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El Consejo para la Política Científica y Tecnológica de Japón y su importancia en el desarrollo de la innovación

Las políticas en ciencia y tecnología son implementadas por el Ministerio de Educación japonés, no obstante, esta cartera trabaja con otras instituciones públicas que poseen programas gubernamentales de uno a cuatro años de duración y cuyo fin es el fomento de la innovación, tanto al interior del Estado como en las comunidades académicas y empresariales.

18 de Noviembre de 2015

A propósito de las dos propuestas que maneja el gobierno respecto de la creación de un Ministerio de Ciencia y Tecnología -con y sin innovación- investigamos el caso de Japón, donde se incorporan ambas actividades en el trabajo de un organismo gubernamental llamado Consejo para la Política Científica y Tecnológica, que en coordinación con el Ministerio de Educación se encargan de diseñar, aplicar y evaluar las políticas públicas relacionadas con esta materia. Más detalles de esta experiencia en la siguiente nota.

Apuesta por la coordinación institucional

Japón es uno de los países del mundo con mayor inversión en Ciencia y Tecnología, según cifras del Banco Mundial desde el año 2011 su gasto en relación al Producto Interno Bruto es de 3,39%. Esta inversión permite que hoy las exportaciones de productos japoneses de alta tecnología hayan reportado ganancias por más de U$105 mil millones durante el año 2013 y tengan más de 5 mil investigadores dedicados a la investigación y desarrollo por cada millón de habitantes.

Sin embargo la apuesta de Japón por el desarrollo en ciencia, tecnología e innovación no se limita solo al gasto –cifra que tampoco ha aumentado en los últimos dos años- sino que también mantienen una amplia red de cuatro instituciones dedicadas a este propósito. Una de ellas es el Consejo para la Política Científica y Tecnológica, que investiga y discute sobre políticas públicas; analiza la idoneidad del presupuesto y la distribución de los recursos humanos; y fija gran parte de los temas clave que orientan la investigación.

En relación al diseño de las políticas públicas, este organismo se encarga de elaborar, en primer lugar, el Plan de Ciencia y Tecnología encargado de entregar un marco normativo a dicha actividad cada cinco años. En segundo lugar, tiene a cargo la Estrategia Comprehensiva sobre Ciencia, Tecnología e Innovación, que es una directriz anual para impulsar programas sobre estas tres materias. Luego las decisiones son tomadas por el Ministerio de Educación de Japón, pese a que el Consejo decide la coordinación de un Programa Estratégico Interministerial de Promoción a la Innovación (SIP), orientado a impulsar un paradigma de cambio tecnológico en el seno del propio Estado Japonés.

El Consejo para la Política Científica y Tecnológica está dividido en cuatro paneles, que son las que sustentan todo el trabajo con las Políticas Públicas. Cada una de estas secciones está compuesta por profesionales con distinto grado de especialidad, aunque la labor de todas las funciones debe ser coordinada en relación con los distintos planes y estrategias que desarrolla el organismo. Los cuatro paneles del Consejo son:

  • 1) Expertos en la estrategia de ciencia, tecnología e innovación: trabajan en todos los planes y estrategias del organismo, además de formular directrices para crear un ambiente favorable para el desarrollo tecnológico.
  • 2) Expertos en asuntos de importancia: se encargan de comprender los diferentes status de implementación de las políticas. Estudia la manera de promover nuevas mediciones y direccionar las políticas según las condiciones sociales del país y las nuevas tendencias en tecnología. A tal efecto, este panel dispone de tres jefaturas dedicadas a temas de energía, infraestructura de nueva generación y recursos regionales.
  • 3) Panel de bioética: encargados de establecer una guía sobre actividades científicas como el uso de células humanas, o el manejo de embriones específicos.
  • 4) Evaluación: esta sección desarrolla las reglas de evaluación de las políticas e investigaciones según criterios del interés nacional.

Estructura para fomentar la innovación

Una de las fundadoras de este consejo es la economista Yuko Harayama, quien un artículo sobre la historia de la política tecnológica de Japón el 2001 reconoce  este organismo como un pilar central de la estrategia de crecimiento económico. “Esta institución nace con el fin de fortalecer la innovación que durante años fue débil. Pero no para dar órdenes de arriba hacia abajo, sino más bien de trabajar con los ministerios y otros actores del ámbito científico y tecnológico”, señala en el documento.

