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El sistema educativo en Nueza Zelandia es uno de los más eficientes del mundo. Según cifras de la OCDE la mayoría de los neozelandeses pasa en promedio 17,7 años estudiando. Esta condición ha sido posible gracias a la existencia de una carrera docente centrada en la investigación, y las posibilidades de seguir la formación en el tiempo. Más detalles de esta política a continuación.

Una profesión que se adapta con el tiempo

La formación de docentes en Nueva Zelandia se imparte en las principales universidades del país, pues es considerada una profesión de alta complejidad. Sin embargo, un principio guía que ha caracterizado a esta carrera es la adaptación. Esto significa que los profesionales preparados en la enseñanza sean capaces de generar respuestas a las cambiantes demandas educacionales de la sociedad, tanto en la generación de nuevos conocimientos, como de competencias comunicacionales.

Para Dougald Scott, decano de la Facultad de Educación de la Universidad de Victoria, en una visita realizada a Chile durante el 2012, la enseñanza es una profesión que debe estar orientada a la investigación, por tal motivo los maestros tienen que ser agentes activos en el análisis de su propio desempeño en el proceso de aprendizaje de sus estudiantes. “Los profesores tienen un desafío en el siglo XXI que es ser investigadores proactivos de sus propios resultados”, señaló en la ocasión.

La cualidad de ser profesores e investigadores a la vez -señalada por Scott- plantea la siguientes interrogantes: ¿Qué causas llevaron a que la carrera docente en Nueva Zelandia incorpore estas características?, y ¿qué instituciones gubernamentales aseguran la calidad de los profesores en su formación y luego en su desempeño?.

Buenos docentes para reducir las brechas

Según el informe “Estrellas de enseñanza. La transformación de la profesión de la educación” publicado el año 2009 por Rose Patterson, investigadora asociada al Ministerio de Educación neozelandés, las reformas que comenzaron a llevarse a cabo durante la década de los 90 respondieron a una necesidad de acortar la brecha entre aquellos alumnos que recibían altos estándares de educación y quienes no, principalmente estudiantes maoríes y de la etnia Pasifika, estimados en un 15% de la población. “Los estudiantes de estos sectores se encontraban detrás de la media internacional, principalmente en el aprendizaje de matemáticas, literatura y ciencias básicas”, reza el informe.

Por tal motivo, las reformas educacionales tomaron como medida inicial para reducir la brecha educacional entre ricos y pobres, que se eleve la calidad de los profesores. “Son la principal y más grande influencia en los logros y aprendizajes de los estudiantes en las escuelas”, señala Patterson, agregando que para ello fue necesario someter a los docentes a un proceso de dos etapas.

La primera consistió en elevar la valoración de la profesión, para ello se incrementaron sus remuneraciones. Mientras, simultáneamente, se modificó la carrera docente, estableciendo una etapa formativa de tres años, seguida de una práctica profesional remunerada de dos años evaluada por un profesor guía, o el director del establecimiento.

Para Felipe Caro, investigador en políticas de educación, la valoración profesional de los docentes es lo primero que debería considerar cualquier reforma, ya que son ellos los encargados de implementarlas. “Los alumnos pasan, pero los docentes son los que se quedan en las escuelas, son ellos quienes le dan vida institucional a la educación, por tanto la valoración de sus funciones debe corresponderse con la importancia que revisten para la sociedad”, afirmó.

Una segunda etapa consistió en que los profesores sigan desarrollando su carrera a través de la investigación, para ello se crearon tres instituciones asociadas al Ministerio de Educación encargadas de facilitar y evaluar este proceso. El Consejo de Profesores de Nueva Zelandia (NZTC), la Oficina de Revisión Educacional (ERO) y la Autoridad Neozelandesa de Calificación (NZQA).

Mediante estas instituciones, el Ministerio de Educación descentraliza sus funciones y permite que otros actores, fuera de dicha cartera, puedan asegurar la calidad del sistema, evalúen los resultados de los programas y canalicen las investigaciones realizadas por los profesores para mejorar los resultados de los alumnos.

