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El modelo australiano para el desarrollo de tecnologías y servicios comenzó con una fuerte iniciativa pública para facilitar el diálogo entre actores productivos, además de generar un marco de trabajo conjunto entre el sector público, privado y académico, estableciendo facilidades para la innovación y la investigación científica. Más detalles sobre esta política, en la siguiente nota.

 

Creación de una agenda público privada para la innovación

El camino que siguió Australia para desarrollar su industria tecnológica nacional fue trazado desde la industria minera, sector económico que históricamente ha sido el más desarrollado del país por sus avances en ciencia, tecnología y mecánica, utilizadas principalmente en exploración de extensos terremos, además de los servicios técnicos y profesionales.

 

Como una alianza público privada, este desarrollo comenzó a tejerse el año 2001 cuando el gobierno australiano anunció la creación de la Agenda de Acción Industrial, que es un programa orientado a toda la industria minera con el fin de proveerles un marco colaborativo con el sector público que permita crear una estrategia de desarrollo orientada al futuro. Este marco identificó las principales fortalezas y oportunidades de la industria minera en la innovación, pero sobre todo se centró en las debilidades de la actividad productiva con el fin de darle dirección y promover el diálogo entre los diversos actores que la componen.

 

El primer elemento de estudio de esta Agenda fueron los Proveedores de Equipos, Tecnologías y Servicios para la Minería (Mets por sus siglas en inglés), que en ese momento era un grupo de 500 firmas mineras que se definía a sí mismo como el sector más grande de la industria australiana. Este reconocimiento propio de las empresas mineras se sustentaba en que entre los años 2001 y 2002, constituían el 29% del total de las exportaciones, generando un total de U$3 billones al año.

 

Sin embargo, los Mets estaban compuestos en su gran mayoría por firmas pequeñas que no producían más de U$500 mil al año y que empleaban a no más de cinco personas. Por lo tanto, la política del gobierno apuntó inicialmente a los líderes de la industria y a aquellos profesionales con mayores niveles de educación. Adicionalmente, la agenda estableció como medidas principales la exención de impuestos a aquellas empresas que realizaran programas de investigación, innovación y desarrollo, así como la capacitación de sus trabajadores en el desarrollo de nuevas tecnologías. De esta manera es que nace la Cooperative Scientific and Industrial Research Organisation (Csiro), hoy con presencia en nuestro país.

 

La Agenda de Acción Industrial fue altamente valorada por el economista Patricio Meller, para quien en un reciente artículo publicado en Cieplan�, los adelantos científicos logrados hasta hoy son un patrón a seguir. “Un ejemplo de sofisticación y avance en tecnología minera que se pueden ver, por ejemplo, en el mapa Aster, que a través de imágenes satelitales recolecta datos sobre temperatura, reflejos y elevación de la superficie. Eso ayuda a lograr mapas geográficos con la composición mineral del terreno”, explica.

 

El modelo australiano de desarrollo tecnológico

Si bien Corea del Sur tiene un reconocido modelo de cluster minero que ha conseguido con éxito el desarrollo tecnológico, el modelo australiano tiene características que podrían ser más afines a las de Chile. Para Mario Petito, ingeniero geofísico y consultor en minería, ambos países tienen similitudes, ya que exportan principalmente commodities y cuentan con una dependencia minera que sobrepasa el 50% del PIB, además de compartir una demografía similar en términos de población y edad promedio.

 

Sin embargo, para este ingeniero hay diferencias notorias. “Las capacidades de innovación son mayores, porque el gasto en innovación es mayor y tiene más cantidad de investigadores con doctorado ejerciendo. Lo mismo sucede en la composición del gasto del sector privado en investigación, Australia es dos veces mayor al de nuestro país y la cantidad de investigadores también es mayor, lo que significa que el gasto probado en I+D por trabajador sea 26 veces más que en Chile”, destacó.

 

En relación al sector minero y su evolución producto del desarrollo tecnológico, este sigue siendo el más importante en la economía australiana. Sin embargo la relevancia de los actores productivos ha cambiado. Según Meller en su artículo, los proveedores de tecnologías y servicios mineros han ido ganando mayor importancia en los últimos años. “Hoy se constituyen como un sector dinámico que crece entre un 15% y un 20% anual en su contribución al PIB, mientras que la minería se ha mantenido en torno al 11%”, aseguró.

 

Creación de un marco de participación para el aumento de la productividad

Con el fin de generar vínculos entre las empresas mineras y sus proveedores, el año 2012 el gobierno se asoció con empresas mineras bajo la política del Marco Nacional de Participación en la Industria Australiana. De esta manera se logró que los trabajadores se convirtieran en proveedores independientes de servicios, pasando a formar parte de los Mets, que a su vez fueron favorecidos por un mercado competitivo creciente, con estándares sociales y ambientales más exigentes.

 

Para Mario Petito, la colaboración con el gobierno y las universidades ha sido un factor importante en el desarrollo de l la innovación, por lo que su rol debe ser tomado en cuenta en nuestro país. Esto concuerda con lo señalado por Meller, "en Australia hay aproximadamente 1500 Mets, cuyas ventas totales se estiman en U$90 mil millones, de los cuales U$27 mil millones son exportaciones, cifra que contrasta con las casi 6 mil empresas chilenas que producen U$20 mil millones”, sostiene en su informe.

 

Otra de las categorías importantes a considerar es el grado de internacionalización de los proveedores, que en Australia es alto en comparación a nuestro país. “Mientras los australianos operan en prácticamente todos los continentes y el 41% de sus proveedores que exportan tienen oficinas en el extranjero, en Chile la internacionalización es muy inferior, ya que solo el 34% realiza algún tipo de exportaciones que no generan más de 10% de sus ventas locales”, concluyó.

 












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