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Portal Asia Pacífico - Biblioteca del Congreso Nacional
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El interés por Asia y particularmente por China del abogado del Estudio Jurídico Montt y Cía, José Rojas, se remonta a su infancia. No obstante, fue en su etapa profesional cuando decidió cruzar el océano y aventurarse a estudiar chino mandarín en la Universidad de Lenguas y Cultura de Beijing en 2009, para luego vivir en Corea del Sur por dos años, donde cursó estudios de coreano en Gyeongsang National University. Hoy nos cuenta sobre estas experiencias.

Nace su interés por Asia

"Mi interés en Asia tiene un origen muy temprano en mi vida. La casa de mis padres está literalmente tapizada de libros y en ellos estudié desde niño historia de occidente y de Asia (China y Japón). De ellos aprendí que China es a Oriente lo que Roma es a Occidente. Habiéndome dedicado durante tanto tiempo a la historia de Roma, la de China no la había tratado con la misma profundidad por falta de buena literatura especializada. Además, me tocó tener en mis manos dos versiones traducidas de un mismo libro y me di cuenta que ambas variaban demasiado. Es por ello que concluí que lo mejor era estudiar la historia de China sin utilizar traducciones, poco fieles, ilustrándome directamente de sus fuentes. En ese tiempo parecía un desafío casi imposible, debido a que el chino mandarín si bien es de estructura gramatical sencilla, las consonantes, los tonos y la escritura lo convierten en una de las lenguas más difíciles de aprender. Sin embargo, emprendí ese camino con optimismo y dispuesto a entregar todo de mí, tomando clases vespertinas de mandarín".

Las motivaciones para estudiar chino mandarín en China

"Comencé mis estudios de mandarín en Santiago el año 2007, pero pronto comprendí que sin un ambiente chino, sería imposible dominar ese idioma. Es por ello que el año 2008, mientras trabajaba en el Ministerio de Relaciones Exteriores, decidí ir a China a estudiar. A fines de ese año postulé a una universidad, Beijing Language and Culture University y fui aceptado. Posteriormente en mi trabajo me concedieron un permiso sin goce de sueldo y los primeros días de febrero de 2009 partí a Beijing, viaje que cambió definitivamente mi vida".

Sus primeras impresiones al llegar a China

"Llegar a China fue la concreción de un sueño largamente incubado. Mi corazón rebosaba de felicidad y no cabía en mí cuando el avión aterrizó, finalmente, en la losa del aeropuerto de Beijing. Sin embargo, la diferencia entre lo soñado y lo real, lo supuesto y lo concreto nunca fueron tan evidentes como entonces. Porque no estaba preparado, a pesar de todo mi entusiasmo, para lo que experimenté durante los primeros meses. Sentí en carne propia que todos estamos hechos de lo mismo, todos respiramos, amamos y morimos, pero las maneras de vivir no tienen fin y pueden ser tan diversas como personas hay en el mundo. Y la diversidad de expresiones culturales que materializan esos estilos de vida son innumerables.

En primer término, descubrí que en China los aromas y sabores, la forma de moverse de la gente, la manera de expresar sentimientos, la arquitectura, la belleza de las mujeres, absolutamente todo, todo lo que es esencial en una cultura, es distinto a nuestro país. Cuando llegué, lo primero que me sorprendió fueron los aromas y ese país tiene lo que llamo “aroma a China”, que es algo húmedo, algo terroso, que es campo y ciudad, un olor indefinible, pero que sólo lo he sentido allá y me encanta.

Asimismo, el simple acto de comer era toda una aventura, pues existen infinitas maneras de cocinar un pollo, carne de cerdo o una simple papa, todas diferentes y todas con sabores extraños a nuestro paladar. Recuerdo que mi primera comida fue en un pequeño restaurante en las afueras de mi universidad, con vista a la entrada de otra universidad que ostentaba una enorme estatua de Mao, y ese plato me resultó incomible. Nunca pensé que existieran sabores como el que estaba probando, que era un simple plato de papas con carne. Para ser sincero, tuve que aprender todo de nuevo. Es por ello que considero que en China viví otra vida y en otro mundo. En China nací nuevamente.

Hoy la comida nororiental de china me encanta y cada vez que voy, invariablemente mi dieta consiste sólo en comida china. Me da un placer increíble entrar en los pequeños restaurantes de ese país, no más grandes que una habitación, ubicados en todos los callejones, en los que te recibe una nube de vapor proveniente de la cocción que hacen en sus puertas, en grandes ollas con agua hirviendo y repletas de vaporeras de bambú, de jiao zi (ravioles) o xiao long bao (pequeños pancitos rellenos). Sentarme en una de las pocas mesas con cubierta plástica y ordenar un par de bandejas de esos ravioles, acompañado todo por sopa de huevo es un verdadero deleite.