Esta lógica de trabajo horizontal se debe a una discusión que se originó entre diversos investigadores, respecto a si la rentabilidad económica ahogaría la innovación impulsada por la curiosidad. A este debate se sumó una crítica respecto a las dificultades que impone la burocracia estatal y la necesidad de simplificar los procesos. “Todos los proyectos se pueden iniciar y detener con una mínima cantidad de trámites burocráticos, aunque debemos seguir haciendo esfuerzos para lograr un mejor seguimiento, una vez que el presupuesto se ejecutó. Sin embargo tratamos de fomentar la innovación mediante los mejores instrumentos que tenemos a disposición”, agrega.

Sin embargo, el trabajo más importante orientado a la innovación se plasma en el Programa Estratégico Interministerial de Promoción a la Innovación (SIP) establecido el año 2013 como una política al interior del gobierno orientada a crear un marco de trabajo interministerial que promueva la creatividad y la innovación a través de la investigación y formulación de prácticas que puedan incluso ser comercializadas. “La innovación contribuye a la recuperación de la economía, a generar más recursos y a mejorar las habilidades en investigación, ya sea para resolver problemas sociales, como para crear nuevas oportunidades de trabajo o mejorar la competitividad”, añade Harayama.

Para lograr lo anterior, el Consejo cuenta con un set de 10 programas orientados a vincular profesionales más especializados con los temas en cuestión, representantes de la industria y la academia con los directores de los programas estatales. Cada uno de estos programas es evaluado semanalmente por una junta de miembros.

El dilema chileno de incorporar la innovación en un Ministerio de Ciencia y Tecnología

En nuestro país, los asuntos relacionados a la ciencia y la tecnología los lleva la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt), mientras que la innovación es desarrollada a través del Ministerio de Economía. Si bien en la actualidad existe una propuesta del gobierno para crear un Ministerio de Ciencia y Tecnología, todavía no hay consenso respecto de incorporar la innovación en sus competencias institucionales.

Según Jaime Soto, secretario general de la Asociación Chilena de Tecnologías de la Información (ACTI) -quien además forma parte de la Comisión Asesora Presidencial en Ciencia, Tecnología e Innovación- la innovación juega un rol importante en el desarrollo de los países y Chile está al debe en este ámbito, principalmente en los temas relacionados con la economía digital, urbanismo e industria tecnológica. "No se pueden separar las “I” de la “D”, porque tanto investigación como desarrollo e innovación son las piezas claves que permiten progresar, tanto en el ámbito de la ciencia como de la tecnología. Por esto la innovación no puede ser tratada con un factor aparte, sino que es importante que se le otorgue el rol protagónico que hoy está jugando, donde en conjunto con la ciencias y tecnología están creando las soluciones a los problemas que existen actualmente, mejorando así la calidad de vida de las personas", señaló.

Por lo tanto, el programa interministerial del Consejo para la Ciencia y la Tecnología de Japón para promover la innovación al interior del Estado fue bien valorado por el experto, ya que cumple con el objetivo de capacitar y promover la innovación en todas las áreas de la administración pública."Siendo Chile un país de 17 millones de habitantes, es ideal que iniciativas como esta en Japón, estén asociadas a las ciencias y tecnología en general, pero alineadas entre sí. Es importante que estén reguladas por un solo organismo principal. Sin perjuicio de que puedan ser impulsadas y fiscalizadas, así como realizadas, en conjunto con otras entidades dentro de éstos", sostuvo.

Sobre la posibilidad de imitar el modelo de Japón en cuanto a tener varias instituciones gubernamentales y gremiales que trabajen con un objetivo en común de desarrollar políticas científicas y tecnológicas, el secretario general de Acti señaló que sería ideal poder contar con esta diversidad de organismos con presupuestos propios que además puedan colaborar entre sí. "Esta sinergia contribuye a la productividad del país, así como a su desarrollo social, la generación de conocimiento, a comunidades de aprendizaje y políticas públicas, además de la eliminación de brechas digitales. En nuestro país las demandas en términos de innovación, investigación, ciencia y tecnología ya existen y actualmente se van dando algunas iniciativas aisladas que apuntan a satisfacerlas, pero éstas son independientes y requieren de un programa común que les permita estar alineadas, para reenfocar y dar un mejor uso a los esfuerzos y recursos. Todo ello, contribuye a que como país podamos ser más competitivos y responder de forma adecuada a las demandas de la economía digital a la que estamos ingresado, empezando por nivel el porcentaje del PIB que se dedica a estas áreas, el que hoy no supera el 0,39%, a diferencia del 2,4% promedio de los países OCDE.












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