error, y que “los países latinoamericanos que tienen mayor representación femenina a través del sistema de cuotas, no siempre tienen mayor calidad en esa representación. Uno puede buscar mecanismos distintos, con aportes de recursos a una campaña que tenga mujeres candidatas, por ejemplo, pero establecer una cuota, independiente de la calidad, el profesionalismo y las ganas que tengan esas candidatas, me parece un error”. Salaberry planteó que los partidos políticos pueden subsanar la baja presencia de mujeres en la política nacional a través de políticas propias. El diputado señaló que la Unión Demócrata Independiente “ha demostrado que no es necesaria una cuota para tener más militantes mujeres, más dirigentas, para llevar más candidatas y para tener más mujeres electas como concejalas, alcaldesas y parlamentarias”.

Una posición intermedia es la que ofrece la dirigente estudiantil, Camila Vallejos, quien afirmó que a pesar de que no estaba en “desacuerdo con la discriminación positiva de las mujeres que se establece con las cuotas, siento que no es la manera adecuada para hacer valer los problemas de la mujer trabajadora o la discriminación de géneros”. Vallejos señaló que no se trata sólo de subir los números, pues el voto femenino en el Congreso “no siempre aboga por los derechos de las mujeres. Tener más mujeres en el Parlamento por el simple hecho de que prestamos el cuerpo para engendrar hijos sería un error. Creo que tiene que haber una política pública que la defiendan tanto mujeres como hombres y que vaya a beneficio de la calidad de vida, la calidad laboral y que garantice el pleno derecho de la mujer en igualdad de condiciones con el hombre. Tener más mujeres en el parlamento y que estas sigan adoptando políticas machistas, es como quedarse en lo mismo”, concluyó...


 












    Comentarios publicados





 

Comentar artículo

(Requerido) Por favor escriba su nombre.
(Requerido)

Comentario

Print this page Print this page Add Bookmarklet