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Comida chilena para China

12 de Diciembre de 2007

Alimentos de China
Por Enrique Ahumada Benítez

Con 1.300 millones de habitantes China proporciona la cuarta parte de la población mundial y la mayor cantidad mano de obra, pero también son muchas bocas para alimentar. Pese a su disponibilidad de cultivos, su gran número de habitantes y la demanda por nuevos sabores ha obligado al gigante asiático a recurrir a la importación, lo que abre grandes posibilidades a países como Chile, que poseen un gran potencial agrícola.

China posee un millón 270 mil kilómetros cuadrados de tierras cultivables, que equivale al 7% del total mundial. Para tener una idea de lo que significa, hay que tomar en cuenta que la superficie total del Chile continental es de 750 mil kilómetros cuadrados. Por tanto, China posee casi dos "Chile" enteros para utilizar como terrenos agrícolas, donde existen más de 200 millones de familias campesinas pero con un promedio de sólo 0.65 hectáreas para cada una de ellas, disminuyendo su capacidad de producción, obligándoles a importar grandes cantidades de alimentos.

Pero el aumento de la demanda alimenticia y de la necesidad de importación se debe a la occidentalización de la dieta china, en medio del progresivo crecimiento de los sectores urbanos costeros, donde se ha visto una alza de de los ingresos, por lo que su población puede comprar nuevos productos y sabores, más la “supermercadización” de las redes de distribución y venta, lo que incentiva al consumo de carnes, lácteos y alimentos procesados.

Productos como las carnes bovinas o la leche, que nunca fueron parte de la dieta china ahora han visto multiplicadas su demanda, pero otros alimentos que son parte de su dieta tradicional también están sufriendo una gran demanda, como la carne de cerdo y de pollo, o de aceites vegetales, como la soya. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), indica que la demanda total de alimentos en China podría llegar a 82 mil millones de toneladas para el 2010.

¿Que puede hacer Chile ante este panorama? De acuerdo a Eugenia Muchnik, Jefa de proyectos internacionales de agroindustria, de la Fundación Chile, hay que empezar con aclarar que China es una incertidumbre, pues en medio de su enorme crecimiento varían constantemente sus necesidades y prioridades, y que pese a requerir importaciones, sus capacidades de exportar son sorprendentes, como el caso de sus envíos de ajo, que destruyeron al mercado mundial existente, dañando a Argentina.

Casos como ese se dan siempre, puesto que un año puede tener ciertas necesidades, pero al siguiente ya ha creado una industria sustituta, creando problemas a sus proveedores. Al mismo tiempo, su permanente demanda genera presiones inflacionarias en los productos alimenticios. Esto abre oportunidades y peligros también.

Muchnik indica que las posibilidades actuales están en los enormes supermercados que se están instalando en las ciudades de la costa. “He visitado los supermercados en China, vi la fruta chilena, pero también la de Nueva Zelanda. Mientras Chile estaba entre los productos masivos, con precios más económicos, Nueva Zelanda se posicionaba con estante aparte con precios más altos. También hay vino chileno, pero a la vez vinos de otras partes del mundo”, comenta, añadiendo que el atractivo de esta nación hace que nadie quiera quedarse fuera. Sin más, Francia le ha pasado tecnología vitivinícola para sus nacientes plantas.

Así, como línea general de una estrategia general de Chile para entrar a China, Muchnik indica que lo principal es no quedarse quieto. “Lo que pienso es que hay que estar allá, conociendo los actores, realizando alianzas de negocios con empresarios chinos y no pensar que dándose una vuelta por China va a vender todo. Es un mercado complejo, hay muchos actores. Los grandes supermercados y tiendas están controlando una gran parte del mercado alimenticio, y de cómo ellos se abastezcan dependerá como nosotros entremos”, aconseja.

Pero también hay una posibilidad de entrada de empresas chilenas a la producción agrícola. “Así como lo hicieron en el sector industrial, a ellos también les interesa hacer join ventures con el sector agrícola. Le interesa mejorar la calidad, que es un problema grande que ellos tienen con los mercados internacionales, por lo que quieren invertir y mejorar en eso”, dice.

Pero lo principal es entrar a ese nuevo consumidor, casi siempre joven, que busca los nuevos sabores y variedad, muy sofisticado y con mayor poder adquisitivo. Chile ha intentado ingresar al mercado del consumidor masivo, pero hay oportunidades en campos como los orgánicos o productos más finos, pese a que ahí existe mayor competencia. Los mismos países del sudeste asiático han penetrado en ese sector, pero pueden buscarse nuevas variedades que mostrar.

Pero a la vez, China no está dispuesta a abandonar a su propio sector agrícola. Muchnick comenta que el gobierno tampoco quiere que su sector rural quede tan rezagado. "Si bien pretenden que mucha gente migre a las grandes ciudades, no desean que sus ingresos sean tan enormemente diferentes con el de las zonas urbanas, pues ya hay una brecha considerable. En ese sentido están incluso dispuestos a proteger a sus agricultores, no dejarlo todo descarnadamente abierto al mundo”, concluye.












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