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Esta fue la pregunta reiterada que me hicieron representantes del mundo diplomático y cultural en una reciente visita a Japón. Pregunta de difícil respuesta si se considera que las relaciones bilaterales son muy buenas, marcadas por más de 110 años de vínculos diplomáticos, algo que es muy apreciado tanto por Japón como por Chile. Si a ello se agrega que desde 2007, cuando se aprobó el Acuerdo de Asociación Económica Estratégica entre ambas naciones, un año después, el comercio bilateral creció en un 18,7% , favoreciéndose nuestras exportaciones de cobre allá y las importaciones de autos japoneses acá,que son los productos más importantes que se transan entre ambos países en la actualidad.

Es indudable que desde el punto de vista económico-comercial el Acuerdo- suscrito y ratificado en 2007- podría redundar en una mayor diversificación de bienes y servicios, así como también en inversiones japonesas hacia Chile y la región. Sin embargo, lo primero requiere de un mayor entusiasmo por parte de los empresarios chilenos, mayor apoyo a las pymes y un estudio acucioso del mercado japonés, que como se sabe es altamente exigente en calidad y en términos de competitividad de precios. Confieso que para mí fue una sorpresa y un orgullo que el japonés común y corriente identificara a Chile con sus vinos de calidad mundial y a precios muy convenientes, particularmente en el momento económico difícil por el que atraviesa la economía. Estimo que esta es precisamente la coyuntura para diversificar mercados, más allá de la minería, lo que requiere de tiempo, paciencia y entusiasmo.

En cuanto a las inversiones japonesas en Chile, ellas no dependen tanto de nuestro país, aún cuando existan normativas más allá del Decreto ley 600 (Estatuto de la Inversión extranjera), se requiere un marco político y económico estable en la región, cuyos países tiene proyectos disímiles. Considerando que el gobierno de l Primer Ministro Hatoyama está dirigiendo su mirada al Asia como uno de los puntos prioritarios de su diplomacia e intercambios comerciales que se supone desea profundizar, América Latina está en ese contexto, fuera del área de interés de Japón.

Lo anterior no debiera llevarnos a descuidar nuestra vinculación con la aún segunda potencia económica del mundo, no obstante se prevé que Japón dejará de serlo en dos años más o quizás antes, por la emergencia de China. Esto significa que en materia de comercio exterior se requiere de mayor innovación y emprendimiento por parte nuestra y esfuerzos por conocer su cultura. Son lazos con una potencia importante que no pueden ser descuidados por nuestra parte. A su vez, sería bueno que la nueva administración en Chile considerara un aumento de presupuesto para nuestra misión allá, en un país con mayor poder adquisitivo, para así poder tener más presencia, diversificando exportaciones. En tiempos de crisis, los japoneses aprecian la calidad, a buenos precios y la imaginación y el emprendimiento existen en Chile, falta eso sí un mayor entusiasmo por incursionar en este mercado y tener una mentalidad más asociativa

Más fructíferos están siendo los vínculos en materia de cooperación técnica muy específica y adecuada a nuestra realidad, ya que para JIICA, Chile no califica para la cooperación para el desarrollo. Así, existe cooperación en la acuicultura, pesca y educación, en particular en matemáticas, un área débil en Chile. Es más, Japón le ha propuesto a nuestra Cancillería realizar cooperación conjunta hacia algunos países centroamericanos. Existen muchos otros temas relevantes para Chile en donde Japón tiene experiencia, tales como ahorro y eficiencia energética para reducir las emisiones de gases, en energía nuclear, un tema que viene en Chile y en donde la experiencia de Japón, un país con sismos y con la tragedia de la bomba nuclear en Hiroshima y Nagasaki , han sido particularmente rigurosos en las medidas de seguridad en este ámbito, ayudando a reducir la emisión de gases . En igual forma, dado que Chile adoptó el sistema japonés para la norma digital, se esperan a lo menos dos años de asesoría técnica japonesa para un sistema que además de la calidad técnica, abre posibilidades insospechadas en términos de contenidos, publicidad, audiencias y para la comunicación via multimedia, en donde se conjugan televisión, celular e internet.

Japón aún lleva el liderazgo en tecnología , robótica, manejo de desastres naturales, pesca , etc. Debemos cuidar y estrechar nuestros lazos mutuos precisamente en aspectos donde ellos ya tienen experiencia y calidad probada.

La visita efectuada a Japón me permitió apreciar in situ las diferencias culturales entre Japón y Chile, un aspecto que si se profundiza, puede ayudar mucho a estrechar los vínculos de todo orden y si hacemos un esfuerzo por aproximarnos a esta cultura milenaria. Para ser francos, los chilenos ven a Japón como un país lejano, con una cultura ajena y por ende con escaso interés. Por ello, estimo que son imprescindibles más contactos académicos y estudiantiles. Muchas de las becas podrían encausarse hacia áreas de estudio en los temas mencionados, en donde Japón tiene años de experiencia y puede cooperar. ¿Porqué no capacitar a estudiantes de post grado en energía nuclear segura, en norma digital, por ejemplo? La vinculación bilateral puede crecer más si nosotros queremos, aún cuando no estemos en las prioridades de la política exterior japonesa.

* Sub Directora del Instituto de Estudios del Pacífico y del Indico de la Universidad Gabriela Mistral.












    Comentarios publicados



  • Escrito por andres yanez | 04/02/2010 12:40
    muy buen artículo. creo que el tema también pasa por implementar oportunidades reales de trabajar en japón, aunque sea por períodos cortos (2 a 3 años). una dificultad evidente es la barrera idiomática, pero también restricciones con las visas de trabajo. y esto sea da en ambos sentidos. talvez abriendo 100 visas de trabajo al año (para chilenos en japon y japoneses en chile) contribuiría a este proceso de integración. sería un acuerdo recíproco que beneficie a ambas partes.



 

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