Un recuerdo que quedó indeleblemente grabado en mi memoria fue que mi llegada coincidió con los festejos del Año Nuevo chino. Un día desperté con explosiones, muy temprano en la madrugada, las que ininterrumpidamente se extendieron hasta la noche, como si estuviese en un campo de batalla. Por toda la ciudad, en cada avenida, calle y callejón, reventaban petardos y tiraban cohetes y no bien comenzaba una persona a encender fuegos artificiales, dos más ya lo estaban haciendo en la vereda del frente. Esa fue una experiencia fascinante".

Una mirada a la sociedad china

"La sociedad china es la sociedad más compleja que he conocido, pues no sólo están enriquecidos con una cultura de milenios, sino también ese país está habitado por 56 etnias. Además, cada provincia tiene costumbres distintas y cada ciudad está orgullosa de sus propio desarrollo cultural. Los chinos del norte son distintos a los del sur, los del occidente son diferentes a los del oriente, no es igual hablar de la China de Beijing a la China de Hong Kong e incluso sus hábitos alimenticios cambian dependiendo de la región. Perfectamente puede decirse que China es un planeta distinto, cada provincia un continente y cada ciudad un país distinto.

En general, los chinos son increíblemente abiertos con los extranjeros y nos acogen como si fuésemos de su familia. Sin embargo, jamás hay que olvidar que tienen 5000 años de historia. Ese tesoro genético y cultural influye hasta en la más mínima expresión del más joven de sus individuos. Los albores de su civilización, long shan, la primera dinastía imperial Qin, el confucianismo, el tao, la dinastía Tang, la invasión mongola, la grandeza de Ming y la clausura de sus fronteras, la larga dinastía manchú y la invasión japonesa, miles de años de historia, de conocimientos, desgracias, guerras, esplendor, decadencia y renacimiento cultural, el comunismo desde sus inicios hasta el actual sistema político-económico y un largo etcétera, todos componentes que forman los cimientos de la gran montaña que es China. Y todo ello, formando parte inseparable de las relaciones sociales y de la manera de hacer negocios de todo chino, impone a los occidentales que entran en contacto con ellos la necesidad de cultivar un espíritu paciente, templado y siempre alerta.

Cómo lograr la fluidez en el chino mandarín

"Nada hay nada más poderoso que la voluntad. La fuerza de mi deseo es lo que me permitió en tan sólo un año viviendo en China, hablar ese idioma de manera fluida. Estudiar diariamente, todo el día, jamás darme por vencido, usar nada más que esa lengua para comunicarme –renuncié a toda amistad que hablase un idioma distinto al mandarín-, internarme en la ciudad, compartir con sus ciudadanos en las cafeterías, universidades y pequeños restaurantes, viajar por el país conociendo los distintos tipos de acentos, son ejemplos de lo que hice para aprovechar el escaso tiempo del que disponía. Durante mis casi dos años en Corea del Sur profundicé mis conocimientos de mandarín gracias a los muchos amigos y compañeros chinos que tuve, además de los estudios que proseguí en la ciudad en la que vivía, pero las bases de todo quedaron asentadas en ese año que viví en China".

Su vida en Corea del Sur: motivaciones para viajar a ese país

"Corea del Sur es uno de los capítulos más interesantes de mi vida, al que llegué, debo reconocerlo, sin mucha información. Hasta entonces todo para mí era China, pero mi estadía allí expandió mi visión y mi hambre de aprender. En Beijing tuve grandes amistades coreanas y la verdad es que quedé profundamente interesado en conocer ese país. A mi regreso a Chile el año 2010 sabía que debía regresar a Asia, era un llamado imperativo del corazón. Sospechando que encontraría muchos chinos en Corea, decidí emprender ese viaje para conocer ya no una, sino dos culturas de siglos y siglos de profundidad. Y comencé ese mismo año una nueva aventura y debo decir que superó todas mis expectativas. Tanto así que cuando, ya de regreso en Chile, volví a Corea por negocios a fines del año pasado, me sentí como en mi hogar. Corea también me había conquistado".

Una mirada a la sociedad coreana

" La sociedad coreana convive en gran orden y armonía, poseyendo un arraigado sentido jerárquico que les hace profesar un respeto profundo por el cumplimiento de su deber particular.

Los coreanos, debido a su cultura, son muy responsables y cumplidores, les gustan las cosas bien y rápidamente hechas. Es difícil entrar en sus círculos sociales, pues consciente o inconscientemente, ya sea en las relaciones interpersonales o en el ámbito de los negocios, ponderan durante bastante tiempo las cualidades de quienes se acercan a ellos para establecer vínculos. El occidental, acostumbrado a los tratos directos y rápidos, muchas veces no pasa las pruebas que imponen el tiempo y la paciencia. Con los coreanos se pueden establecer pocas relaciones amistosas, pero las que se fundan son muy profundas. Lo mismo sucede con las relaciones empresariales para quienes han demostrado ser eficientes y confiables".

