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Portal Asia Pacífico - Biblioteca del Congreso Nacional
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Cuando en octubre pasado Rajendra K. Pachauri, Presidente del IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change), organismo perteneciente a la ONU y recientemente galardonado con el Premio Nobel de la Paz, instó a China y a la India a luchar en contra del calentamiento global, las miradas del mundo se dirigieron hacia ambos países y sus políticas medioambientales, además de los inéditos efectos del fenómeno que se han hecho patentes durante los últimos meses en sus territorios.

Uno de los principales motivos por los cuales las dos naciones muestran niveles de contaminación se debe al acelerado crecimiento de sus economías, que tienen como principal insumo de energía base el carbón, produciendo por ende cifras exorbitantes de C02. Ello ha traído como consecuencia no sólo un aumento de los índices de polución ambiental en todo el mundo, sino también el que las ciudades costeras de Shanghai y Calcuta, ubicadas en el sector este de China y la India, respectivamente, hayan sido señaladas por el organismo internacional como "dos de los lugares más vulnerables" al calentamiento global, al encontrarse en riego de inundación por un eventual derretimiento, a un ritmo mayor del actual, de los glaciares himaláyicos.

Durante 2007, los dos países más poblados de Asia han comenzado ha sentir con particular fuerza los efectos del calentamiento global: en invierno, al menos 300.000 personas en el noroeste de China sufrieron con la escasez de agua potable debido a temperaturas sorprendentemente cálidas para aquella estación del año. Mientras, en la provincia de Shaanxi, las lluvias se redujeron en un increíble 90% con respecto al año pasado, dejando como saldo una brutal sequía. Los ríos y lagos de las zonas más frías que sí se han cubierto de hielo en China tienen capas hasta un 50% más finas que las del año pasado. Y en Pekín, sus millones de habitantes han tenido que soportar durante 2007 las temperaturas más altas de los últimos 30 años, según China Daily. En la India la situación también es preocupante: cientos de personas han muerto durante los últimos meses por las olas de calor en la ciudad de Nueva Delhi, donde el termómetro ha superado incluso los los 45 grados. Para el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien recientemente visitó Chile, los resultados de las últimas investigaciones del IPCC establecen que "el cambio climático está ocurriendo y que gran parte de él es causado por actividad humana".

En vista de los hechos, ambos países han tenido dispares reacciones. El gobierno chino ha tomado cartas en el asunto mediante su Programa Nacional de Protección del Clima, estableció una meta consistente en aminorar la emisión de CO2 en un 20% de su industria, colocando como plazo fatal el 2010. Ls estrategia principal de esta campaña es mejorar la eficiencia en el uso de la energía, con medidas que van desde la contratación de inspectores que controlen en la capital china que en los edificios públicos, hoteles, centros comerciales y otros establecimientos, el aire acondicionado genere temperaturas menores a los 26 grados, hasta "policías energéticos" que patrullaran en Yangzhou verificando la temperatura de los establecimientos públicos. India, por su parte, a través de su Manmohan Singh, su Primer Ministro no ha tomado medidas significativas, y sólo ha reclamado en diversos foros internacionales que la emisión de gases de efecto invernadero no debe ser contabilizada por país, sino por habitante. Dicho punto de vista arrojaría que una nación como la India, con un nivel importante de emisiones de gases contaminantes a  nivel global, pero con una gran cantidad de población, se sitúe muy lejos de las emisiones per cápita de países industrializados.

Independientemente de los puntos de vista con los que se puede abordar la problemática, lo cierto es que el tema requiere de una concientización ciudadana urgente y de medidas concretas, puesto que los efectos del calentamiento se han hecho sentir no solo en Asia, sino en todo el mundo. En nuestro país, por ejemplo, miles de pequeños agricultores perdieron toda su producción debido al invierno blanco, y se prevé que este verano sea, al menos en la zona central, el más caluroso en décadas.

El IPCC trabaja desde 1988 con más de 3.000 científicos internacionales, examinando, validando y sintetizando el conjunto de trabajos publicados sobre el clima por los investigadores de todo el mundo, sirviendo de medio transmisor entre la comunidad científica y los dirigentes políticos. Sus informes recogen sólo aquellas evidencias y conclusiones de consenso entre los científicos. El último trabajo que ha publicado atribuye un 90% del actual calentamiento a las actividades humanas, que en lenguaje científico equivale a una seguridad absoluta. Los expertos predijeron además un alza de la temperatura media del planeta de entre 1,1 y 6,4º para el año 2100.











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