No obstante, los aspectos positivos derivados de este esquema de trabajo conjunto, Felipe Caro es claro en señalar que si bien es bueno que existan otras instituciones asociadas a la calidad de la educación, el principal responsable debe ser el Ministerio de Educación. “La calidad de los profesores puede ser medida y sus investigaciones orientadas, desde organismos externos, pero el principal rol de fiscalización no debería estar en otra instancia que no sea el Ministerio, pues allí es donde se logra la unificación de directrices y procedimientos administrativos. Si no se logra esto podríamos originar un caos y en sectores como la educación no podemos darnos el lujo de experimentar”, expresó.

La labor del Consejo de Profesores

El lugar en donde los profesores neozelandeses encuentran una representación de sus demandas, y donde además pueden encontrar una guía para asegurar mejores prácticas es en el Consejo de Profesores de Nueva Zelandia. Este cuerpo regulatorio definido en la Ley de Educación de 1989, provee a todos los profesores de programas de perfeccionamiento, publicaciones y reportes que apunten al mejoramiento de su trabajo.

De esta manera, todos los profesores recién graduados pueden decidir en cuál de todos los sectores de la educación seguir desarrollando la carrera docente. Es decir, si el profesional se especializa en educación básica con mención en lenguaje, o matemáticas en la educación secundaria, etc.

Para Caro es importante que los profesores tengan una especialidad y se hagan competitivos en ella, pero también es necesario que cada grado de especialización cuente con un una recompensa. “La capacitación y el perfeccionamiento de los docentes debe ir aparejado con alzas en las remuneraciones, es importante que se hagan estos incentivos porque no solo benefician directamente a los alumnos, sino también a otros profesores”, afirmó.

Qué incorporar en nuestro país desde la experiencia neozelandesa

Respecto a las medidas que podrían tomarse en nuestro país viendo la experiencia en Nueva Zelandia, el experto en educación afirmó que en la valoración de los docentes está la base de toda reforma. “Dentro de esta valoración destacaría la posibilidad de que los profesores puedan seguir especializándose en sus carreras. Es un dato no menor que en Chile los 20 primeros establecimientos con mejores puntajes en la prueba PISA, o en la PSU de 2014, sean los que cuentan con mayor cantidad de profesores con posgrado, ya sea en universidades chilenas o en el extranjero, por eso tiene que haber una política de estímulo que incorpore esta posibilidad para los profesores”.

Para el experto en educación, si se facilita la capacitación permanente y se aumentan las remuneraciones, se podría ver un incremento en la cantidad de jóvenes dispuestos a estudiar la carrera docente, pues su labor científica e investigativa estaría a la par de un médico o un ingeniero.

Una opinión similar tuvo Mathias Gómez, investigador de Política Educativa de la Fundación Educación 2020, para quien hasta el momento no se ha pensado lo suficiente en medidas concretas que permitan elevar la valoración de los docentes en nuestro país. "Donde si tenemos claridad es en la necesidad que, en primer lugar, se mejoren las condiciones materiales de los docentes. Es difícil que una medida simbólica permita mejorar la evaluación docente si no se mejoran, por ejemplo, las condiciones salariales. La sobre carga de horas de clases por sobre el tiempo para realizar otras actividades pedagógicas necesarias, entre otras condiciones", expresó.

En cuanto a la propuesta de una carrera docente con evaluación práctica, Gómez añadió que las propuestas de mentoría del proyecto de nueva carrera docente incorpora este tipo de propuestas. "En el espíritu de la ley se contemplan prácticas como la que se desarrolla en Nueva Zelandia. Ciertamente este tipo de prácticas formativas son muy necesarias y creemos que es importante perfeccionarlas y fortalecerlas en el proyecto que hoy se está discutiendo. Sin embargo, es muy importante que la formación de los nuevos docentes sean acompañadas de mejoras en las condiciones en las que se desempeñan, como una manera de dignificar la profesión docente y de hacer más atractiva la carrera", finalizó.












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