Lo que valora de haber vivido en Corea

"Aprendí que para tener una sociedad armónica y desarrollada, lo más importante es que cada cual cumpla eficientemente con su deber. Asimismo, las amistades que forjé en ese país no las olvidaré jamás".

Las estrategias para superar las diferencias culturales con Corea

"Es difícil entrar en los círculos sociales coreanos. El extranjero habitualmente se mueve en torno a esos círculos, en su periferia, no pasando de una buena relación de camaradería o de compartir una conversación en una cafetería o en un bar. Se requiere tiempo para que se abran más a ti y te inviten, por ejemplo, a su casa. Se necesita mucha paciencia de tu parte para adaptarte a ese ritmo. Sobre todo para los latinos este ambiente es complejo, tan acostumbrados a abrir de par en par, casi inmediatamente, las puertas de su casa. Además, la sociedad coreana es altamente jerarquizada, lo que pone a prueba nuestro orgullo y sentido de igualdad social. Pero como dicen, 'adonde fueres haz lo que vieres'. Hay que desarrollar la humildad".

¿Un futuro ligado a Asia?

"Mi presente y mi futuro forman con Asia un todo. Actualmente me desempeño en un Estudio Jurídico fuertemente vinculado con China y Corea del Sur, que posee excelentes equipos de derecho minero, derecho corporativo e inversión extranjera, lo que me ha permitido participar activamente en los mercados asiáticos, adquiriendo experiencia valiosísima acerca de la forma de hacer negocios de los empresarios de esa parte del globo.

Muchos inversionistas están confluyendo hacia acá y negociar con ellos en su propio idioma y conociendo su cultura concede una ventaja innegable. En cuanto al futuro, creo que mis objetivos no distan de los que debieran ser los de todo profesional con miras a participar en este proceso de integración económica entre Sudamérica y Asia. Hacer negocios con asiáticos no involucra sólo intercambio de capitales, sino que también debe conocerse profundamente las peculiaridades de cada país, particularidades que influyen de manera decisiva en la manera de hacer negocios. Es así que comprender la cultura e idiomas de los empresarios que participan en la macro zona del Océano Pacífico, es la única manera de establecer vínculos duraderos, que superen el de un simple negocio ocasional. Más allá de las contingencias esporádicas que puede experimentar toda economía, la dependencia mutua de nuestros mercados es un hecho innegable e irreversible y la mejor forma de sacarle partido a ese vínculo, desarrollando de paso nuestra economía, es a través de nuestro propio enriquecimiento cultural, aprendiendo de quienes serán nuestras contrapartes comerciales durante generaciones".











    Comentarios publicados



  • Escrito por Gonzalo Fernández Behncke | 07/05/2013 09:32
    Tremendamente gratificante, con mucha claridad y sencillez, que no solo describe un sueño hecho realidad, que además trasunta verdadero entusiamo por lo que se hace y una gran voluntad por vencer las dificultades que una experiencia como la que has vivido conlleva. Felicitaciones y mucho éxito Jorsi.
    Un gran abrazo

  • Escrito por MI ZHENG | 07/05/2013 09:31
    Gracias a usted, más chilenos pueden conocer bien la cultura y la gente de China. Encuentro fantástica su visión tan aguda , nunca pensé que un extranjero fuese capaz de conocer profundamente nuestra cultura. Aprender un idioma que completamente distinto a su lenguaje nativo no es fácil. Yo estoy experimentado su etapa que ya pasó, siempre me cuesta la conjugación y el tiempo etcétera. Es por ello que puedo imaginarme cuán difícil fue para usted.
    Espero que usted pueda impulsar la relación comercial entre nuestros dos países usando su chino mandarín.
    感谢您让更多的智利人可以了解中国的风土人情和源远流长的文化。我觉得您有着细致的观察能力,我从来没有想过一个外国人可以对我们的文化有着如此深厚的了解。学习一种与自己母语截然不同的语言并不是容易的。我正在经历着您已经经历过的过程,西班牙语的变位时态等让我很吃力。所以我可以想象当时对您来说有多难。
    我希望您能用您所学到的中文促进我们两个国家的经济关系。

  • Escrito por José Osvaldo Rojas Sepúlveda | 06/05/2013 16:53
    Hijo, te felicito por la fluidez de tu relato ... parece que tuviste un buen maestro ... En poco espacio lograste una buena síntesis de tu rica experiencia oriental.

  • Escrito por Alvaro Hofmann | 06/05/2013 16:53
    Una forma excelente, directa y exquisita de describir un sueño hecho realidad y una cultura y país tan especial como China. Corea también un país muy acogedor, que indiscutiblemente no se debe dejar de visitar en un viaje a Asia.



 

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